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LA GUERRA DEL PSM

Gómez fracasa en su apuesta contra Rubalcaba en vísperas de su relección

El líder del PSM pierde influencia tras la entrada de Simancas y Lissavetzky

El Congreso Regional del PSM se celebrará el primer fin de semana de marzo

Su contrarios tienen hasta el jueves para anunciar una alternativa

Tomás Gómez, en el congreso federal del PSOE. Ampliar foto
Tomás Gómez, en el congreso federal del PSOE.

La elección de Alfredo Pérez Rubalcaba como nuevo secretario general del PSOE, en sustitución de José Luis Rodríguez Zapatero y tras ganar a Carme Chacón, ha dejado en una situación visiblemente incómoda a Tomás Gómez y el aparato del PSM. El triunfo por 22 votos en Sevilla del nuevo líder socialista ha trastocado los planes del secretario general del PSM desde mediados de 2007. Tras semanas de aparente indefinición finalmente desveló el viernes por la noche, mientras cenaba con delegados madrileños, que la exministra de Defensa era su favorita. Horas después, Chacón fue derrotada. De acuerdo con su visión, votar a la candidata suponía hacerlo por “el cambio”, “la renovación” y porque lo que la rival de Rubalcaba proponía “no es hacer un nuevo socialismo, sino hacer socialismo de nuevo”.

Las consecuencias de las preferencias del exalcalde de Parla, vox populi por más que se mantuviera públicamente en silencio hasta la víspera de la resolución del Congreso Federal de Sevilla, no se han hecho esperar. A falta de un mes para el Congreso Regional del PSM, la composición de la nueva Ejecutiva del PSOE tras una madrugá intensa de negociaciones, promesas y advertencias más o menos veladas desató las alarmas entre los tomasistas. En especial por los nombramientos de los dos antecesores de Gómez al frente del PSM. Rafael Simancas será secretario de Formación, un área que se recupera para el actual diputado en las Cortes, y Jaime Lissavetzky, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid e íntimo de Rubalcaba, vocal. Una de las pocas alegrías de la jornada para el sector de Tomás Gómez fue que Rubalcaba mantuviera a Maru Menéndez también como vocal, cargo que ya desempeñó con Zapatero en el poder. “Esperábamos un mayor castigo por parte de Alfredo, no es una señal mala porque no pensábamos que fuéramos a estar representados en la Ejecutiva”, reflexiona un diputado de la Asamblea de Madrid que pertenece al círculo cerrado de Gómez. Quizás porque los tomasistas esperaban la misma reacción de Rubalcaba que Gómez tuvo tras las primarias de 2010, cuando barrió a todos los partidarios de Trinidad Jiménez.

Procedente de UGT y exportavoz en el hemiciclo de Vallecas, Menéndez no contará con muchos apoyos en el equipo de trabajo de Rubalcaba: la predilección del secretario general de Madrid por Chacón ha reabierto las viejas heridas que se produjeron en dichas primarias. Nacido en Solares (Cantabria) pero militante por Madrid desde los años setenta, Rubalcaba lanzó ayer más mensajes al PSM: que sí cuenta en su equipo de confianza con militantes por Madrid que le han sido fieles. Por ejemplo Elena Valenciano, su número dos. Responsable de la campaña de Rubalcaba el 20-N, Valenciano siempre ha estado vinculada a Madrid. O manteniendo a Antonio Hernando, secretario de Relaciones Institucionales, Políticas y Autonómicas.

Cronología de un desencuentro

25 de agosto de 2010. “El mayor activo de Tomás Gómez es ser el hombre que dijo no a Zapatero”, afirmó Rubalcaba con motivo de las primarias del PSM ese año. Si Gómez ganaba las primarias, añadió, sería un “pasivo” y una “rémora” para el partido.

25 de noviembre de 2011. Gómez afirma la víspera del Comité Federal que si tiene que “elegir entre Rubalcaba y la posibilidad de elegir” se queda con la segunda opción.

3 de febrero de 2012. Gómez confirma que votará a Chacón como secretaria general del PSOE porque representa un proyecto nuevo, “de ilusión y renovación”.

4 de febrero de 2012. Rubalcaba gana con 487 votos (51,16%). Chacón obtiene 465 (48,84%).

Lo corrobora el nombramiento de Purificación Causapié, militante de Chamberí, como secretaria de Igualdad, un área que asciende en el organigrama hasta el cuarto puesto. Mientras, la elección de Trinidad Jiménez como nueva encargada de la Secretaría de Política Social va más allá del reconocimiento de Rubalcaba al respaldo de la exministra de Sanidad y de Asuntos Exteriores. La presencia de la política malagueña en el aparato socialista es además un escollo más en el máximo órgano de poder del partido para Gómez, que en las primarias de 2010 se impuso a ella. Gómez batió con el 51,8% de los votos a Jiménez (48%), pese a que Zapatero le había pedido a Gómez que renunciara a ser el candidato del PSM frente a Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid desde 2003.

