‘Agustín de Hipona’, vida de uno de los artífices de la Antigüedad tardía
Se reedita el monumental trabajo de Peter Brown sobre el santo de los siglos IV y V, padre de la Iglesia y filósofo mayúsculo que fundó el sistema que explica la cosmovisión cristiana

Agustín de Hipona (Tagaste, 354-Hipona, 430) es uno de los primeros autores de autobiografías. Cualquier amante del género no debería perderse la lectura de sus Confesiones, una de las obras más emotivas y sinceras de aquella época de angustia que fue la del conflicto entre paganos y cristianos, una autobiografía, decía Agustín, cuyo asunto no era otro que la evolución de su propio corazón, de un yo en busca de Él. Si el lector es amante de las biografías, sabe que los historiadores anglosajones nos llevan años luz de ventaja en ello, como si en Oxford o Cambridge fuese imperativo divulgar desde la excelencia. Peter Brown (Dublín, 1935) no es precisamente un advenedizo, sino que su fantástica biografía, la de aquel filósofo educado pagano convertido en un cristiano mejor gracias a la tenacidad de su madre, la psicoanalizable Mónica, y santificado tras su muerte, data de 1967. Traducida en 1970 por aquella insigne empresa cultural cosmopolita que fue Revista de Occidente, reeditada por Acento en 2001 con el epílogo de Brown de 1999, ahora Taurus nos regala la reedición de un modelo del género y un clásico mayúsculo sobre los estudios agustinianos.
Brown es profesor emérito de Historia en Princeton y no puede resultar más evocador que José Enrique Ruiz-Domènec mencione a Thomas Mann en el prólogo, sabedor de que el ilustre historiador vive muy cerca de la casa que habitaron los Mann en aquel templo del saber tras su exilio en Estados Unidos. Uno se lo imagina en la fastuosa Wright Library del Princeton Theological Seminary investigando con pasión en la estela de su celebrado El mundo de la Antigüedad tardía (Taurus), título de otra obra maestra que nos muestra por qué Brown es considerado uno de los descubridores de ese periodo histórico que, entre Diocleciano y Mahoma, desde la crisis del siglo III del Imperio Romano hasta la conquista árabe, tuvo una voz propia muy alejada de aquella decadencia del cristiano Imperio Romano predicada con fanatismo ilustrado por Gibbon o Montesquieu. La vida y obra de Agustín se nos explica deliberadamente a contracorriente. El Bajo Imperio Romano fue algo muy diferente a lo que se nos había dicho: angustia y conflicto sí, decadencia y oscuridad para nada.
¿Por qué leer hoy una biografía de Agustín de Hipona? Sencillamente porque este padre de la Iglesia, filósofo mayúsculo y creador de una teología de la historia en La ciudad de Dios, no solo fue uno de los artífices de ese periodo que conocemos como Antigüedad tardía, sino que sus reflexiones sobre el tiempo, la teoría de las dos espadas sobre el poder del emperador o del papa como vicario de Dios, su filosofía con la Providencia como motor de la historia o su precartesiano si fallor sum dotaron al cristianismo de las armas intelectuales necesarias para combatir en pie de igualdad contra el conglomerado heredado de la filosofía pagana. Agustín es el fundador del sistema filosófico que explica la cosmovisión cristiana, el filósofo substantivo de la historia que reflexiona sobre la profunda crisis producida por las vándalas invasiones bárbaras, sobre los conflictos entre paganos y cristianos, sobre cómo siempre de una crisis emerge una nueva era de prodigios culturales que anuncia la cercana Edad Media.
Debería complementarse la lectura de esta magnífica biografía con otros libros de Brown: el innovador El cuerpo y la sociedad. Los cristianos y la renuncia sexual (Muchnik), el iluminador El culto a los santos en la Antigüedad tardía (Ediciones Sígueme) o, más reciente, el erudito Por el ojo de una aguja. La riqueza, la caída de Roma y la construcción del cristianismo en Occidente (350-550 d. C.) (Acantilado). Si la lectura de Agustín nos enseña cómo el filósofo o el teólogo hicieron siempre gala de un espíritu crítico, azote de herejías y cristianizador del platonismo, la lectura del Agustín de Hipona nos enseña cómo el pensamiento no ha de ser nunca concebido como un repertorio de dogmas, sino como un ejercicio de crítica, no como la adopción de un conjunto de opiniones heredadas, sino como una construcción propia que desmantela simplificaciones maniqueas. Una biografía monumental que nos invita a pensar y sentir mejor, a volver una y otra vez sobre uno de los personajes más grandes y fascinantes de la Antigüedad tardía y de todos los tiempos.

Agustín de Hipona. Una biografía
Prólogo de José Enrique Ruiz-Domènec
Traducción de Santiago Tovar y María Rosa Tovar
Taurus, 2025
667 páginas. 27,90 euros
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