Dibujos contra la marginación

Un congreso reúne en Santiago a ilustradores de libro infantil y juvenil de diez países

Exposición ilustraMundos en el Pazo de Fonseca de Santiago, con una obra del holandés Machiel Braasksma en primer plano.
Exposición ilustraMundos en el Pazo de Fonseca de Santiago, con una obra del holandés Machiel Braasksma en primer plano. ANXO IGLESIAS

En una ocasión, el maestro de una escuela conflictiva de París le preguntó a la ilustradora catalana Carme Solé Vendrell, que se encontraba en la capital francesa para explicar su obra en los centros de enseñanza, por qué en Los niños del mar, el cuento de Jaume Escala al que había puesto imágenes en 1991, aparecía una mujer tirada la arena de una playa. “Ha muerto por una sobredosis”, contestó una alumna, antes de que la autora pudiera contestar a la pregunta del profesor. La chica, al contrario que el maestro, había entendido la ilustración, probablemente muy cercana: aquel libro infantil, uno de los más exitosos firmado por el prolífico dúo Vendrel-Escala (como Magenta y la ballena blanca, La luna, la tierra y el sol, Brrrrrg...) hablaba de los marginados que malvivían en las calles de Barcelona en vísperas de los Juegos Olímpicos de 1992.

La dibujante recuerda esta anécdota en la Facultade de Ciencias da Comunicación de Santiago, donde estos días se celebra el Congreso Internacional Ilustrando a Diversidade, un encuentro que reunirá, hasta este jueves, a dibujantes, escritores, educadores y editores llegados de Argentina, Suiza, Venezuela, Países Bajos, Estados Unidos, Polonia o Brasil, además de España. El encuentro, organizado en el marco del programa europeo Campusculturae, que financia con 2,27 millones de euros la Comisión Europea durante los próximos cinco años, sirve de punto de partida para un proyecto mucho más ambicioso, que prevé a la creación de una biblioteca y de un museo internacional de la ilustración con sede en Santiago. “Será el único museo internacional de la ilustración de toda Europa”, alabó Xosé Neira Cruz, uno de los coordinadores del programa y encargado también de la organización del congreso y de la exposición ilustraMundos, que acoge una selección de obras de diez ilustradores y que puede verse desde ayer en el Pazo de Fonseca.

“Con este programa tratamos de reflejar la ilustración desde el punto de vista de la diversidad, cómo se ilustra en diferentes partes del mundo”, explicó Neira Cruz. No solo eso, sino también cómo se representa a los que normalmente no son representados. Entre los participantes en el congreso está el valenciano Miguel Ángel Giner Bou, autor junto a Cristina Durán de Una posibilidad entre mil, que cuenta el día a día de Laia, la hija de ambos, que a las pocas horas de nacer sufrió un derrame cerebral que casi le cuesta la vida. Los médicos les dijeron entonces a los padres que había “una posibilidad entre mil” de que sobreviviese y que en todo caso quedaría “en estado vegetal”. La evolución de la niña fue mejor de lo esperado, de ahí el título del cómic. Giner Bou será el encargo de pronunciar una de las conferencias del último día de congreso, sobre la novela gráfica como vehículo para la integración.

“La responsabilidad con el entorno es el tercer estadio de la creación”, dice Solé

“La responsabilidad con el ambiente en el que nos toca vivir es el tercer estadio de la creación, después del individual y del social. Si un artista no llega a él, se pierde una parte muy importante de su trabajo”, insistió Solé-Vendrell, que reivindicó tanto el uso de la lengua propia, el catalán, como el de su historia personal para explicar su obra. En los libros de la ilustradora se mezclan su condición de huérfana, el miedo a la muerte, la intolerancia, la pobreza o la amistad. De un viaje a Benín, Solé Vendrell recicló para el libro Sueños, de Antonia Rodenas, la imagen de dos hermanos, un niño muy pequeño que se asustó al encontrársela por sorpresa— “no sé si había visto algún blanco alguna vez”— y una chica que machacaba los frutos de una palma aceitera. “Son libros de responsabilidad social y a la vez abiertos, que se pueden interpretar de maneras muy diferentes”, describe. Junto a la catalana exponen sus obras en Fonseca los ilustradores Mónica Weiss (Argentina), Machiel Braaksma (Holanda), Elena Odriozola (Euskadi), Piet Grobler (Suráfrica), Fernando Vilela (Brasil), Marc Taeger (Suiza) y Joanna Domanska (Polonia), además de los gallegos David Pintor y Antonio Seijas.

En los debates sobre la representación de la marginación en los libros infantiles y juveniles, —sea por enfermedad, religión, nivel económico, etnia o sexo— caben desde los dibujos de Castelao, con su feroz crítica al sistema caciquil, hasta las propuestas actuales, donde a la crítica se suma una voluntad didáctica. En la conferencia inaugural del encuentro, el secretario general de cultura, Anxo Lorenzo, recordó a Camilo Díaz Baliño, Luís Pintos Fonseca, el propio Castelao, Luís Seoane, Arturo Souto, Isaac Díaz Pardo, Xaquín Marín o Reimundo Patiño, los dos últimos, padres de As dúas viaxes (1975), el primer álbum gallego de cómic. El congreso continúa mañana con varios talleres formativos, como el que impartirán Marcos López, coordinador de OQO Films, y el guionista Zé Carlos Pinto sobre la evolución des álbum ilustrado al cine de animación.

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El evento forma parte de un proyecto europeo financiado con 2,27 millones
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