Ortega quiere dejar el consejo de alcaldes como único órgano político

La Generalitat no quiere que sean instrumentos de contrapeso político

Joan Ubach, presidente del Consejo Comarcal del Pallars Jussà, defiende que, si no fuera por las instituciones supramunicipales, los pueblos de zonas como el Pirineo no podrían disponer de muchos servicios y echa mano de un ejemplo todavía más reciente: durante la actual ola de frío, es el consejo comarcal el que se encarga de echar sal en las carreteras de titularidad catalana. El Pallars Jussà cuenta con 14 municipios de los cuales solo tres superan los 1.000 habitantes.

Joan Roca, presidente del Consejo Comarcal de Osona, opina que el debate alrededor de los consejos es “espinoso” y “delicado”, y reconoce que “no todos los consejos deben tener las mismas competencias”. “Cuanto más te alejas del área metropolitana, más necesarios son los consejos”, defiende. Con todo, tanto las entidades comarcales de zonas rurales como las de áreas más urbanizadas coinciden en defender el papel vertebrador que ejerce este nivel de la Administración.

“Son imprescindibles, porque se cuidan de que todos los municipios, sea cual sea su tamaño, puedan disfrutar de los mismos servicios. Favorecen la igualdad de oportunidades”, subraya Jaume Busquets, presidente del Consejo Comarcal del Gironès, una comarca que combina grandes núcleos de población con localidades de pequeño tamaño.

Los consejos comarcales tienen 3.000 empleados y 1.053 cargos políticos

Pero además de revisar las funciones de los consejos comarcales, la Generalitat planea una reforma profunda de su estructura con el objetivo de despolitizarlos.

Los consejos con mayor presupuesto

Selva: 31,4 millones de presupuesto, 26 municipios, 145.000 habitantes

Maresme: 30,4 millones, 30 municipios, 427.000 habitantes.

Osona: 22,2 millones, 51 municipios, 152.000 habitantes

Gironès: 21 millones, 27 municipios, 161.000 habitantes

Alt Empordà: 19,6 millones, 68 municipios, 135.000 habitantes

Barcelonès: 19,5 millones, cinco municipios, 2,2 millones de habitantes

Vallès Occidental: 18 millones, 23 municipios, 900.000 habitantes

Baix Llobregat: 18 millones, 30 municipios, 794

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“No podemos permitir que las Administraciones se conviertan en instrumentos de contrapeso político”, sentenció Joana Ortega el miércoles, y censuró que en algunos consejos “las estructuras políticas sean superiores a las estructuras técnicas”. “No puede haber más directores que dirigidos”, añadió. Actualmente las entidades comarcales tienen 3.000 empleados y 1.053 consejeros políticos.

Los organismos supramunicipales actualmente cuentan con dos órganos de gobierno: el consejo de alcaldes y el pleno (formado por concejales designados por los partidos políticos en función de los resultados electorales). El Gobierno catalán quiere eliminar este último y dejar el consejo de alcaldes como único órgano político. “La idea es profesionalizar los consejos y convertirlos en una Administración de gestión cuyo presidente tenga un perfil más técnico, como un secretario de ayuntamiento", apuntan fuentes de la Generalitat.

La propuesta es bien acogida por la Federación de Municipios de Cataluña. “No tiene sentido reproducir en los plenos de los consejos la estructura política de gobierno-oposición. Los entes comarcales deber ser órganos de gestión”, apunta su presidente, Manuel Bustos.

La medida también tiene el beneplácito de algunas comarcas, como Osona. Su presidente, Joan Roca, critica la burocratización actual de las entidades, ya que “el consejo de alcaldes es un órgano consultivo y el pleno solo aprueba cosas que apuntan los técnicos. Todo es un montaje político y una maquinaria que se puede reducir perfectamente”.

Más objeciones se plantean en otras comarcas. El presidente del Consejo Comarcal del Priorat, Cèsar López, considera que dejar esta Administración exclusivamente en manos del consejo de alcaldes la hará “ingobernable”.

“Cada alcalde”, opina, “solo mirará en beneficio de su pueblo, y cuando se deba tomar una decisión, por ejemplo sobre dónde se hace una obra concreta, ¿quién lo decidirá?”, se cuestiona López.

Miquel Àngel Martínez, presidente del Consejo Comarcal del Maresme, teme que este nuevo modelo suponga cargar a los regidores con responsabilidad que no puedan asumir. “Los alcaldes ya tienen muchos problemas en sus municipios, y más en tiempos como los actuales”, se queja.

A la espera del nuevo diseño de los consejos comarcales, el debate sobre sus tareas administrativas y su estructura de gestión sigue abierto.

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