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Griñán vetó a Guerra en la lista de Sevilla

El secretario general del PSOE de Andalucía alega que quería “renovación” en la candidatura de los delegados

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñan.
El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñan.

En las duras y tensas negociaciones entre dirigentes del PSOE de Sevilla para evitar dos listas de delegados al 38º congreso federal el pasado sábado se manejaron muchos nombres que la otra parte consideraba de consenso. Y entre ellos, el secretario general provincial, José Antonio Viera, propuso casi al final el de Alfonso Guerra, designado el pasado año por el Gobierno andaluz como hijo predilecto de la comunidad y cabeza de lista al Congreso por Sevilla, porque así se lo pidieron el presidente andaluz, José Antonio Griñán, y la secretaria de Organización, Susana Díaz. Viera creyó que la propuesta de Guerra en la lista, que encabeza Griñán, sería bien aceptada, pero se encontró con una negativa tajante. Varias fuentes socialistas aseguraron ayer que el también secretario general del PSOE de Andalucía, José Antonio Griñán, “vetó” la inclusión del ex vicesecretario general del PSOE porque no contribuía a “la renovación” que pretende para el partido en el congreso federal que se celebrará en la capital andaluza dentro de dos semanas.

Aunque Guerra no ha dado nombres, sí ha dado sus brochazos sobre quién debe ser el futuro secretario general del PSOE. “Ni jovencitos primero ni mujeres al poder, hay que buscar a los mejores”, ha dicho, descartando a Carme Chacón. También ha afirmado de la diputada catalana: “Es competente, pero tiene un solo elemento complicado y es que el PSC se ha cansado de repetir que ellos son otro partido”.

La celebración del congreso para la elección de delegados ha dejado muchas heridas abiertas y ha roto alianzas políticas y personales que hasta ahora se consideraban sólidas como la de Susana Díaz y Viera. Son muchos los dirigentes que aseguran que solo por “responsabilidad”, es decir, por la cercanía de las elecciones autonómicas del 25 de marzo en las que Griñán y el PSOE se la juegan, los conflictos no han ido más allá. Este ha sido el caso de Sevilla, donde el partido ha vuelto a sufrir una nueva fractura, no porque Viera vaya a votar a Rubalcaba —como hizo público ayer— y Griñán y Díaz a Chacón —algo que no han dicho, pero que muchos dan por hecho—. En Sevilla se ha jugado una partida que ahora no toca por el control futuro del partido en Sevilla y en Andalucía, algo que se decidirá tras las elecciones andaluzas. “Lo que se pretende es ver quién gestiona los escombros”, en palabras de un dirigente provincial.

Igualmente, en Málaga, la mayoría que sustentaba a Miguel Ángel Heredia se ha roto. También “por responsabilidad” las tensiones no han ido a más. Ayer, un centenar de personas firmaron un manifiesto titulado Indignación de la militancia, en la que se exigía una lista cremallera (alternar hombre y mujer en el orden de la papeleta) y que esta fuera encabezada por la presidenta del PSOE andaluz, Rosa Torres. La excusa de Heredia para dejar fuera a Torres —ocupaba el penúltimo puesto— es que la lista estaba elaborada por orden alfabético. Al entrar los críticos la presidenta del PSOE de Andalucía no irá de delegada. El manifiesto, fue retirado, pero el malestar va en aumento.

Tras los congresos provinciales, el PSOE andaluz está mucho más convulso que hace una semana y a partir del día 6 empiezan los debates en las asambleas para proponer nombres en las candidaturas al Parlamento andaluz. Otro zamarreo interno.