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Los técnicos del metro fueron a las Cortes instruidos sobre el accidente

La oposición exige reabrir la investigación del siniestro que causó 43 muertos en 2006

Los portavoces de los grupos elaboraron el 3 de agosto de 2006 sus conclusiones de la investigación.
Los portavoces de los grupos elaboraron el 3 de agosto de 2006 sus conclusiones de la investigación.

La empresa Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) contrató en julio de 2006 a un grupo de expertos para que aleccionaran a los técnicos de la compañía —responsable de la gestión del metro de Valencia— llamados a declarar en la comisión de investigación creada en las Cortes Valencianas para esclarecer las causas del accidente que el 3 de julio de ese año causó 43 muertos y dejó 47 heridos al descarrilar un convoy en la estación de Jesús, ahora rebautizada como Joaquín Sorolla. Según lo publicado ayer por El Mundo, el objetivo que perseguía la empresa era que, en sus comparecencias ante la comisión parlamentaria, sus técnicos defendieran sin fisuras la “verdad oficial”, esto es, que la tragedia del metro fue “un accidente” producto de la “mala suerte”. De este modo se justificaba la negativa a asumir cualquier responsabilidad, que recayó en el conductor fallecido del convoy. Así, el accidente se atribuyó al exceso de velocidad y no a la falta de medidas de seguridad.

Los documentos que probarían la existencia de esta estrategia forman parte de la denuncia presentada contra la gerente de FGV, Marisa Gracia, por el supuesto amaño de unos informes que sustentaron la adjudicación irregular a determinadas empresas de seguridad de unos contratos millonarios. El asunto lo investigan la fiscalía y la Guardia Civil.

La consultora HM&Sanchis, contratada por FGV, elaboró un documento con toda una serie de recomendaciones para que los técnicos del metro resultaran creíbles en sus comparecencias ante la comisión parlamentaria de investigación y detallaba estrategias para afrontar las preguntas de los grupos de la oposición. El documento, titulado Reflexiones para la comparecencia en la comisión de investigación de las Cortes Valencianas, indicaba que el objetivo era que los técnicos del metro —“pregunten lo que pregunten” los grupos de la oposición y “se desarrolle como se desarrolle” su intervención en la comisión— dejaran claro que el siniestro fue “un accidente” y que “no puede ser atribuido a ninguna deficiencia técnica ni a ninguna dejación de responsabilidades”.

La Asociación de Víctimas

3 de Julio acusa a FGV

de "esconder" informes

Lo publicado ayer confirmaría las sospechas que ya saltaron en 2006 en la comisión de investigación —la más breve de la historia de las Cortes Valencianas, puesto que se le dio carpetazo, no sin polémica, en cinco días de agosto—, cuando el diputado socialista Andrés Perelló preguntó expresamente a la gerente del metro sobre unas reuniones para dar instrucciones a los técnicos acerca de lo que debían declarar en sus comparecencias. Marisa Gracia lo negó reiteradamente.

El PP zanjó la supuesta investigación sin admitir el más mínimo error o fallo, sin reconocer ninguna responsabilidad política y acusando a la oposición de tratar de imponer sus “ideas preconcebidas” sobre las causas del accidente. Todo ello después de imponer un calendario imposible, sin tiempo para estudiar la documentación y con apenas 24 horas para elaborar las conclusiones, y tras haber vetado, gracias a su mayoría absoluta, que comparecieran técnicos y expertos independientes propuestos por la oposición, además de impedir que llegaran a la comisión relevantes documentos internos de Ferrocarrils.

"Duele que se gasten

el dinero de todos en tapar una mentira", dice la presidenta

La información fue recibida ayer con estupefacción por la Asociación de Víctimas 3 de Julio. “Nunca llegaron a investigar las causas del accidente”, declaró su presidenta, Beatriz Garrote, que lamentó: “El dinero de todos los ciudadanos no se destinaba a medidas de seguridad, sino a tapar las verdades de la investigación”. “Duele que se gasten el dinero de todos en tapar una mentira”, declaró Beatriz Garrote, que denunció que a la Generalitat nunca le interesó que se investigara la falta de medidas de seguridad en el metro, e incluso que la empresa “no ha dejado de esconder informes”, para que prescribieran.

Por su parte, el PSPV-PSOE y Esquerra Unida (EUPV) exigieron que se reabra en las Cortes Valencianas la comisión de investigación sobre el accidente del metro. La portavoz adjunta del Grupo Socialista en las Cortes Carmen Ninet consideró que la investigación llevada a cabo en 2006 fue “una pantomima para tapar la verdad”. Ninet declaró que, de confirmarse que FGV incluso contrató asesores para instruir a sus técnicos sobre la postura que debían mantener en la comisión parlamentaria, estaríamos “ante un engaño escandaloso e intencionado a los valencianos para ocultar lo que realmente sucedió ese fatídico 3 de julio”. El Grupo Socialista se reunirá con la asociación de víctimas del accidente y pedirá reabrir la investigación parlamentaria para que la ciudadanía y los familiares de las víctimas del accidente “conozcan la verdad de una vez por todas”.

Por su parte, la coordinadora general de EU y portavoz de esta formación en la Cámara autonómica, Marga Sanz, calificó de “gravísima” la información aparecida ayer y añadió que si el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, tiene “no ya solo la responsabilidad de su cargo, sino la conciencia y la moral que se tiene que tener”, debería apartar a Marisa Gracia de la gerencia de FGV y admitir una nueva comisión de investigación en las Cortes que permita “que la luz y los taquígrafos lleguen de una vez por todas a este accidente” para que “se depuren responsabilidades”.

Las recomendaciones a los técnicos

Instrucciones concretas. Que todos los miembros de FGV “digan exactamente lo mismo ante los mismos temas, sea cual sea la forma en que les realicen las preguntas”.

Accidente, no deficiencia técnica. “Le pregunten lo que le pregunten y se desarrolle como se desarrolle” la comisión, los técnicos debían defender que el siniestro fue “un accidente” y que la Línea 1, en la que se registró, “es segura y sobre la misma se lleva [...] un plan de mejoras que se está cumpliendo escrupulosamente”.

Exceso de velocidad. Los técnicos debían defender que la causa del “accidente”, fue “el exceso de velocidad y que este exceso de velocidad no puede ser atribuido a ninguna deficiencia ni a ninguna dejación de responsabilidades”.

Actitud. El informe de la consultora contratada por FGV para aleccionar a los técnicos especifica estrategias discursivas y gestuales y explica cómo sentirse seguro para afrontar las preguntas y la manera de resultar “creíble” en las respuestas.

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