TEATRO / CRÍTICA DE 'ALIMAÑAS (BRILLANTES)'

Qué chic es Chernóbil

Ainhoa Santamaría e Ignacio Jiménez interpretan en los Teatros del Canal una parábola corrosiva sobre la trastienda moral de las sociedades prósperas

Una escena de 'Alimañas (brillantes)', en los Teatros del Canal.
Una escena de 'Alimañas (brillantes)', en los Teatros del Canal.TEATROS DEL CANAL

Una parábola corrosiva sobre la prosperidad, la movilidad social y la manera en la que el progreso de unos se cimenta sobre la desgracia de otros. Alimañas (brillantes), estrenada en Madrid en una coproducción excelente de los Teatros del Canal, es una sátira fáustica, sencilla y certera en la que una pareja ejemplar, pero empobrecida acepta cambiar sus convicciones por otras mejor retribuidas. Mediante una divertida fábula moral sobre el difícil acceso de los jóvenes a la vivienda, el dramaturgo británico Philip Ridley satiriza la depredación que caracterizó al colonialismo y la manera en la que Occidente se sigue nutriendo de ciertas materias primas que aseguran su nivel de vida y su desarrollo tecnológico en esta era poscolonial.

Como los autores de las moralidades medievales, Ridley crea personajes genéricos, que vienen a encarnar la elasticidad ética del hombre actual. Es elocuente al respecto el empinado soliloquio en el que Lili evoca su educación en el amor a los pobres, para acabar celebrando que hoy tiene cuanto desea gracias a que su maridito se ha cargado a varios mendigos. Encarnada con fulgor por Ainhoa Santamaría, Lili transmite espontaneidad: es cotidiana pero enigmática, cual vecina del quinto. Ignacio Jiménez, que interpreta a su pareja (Oli), es un actor eficaz, en lo cinético sobre todo. Camelados por la señorita Di, gestora del programa gubernamental de Regeneración Social a través de Casas de Ensueño, Oli y Lili se dirigen al extrarradio como colonos decididos a urbanizar el salvaje Oeste o la tierra prometida. Y como, a la estela de su hazaña, arribarán más colonos, partirán ellos en pos de nuevos territorios.

Ridley, que también es pintor, letrista, guionista y admirador de los hermanos Grimm, crea escenarios distópicos, de ciencia ficción, para abordar veladamente temas enojosos, tal y como otros usan la novela negra para hablar de los narcogobiernos. Pilar Massa, su directora, ha dado con el tono de la función y con el de los personajes que interpreta: la señorita Di y una mendiga con síndrome de Estocolmo. En un chasquido, el juego de luz y el sonido hacen del hogar de los Swift un edén, un limbo o un infierno. No tienen sus intérpretes el virtuosismo que requiere la escena del cumpleaños, lo cual importaría menos si no estuviera al final, pues determina el sabor de boca con el que el público sale.

Alimañas (brillantes)

Philip Ridley. Dirección: Pilar Massa. Teatros del Canal. Madrid. Hasta el 20 de junio.

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