EN POCAS PALABRAS

Manuel Rivas: “Las palabras son detectoras de mentiras”

El escritor publica ‘Zona a defender’, un manifiesto que invita a proteger lo verdaderamente importante

Manuel Rivas, visto por Setanta.
Manuel Rivas, visto por Setanta.

El nuevo libro de Manuel Rivas (A Coruña, 1957) se titula Zona a defender (Alfaguara) y no es una novela, sino un manifiesto que invita a proteger lo importante: la naturaleza, la convivencia, la libertad o la risa.

¿Por qué ha elegido el formato de manifiesto para su nuevo libro?

El libro tiene tres partes. Comienza con el ‘Manifiesto Mayday’, que es una forma de expresar, más allá de la pandemia, lo que debemos defender frente al colapso. En la ‘Psicogeografía de los Vientos’ investigo tormentas y refugios, desde el Viento Salvaje de la “resistencia animal” hasta el Viento Alternativo de “la risa de Lorca”, pasando por el Viento en las Ramas de la “superstición tecnológica” y por el Viento Peligroso del “fascismo de segunda mano”. Y termina con la ironía de los aforismos de ‘La isla inventada’.

Es una especie de lista de zonas que la humanidad debe “defender”. ¿Hay alguna que le parezca prioritaria?

Para empezar, defender el lenguaje, la ecología de las palabras, frente a las fábricas de mentiras. Como las luciérnagas, las palabras son detectoras de peligros. Y polinizar el periodismo con un activismo de la libertad. Una pregunta hoy perentoria sería: “¿Cuándo se jodió el periodismo?”.

Defiende “los libros demasiado largos y las películas demasiado lentas”. Recomiéndenos uno de cada.

Pues, por ejemplo, dos obras de autores rusos: el filme Sacrificio, de Tarkovski, y la novela Vida y destino de Grossman.

¿Las pensó todas antes o durante la pandemia? ¿Añadiría alguna más tras lo vivido en estos meses?

Escribí Contra todo esto (2018) como un Yo acuso contemporáneo. Zona a defender está escrito con la pulsión del deseo, con una excitación creativa. Añadiría una defensa de la filosofía y las lenguas clásicas en la enseñanza.

¿Qué libro tiene en su mesilla de noche?

El pensamiento nocturno de Goya, de Luis Peñalver, y Feliz idade, de Olga Novo.

¿Cuál no pudo terminar?

Uno de Houellebecq.

¿Y uno ajeno que le hubiera gustado escribir?

Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

¿En qué película se quedaría a vivir?

Dublineses, de John Huston.

¿Qué canción o tema musical elegiría como autorretrato?

Las Gymnopédies, de Erik Satie. Y la canción de Dylan A Hard Rain’s A-Gonna Fall.

De no ser escritor, ¿qué le habría gustado ser?

Ornitólogo.

¿Qué encargo no aceptaría jamás?

Excusar a un rey corrupto.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

El mando.

¿A quién le daría el próximo Premio Cervantes?

A Federico García Lorca (In memoriam).

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