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CRÍTICA / TEATRO

Un batiburrillo mortal

Persèfone (Variacions mortals), de Comediants. Teatre Lliure

'Persèfone (Variacions mortals)', de Comediants
'Persèfone (Variacions mortals)', de Comediants

El surrealismo de Magritte y de Dalí, la estética pop de los Beatles, personajes de tebeo, algo de Alicia en el país de las maravillas, algo de cabaret, algo de circo, algo de pasacalles, un bolero y mucho de lo mismo de siempre: ese irritante candor que no ya no cuela ni con los niños. Comediants ha vuelto al Lliure para celebrar sus 40 años de trayectoria artística con Persèfone, un espectáculo de varietés entendido como cajón de sastre que gira sobre el tema de la muerte y que tiene a la mismísima reina del inframundo como maestra de ceremonias. De ahí la escalera de caracol por la que desciende en su primera aparición, que apenas vuelve a utilizarse más que como apoyo. Y es que para Comediants los años parecen haberse traducido en mayor despliegue de medios; evolución conceptual, poca.

Las escenas se siguen unas a otras sin mucho ton ni son. El hilo conductor es la protagonista, Perséfone, representada por una Gonyalons que sigue estando en forma, pero que se pasa el montaje definiéndose, explicándose y argumentando su proceder como reina inmortal de los muertos, cuando no se limita a ser la espectadora desde la escalera mencionada de las escenas en las que no interviene. En ese caso son los cuatro intérpretes polivalentes quienes desfilan, cantan o bailan encarnando distintos personajes en los que se desdobla cada uno, siempre con caretas cómicas: desde los familiares del difunto que acuden al entierro mientras esperan la herencia (“ja ha estirat la pota, ara a veure què ens toca”) hasta los anfitriones de la fiesta de la putrefacción disfrazados pues no sé si de intestinos o de gusanos, un tema que se mueve entre la descomposición y la escatología para el que no tengo palabras que suenen bien. A todo esto, el músico Ramon Calduch, desde su rincón instrumental (una pequeña tarima en la que tiene de todo), tocado con el bombín del surrealista belga, va poniendo los acordes a unas canciones cuyas letras se nutren del mismo humor blando y tontorrón que el resto de la propuesta, el humor que se esconde en expresiones como “quina panxolina!” y en acciones del estilo “vamos a jugar con las coronas de flores del difunto como si fueran un hula-hop” o “fíjate tú qué divertido, también podrían ser las ruedas de un coche”. No hay por dónde salvarlo.

PERSÈFONE (VARIACIONS MORTALS). Idea y creación: Comediants. Dirección: Joan Font. Intérpretes: Àngels Gonyalons, Jordi Llordella, Laia Oliveras, Laia Piró, Marc Pujol, Ramon Calduch. Guión: Jaume Bernadet, Joan Font, Miquel Ibáñez Monroy, Joan B.G. Seguí. Música original: Ramon Calduch. Dirección de arte: Jordi Bulbena. Iluminación: Albert Faura. Teatre Lliure. Sala Fabià Puigserver. Barcelona, 15 de diciembre.