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Gracia duplica los cargos a dedo y con más sueldo en Ferrocarrils

Los técnicos que testificaron en Cortes niegan ante notario su adoctrinamiento

Los recortes en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) en el servicio se suceden, los precios de los billetes suben y el número de empleados con sueldos más altos se ha más que duplicado desde que Marisa Gracia es gerente de la compañía pública de transporte. La plantilla de escala inferior —por debajo del nivel 9—, pese al aumento en kilómetros de la red, ha crecido muy por debajo. La justicia investiga la gestión de Gracia después de que un empleado la haya denunciado por el supuesto amaño de contratos para favorecer a dos empresas de seguridad, Med Seguridad y Prosegur. La fiscalía ha abierto diligencias y se ha incautado de varios expedientes en la sede de FGV hace escasos días. La investigación está en marcha.

Cuando Gracia, recién llegada del Instituto Valenciano de la Vivienda —otra empresa de la Generalitat— aterrizó en 2003 en Ferrocarrils se encontró con 1.121 empleados en Metrovalencia, de los cuales solo 76 eran escala 10 o superior. Ocho años después, a principios de 2011, el total era de 1.527 trabajadores, pero los trabajadores más caros eran ya 166. En el Tram de Alicante sucedió algo parecido: en 2003, de los 157 empleados, 10 eran de escala superior. Ocho años después, de los 385 empleados del Tram, 42 estaban en los puestos más altos de la pirámide salarial. De los 86 de 2003 se pasó a los 208 de principios de 2011, 122 más, entre ascensos y nuevos fichajes.

Los empleados con más

categoría han crecido mucho

más que los de base

Los empleados con categorías más altas —entre la 10 y la 18— cobran entre 2.500 y 4.800 euros mensuales. Aparte de la antigüedad, otros pingües complementos y las pagas extraordinarias. Gracia y otros cinco altos directivos de FGV tienen la categoría más alta. Fuentes de la empresa estiman estos sueldos en unos 7.000 euros mensuales.

Y otra diferencia más: para acceder a empleos con escalas por debajo de la 10 se requiere aprobar un concurso oposición, con varias cribas. En los contratados con categorías 10 o superior no se precisa concurso y pesa, sobre todo, la decisión de la gerente.

Entre las categorías más altas se encuentran 17 directivos que cobran tanto como los ministros del Gobierno de España, incluyendo al presidente del Gobierno. La oposición ha exigido contención y coto a los sueldos más altos. Ya en 2010, los socialistas criticaron el exceso de directivos en FGV, con una plantilla que no llega a los 2.000 empleados. Metro de Madrid contaba entonces con 18 altos cargos para una plantilla de 7.000, o Ferrocarrils de Catalunya, con 13 directivos para una plantilla de 1.700 personas.

Para las escalas más

bajas se necesita oposición;

para las altas, no

Desde que la fiscalía abrió diligencias, la tensión se ha extendido por los despachos de la compañía. Poco después de trascender la denuncia, la dirección suspendió de empleo y sueldo al denunciante y la gerente se reunió con el personal de FGV para apaciguar los ánimos. Gracia ha evitado la comparencia pública. Ayer, seis técnicos de FGV que comparecieron en la comisión de investigación creada en las Cortes en 2006 tras el trágico accidente del metro, donde 43 personas perdieron la vida, hicieron una declaración jurada en documento público en la que niegan cualquier tipo de coacción o adoctrinamiento. “No existió ningún tipo de instrucción, ni coacción por parte de la directora gerente, María Luisa Gracia, ni influencia alguna capaz de modificar nuestros criterios técnicos”, declararon ante notario.

Esta declaración jurada está firmada por Vicente Contreras, mano derecha de Gracia durante años, Francisco García, Juan José Gimeno, Manuel Sansano, Luis Miguel Domingo y Sebastián José Argente. Los técnicos, recoge un comunicado, salen al paso con esta declaración jurada de informaciones publicadas en las “que se pone en entredicho la veracidad” de sus declaraciones en la comisión parlamentaria convocada unas semanas después del descarrilamiento del tren, que se achacó a un exceso de velocidad imputable a un error humano.

Según estas informaciones, Gracia ascendió dentro de la empresa a los técnicos del metro que participaron en la comisión y ofrecieron una versión sin fisuras de que lo ocurrido aquel 3 de julio de 2006 fue solo un accidente. Antes de la comisión, FGV contrató a un grupo de asesores para aleccionar a los técnicos.