De la Torre evita la huelga de basura al invocar el riesgo de un ERE

La empresa de limpieza de Málaga y los trabajadores cierran unas tensas negociaciones

Francisco de la Torre.
Francisco de la Torre.GORKA LEJARCEGI

No habrá huelga de limpieza y recogida de basuras en Málaga. La buena noticia es el resultado de tensos días de negociación en el que todas las partes han jugado duro, y que ha vuelto a destapar el complicado ejercicio de equilibrio de intereses en Limasa, la empresa mixta que tiene encomendado el servicio, participada al 51% por FCC y Urbaser y Sando, y al 49% por el Ayuntamiento de Málaga. Los sindicatos ratificaron la convocatoria de huelga indefinida a partir del lunes día 20 al filo de la media noche del jueves, tras una infructuosa sesión negociadora de más de 10 horas en el Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales (Sercla).

Horas después, el alcalde, Francisco de la Torre, protagonizó casi a la desesperada la jugada que resultó decisiva, invocar el riesgo de un ERE. No es que amenazara directamente con hacerlo, sino que a la inversa, garantizó que no habría que preocuparse de ese riesgo si los trabajadores desistían del paro.

Indignado con una actitud que entendía incomprensible por parte del comité de empresa, envió una carta a los 1.600 empleados de Limasa en las que advertía: “La opción más sencilla para Limasa habría sido aplicar un ERE, algo a lo que me he negado categóricamente hasta el momento y que quedaría descartado si el comité de empresa estuviera dispuesto a continuar dialogando para alcanzar un acuerdo que no suponga un incremento de coste que repercute en los ciudadanos”.

La misiva concluía con una llamada a la conciencia de los trabajadores que hoy tendrían que haber decidido en asamblea si secundaban la convocatoria de paro: “Es hora de asumir obligaciones para seguir disfrutando de derechos. Permítame que apele a su responsabilidad como trabajador de Limasa y como malagueño. Está en su mano ayudar a que la convocatoria de huelga se suspenda cuanto antes. Le ruego en nombre de los ciudadanos que haga ese esfuerzo en beneficio de todos”.

El equipo de Gobierno señaló que “ciertos representantes de los trabajadores no tenían voluntad” de llegar a un acuerdo y que durante las 10 horas de negociación del jueves rompían los avances proponiendo “modificaciones sobre lo acordado, incluso sobre el propio convenio colectivo”.

La empresa, según el Ayuntamiento, había cedido en sus posiciones y, entre otros puntos, admitió un incremento salarial del 0,5% para 2012 y compensar el diferencial del IPC de 2011 más 300 euros de productividad. Pero el comité se negó a desconvocar la huelga porque la empresa no quiso consolidar el abono de la productividad, las pagas extras y los complementos a los trabajadores de baja.

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La presión del alcalde tuvo efectos inminentes. Los sindicatos volvieron a sentarse a negociar a mediodía y sobre las cinco de la tarde anunciaron un acuerdo, cuando ya la Junta había emitido el decreto de servicios mínimos, fijados en un 30%.

El conflicto se originó cuando la parte privada de la empresa comunicó que no iba a aplicar la subida salarial del 2% contemplada en el convenio para este año. Los trabajadores dijeron estar dispuestos a hacer renuncias, pero pidieron que también las hiciera la empresa.

El Ayuntamiento pidió a sus socios privados que renunciaran a los 2,1 millones del canon de asistencia técnica y a los 650.000 euros que les correspondería este año por el de beneficios, que son añadidos a la tasa de la concesión. La empresa sólo estuvo dispuesta a renunciar a éste, algo que el alcalde consideró un “esfuerzo suficiente”.

En los últimos días De la Torre y otros miembros del equipo de Gobierno habían difundido que los empleados de Limasa cobran salarios “por encima de la media de los trabajadores” y disfrutan de muy buenas condiciones laborales, y se les acusó de insolidarios cuando hay más de cinco millones de parados.

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