Declive de Zerolo

Recompensada Jiménez por su fidelidad con un puesto de responsabilidad en la Ejecutiva Federal, uno de los perdedores del día fue Pedro Zerolo. “Seguiré trabajando por la libertad, la igualdad y la justicia social allí donde esté”, tuiteó el concejal madrileño tras conocer que salía del máximo órgano. Zerolo pagó así su posicionamiento: no se despegó en todo el fin de semana de Chacón en el Congreso de Sevilla. De haber resultado vencedora la militante del PSC, Zerolo, aprovechando la mayoría de concejales tomasistas en el Consistorio ante Ana Botella aspiraba a sustituir a Lissavetzky como principal referencia de los socialistas y líder de la oposición.

“Es lo que pasa cuando te alineas con quienes no integran. El actual secretario general del PSM tiene mucha tendencia a vivir en el conflicto interno permanentemente”, opinan desde los sectores más críticos con Gómez. En contra de esa percepción o realidad según el interlocutor, el jefe del PSM se fundió ayer en un abrazo con Simancas durante la proclamación de la Ejecutiva de Rubalcaba. Un gesto que no escondió el malestar de Gómez, mayor que el de alguno de sus afines en la Asamblea de Madrid. “Cada uno tenemos un concepto de lo que es la integración y este es el concepto que tiene Alfredo Pérez Rubalcaba”, señaló tras conocer la lista.

Lissavetzky y Simancas en el congreso del PSOE. ampliar foto
Lissavetzky y Simancas en el congreso del PSOE.

Los reproches de Gómez se contradicen con su falta de cintura para integrar a sus detractores, como demostró tras excluir a prácticamente todos los diputados autonómicos que se posicionaron a favor de Jiménez. “La competencia es buena para la democracia, en el congresillo se marcó una tendencia clara de un sector emergente y alternativo a Gómez”, expresan desde Más Izquierda Madrid, una plataforma de militantes socialistas contraria a la labor del secretario general del PSM. El resultado del reciente congresillo de Alcalá de Henares, que decidía los apoyos a Rubalcaba y Chacón de los 18.000 militantes de Madrid, dejó 35 delegados (45%) para la lista de Lissavetzky y 44 (55%) para la de Gómez.

“No somos el partido del mandato imperativo. Vamos a Sevilla a ser convencidos, a escuchar a los candidatos y debatir con ellos”, afirmó entonces Gómez. Dos semanas después, de los ocho militantes de Madrid presentes en la Ejecutiva Federal socialista, incluido Rubalcaba, solo Maru Menéndez es de la cuerda de Gómez. “Es un honor continuar en esta Ejecutiva, contribuiré a fortalecer el proyecto del partido y hacer de esta Ejecutiva la de la unidad”, aseguró Menéndez, una vez en Madrid tras una noche en blanco. A su vez, en el Comité Federal del PSOE, donde Chacón tiene un asiento tras renunciar a una plaza en la Ejecutiva Federal, comparten espacio Juan Barranco, Matilde Fernández (pro-Gómez), Diego López Garrido y José Cepeda (rubalcabistas). Este último aspiraba a un cargo en la Ejecutiva, pero la información que El Mundo publicó el pasado viernes, en la que se decía que habría espiado a una compañera de partido, perjudicó sus intereses.

La ‘semana negra’ de Tomás

Los últimos días no han sido de campo y playa para Tomás Gómez. Una semana antes de pronunciarse a favor de Carme Chacón en lugar de Alfredo Pérez Rubalcaba, el secretario general del PSM se encontró con una sentencia muy dura con la gestión del partido de Callao. El pasado 27 de enero el juzgado de lo Social número 12 de Madrid condenó al PSM a “la inmediata readmisión” de seis trabajadores despedidos de manera “improcedente” el pasado julio “por vulneración de los derechos fundamentales a la Libertad Sindical y a la Libertad Ideológica”.

La magistrada Francisca Arce-Gómez consideró que los despidos fueron “represalias” por sus diferencias internas con Gómez: todos se habían posicionado a favor de la candidatura de Trinidad Jiménez, como alternativa a Gómez a las primarias internas de octubre de 2010. “La formación de primarias produjo unas connotaciones de competitividad dentro del mismo partido, y eso ha hecho que los deberes empresariales se hayan incumplido y haya primado el único objeto de ganar (…), que en ningún caso ha de afectar a los derechos de los trabajadores (...) Los intereses de la empresa han sido meramente políticos”, concluía la sentencia. “Lo que refleja es muy grave, se habla de persecución política... No podemos dar esa imagen a la calle, va a traer cola de cara al congreso regional de marzo”, afirman desde el interior del propio partido.

Rosa Alcalá, secretaria de Administración del PSM, anunció entonces que el grupo político recurrirá ante el Tribunal de Justicia de Madrid y recordó que sí se había llegado a un acuerdo con otros tres empleados despedidos “por las consecuencias económicas” derivadas de la derrota electoral en las autonómicas y municipales de mayo del año pasado.

 

Animados por el triunfo de Rubalcaba, los opositores a Gómez empiezan a organizarse a la espera del visto bueno del nuevo secretario general socialista. Deberán hacerlo rápido: las agrupaciones tienen previsto elegir este jueves a sus delegados, tres semanas antes del congreso regional del PSM, que se celebrará el primer fin de semana de marzo. Con muy poco margen de maniobra, de momento nadie se ha postulado como alternativa a Gómez.

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