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Una visión provocadora de la Transición gana el Biblioteca Breve de novela

Javier Calvo mezcla en ‘El jardín colgante’ el género policíaco y la ciencia-ficción

Javier Calvo, ayer en Barcelona.
Javier Calvo, ayer en Barcelona. EFE

Hace 20 años, cuando Javier Calvo tenía 20, el Premio Biblioteca Breve le parecía algo legendario. Ayer al mediodía, sentado junto al jurado, integrado por José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer, Gonzalo Suárez, Alicia Giménez Bartlett y Elena Ramírez, de Seix Barral, que le concedió el galardón, dotado con 30.0000 euros, aún le parecía un sueño. “Son reales, están aquí”, dijo refiriéndose a los maestros.

Escribió El jardín colgante en 2011. “Un año indescriptible y extraño; vi cosas que nunca había visto antes, como la plaza de Catalunya llena de gente llamando a la revolución, un fugaz despertar de la consciencia; la magia negra del capitalismo, con agencias de calificación expulsando a políticos de sus cargos... y todo con la sensación de que no había futuro, de que todo se había acabado”. A partir de ahí, se preguntó cómo se había llegado a tal situación de catástrofe y llegó a la conclusión de que el inicio estaba en 1977, cuando España despertaba a la democracia. Él no vivió esos días, pero ha leído y se ha documentado, sin exceso —“porque el exceso de documentación perjudica a la novela”— y desde el presente, se plantea si “aquello fue un sueño o lo es ahora, si entonces era realidad y ahora no”.

La novela dará qué hablar. El argumento, explicó en síntesis, trata de un agente secreto que se introduce en una célula terrorista, el TOD, “vagamente inspirado en el FRAP” y allí descubre que las fuerzas de la oposición y el Gobierno “tienen una relación de interdependencia” y que a partir de ahí utilizan el terrorismo como un elemento más de sus estrategias políticas. Uno de los temas que le han interesado es precisamente este, cómo entonces se veía a los terroristas como “héroes románticos” y cómo se les juzga ahora. “Es también una novela sobre las mentiras”. Las de entonces y las de ahora.

El protagonista de El jardín colgante es Arístides Lao, agente secreto, de mente tan prodigiosa como cargado de problemas de sociabilidad, destinado a luchar contra esa organización terrorista de extrema izquierda. Espías y contraespías en aquella época tan complicada. Calvo no esconde que la obra puede verse como “una continuación no estricta” de su novela Corona de flores, con la que ha iniciado una línea negra / policial, pero en la que no le faltan elementos de ciencia-ficción e incluso, de cómic, según dijo el jurado.

“Es más de género negro que ciencia-ficción”, asegura, pero en cualquier caso, no desentona en su ya notable trayectoria literaria porque Calvo —escritor, traductor de autores tan reputados y rompedores como David Foster Wallace y coleccionista de libros— es ya autor de novelas como El dios reflectante (Mondadori, 2003), Mundo maravilloso (Mondadori, 2007, finalista del Premio Fundación José Manuel Lara) y Corona de flores (Mondadori, 2010). Como autor de narrativa breve, ha publicado Risas enlatadas (Mondadori, 2001), Los ríos perdidos de Londres (Mondadori, 2005) y Suomenlinna (Alpha Decay, 2010).

El jurado ha sido unánime, divertido y contundente. Gonzalo Suárez y Pere Gimferrer han bromeado sobre el “posible parecido” de Calvo con Charly Chessman, condenado a muerte que se defendió a sí mismo. A Caballero Bonald la transición le recuerda que “el posfranquismo aún está aquí”.