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Medellín busca a los desaparecidos de la comuna 13 bajo una montaña de escombros

Este jueves iniciaron excavaciones en La Escombrera, considerada una de las fosas comunes urbanas más grandes de Colombia. La información de un exparamilitar habla de 50 víctimas sepultadas en el lugar. La JEP, de 459 desaparecidos de esos barrios

Catalina Oquendo
Alejandra Balvin, de 33 años, perdió a su padre, Hernando Balvin y su hermano Adonis Balvin y se cree que sus cuerpos están enterrados en La Escombrera, en San Javier, Medellín, el 10 de noviembre de 2022.
Alejandra Balvin, de 33 años, perdió a su padre, Hernando Balvin y su hermano Adonis Balvin y se cree que sus cuerpos están enterrados en La Escombrera, en San Javier, Medellín, el 10 de noviembre de 2022.Santiago Mesa

Paradas en la cima de una ladera de escombros en la Comuna 13, en el occidente de Medellín, un grupo de mujeres buscadoras de desaparecidos renueva su esperanza de encontrar los restos de sus familiares en La Escombrera, considerada una de las fosas comunes más grandes de Colombia.

La mañana de este jueves, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas comenzó la remoción de escombros y las excavaciones para determinar si aún hay rastro de las víctimas en una montaña donde estarían sepultadas decenas de víctimas durante el conflicto ocurrido entre 1999 y 2004, cuando milicias urbanas de las FARC y el ELN dominaban el sector y llegaron los paramilitares a disputarles su territorio.

El universo de víctimas de desaparición en la Comuna 13 es de 459 personas, confirma este jueves el magistrado de la JEP, Gustavo Salazar, durante el acto de apertura de las excavaciones. “¿Cuántas personas podrían estar aquí? El punto de partida inicial es de 459, pero de los momentos más álgidos del conflicto de 2001, 2002 y 2003, estamos hablando de algo más de 200 personas que podrían haber sido inhumadas en La Escombrera”, explica.

Comuna 13
Madres y esposas víctimas de la violencia en Medellín se reúnen en la cantera el Cóndor donde se cree que están los cuerpos de sus familiares, en San Javier, Medellín, el 10 de noviembre de 2022.Santiago Mesa

¿Cuántos van a encontrar? La pregunta que se hacen el magistrado y también las víctimas está atravesada por el tiempo y la negligencia política. Durante más de 20 años, las víctimas insistieron y reclamaron que se buscara a los suyos. En su lugar, la escombrera siguió activa hasta 2019 y la montaña se fue llenando de más capas, con miles de toneladas de escombros. Solo en 2015 la Fiscalía intentó una excavación, pero el trabajo fue infructuoso y los familiares se sintieron revictimizados.

Alejandra Balvin, una joven de 33 años que perdió a su padre, Hernando, y a su hermano, Adonis, dijo en 2015 que ese esfuerzo era una “gota de esperanza en un mar de impunidad”, pero esa ilusión se desvaneció pronto. “Esa excavación de la Fiscalía fue revictimizante. No se hizo un debido cierre, ni hubo continuidad al año siguiente. La alcaldía entrante de Federico Gutiérrez no nos quiso atender”, recordó en conversación con EL PAÍS. El padre de Alejandra está desaparecido desde 2002 y su hermano desde 2006, cuando hombres armados los buscaron en su casa para citarlos a una supuesta reunión. Desde entonces, su madre (que falleció hace un año) y ella buscan sus restos.

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Alejandra y otras buscadoras agrupadas en la organización Mujeres Caminando por la Verdad insistieron y, en 2020 ya bajo la justicia transicional, creada en los acuerdos de paz, lograron unas medidas cautelares para que se protegieran e hicieran búsquedas en este lugar. La que comenzó este jueves es una consecuencia de esas medidas, explica Adriana Arboleda, de la Corporación Jurídica Libertad, oenegé que ha acompañado a las víctimas de la Comuna 13. “Este año el equipo forense definió un nuevo polígono para avanzar en la búsqueda que sabemos es compleja por el paso del tiempo y porque allí hubo un pacto de silencio de muchas autoridades”, asegura y dice que la JEP adoptó una actitud garantista con las víctimas. “Ellas necesitan y tienen derecho a que el Estado busque a sus familiares” dice en conversación telefónica.

La existencia de esta fosa común a plena vista en la segunda ciudad más importante de Colombia ha sido confirmada por los exjefes paramilitares que arremetieron contra la población durante la Operación Orión, un operativo militar de la fuerza pública que se hizo en alianza con los paramilitares del Bloque Cacique Nutibara. La incursión militar dejó a 19 barrios bajo los disparos, muertos y cientos de desapariciones.

Uno de ellos, el exjefe paramilitar Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, llegó a reconocer que en La Escombrera sepultaron a al menos 300 víctimas; uno de sus subalternos, Juan Carlos Villa Saldarriaga, alias ‘Móvil 8′ ha dicho a las autoridades que solo en una zona de esa montaña hay al menos 50 víctimas. Otros desmovilizados de ese grupo habían entregado información sobre la participación de agentes del Estado que está siendo verificada por la JEP.

Cantera el Cóndor en la comuna 13
Vista de la Cantera el Cóndor en la comuna 13, donde se cree que hay cientos de cuerpos enterrados, en San Javier, Medellín, el 10 de noviembre de 2022.Santiago Mesa

El polígono donde se excava a partir de este jueves se determinó precisamente con base en esos testimonios. En años anteriores, la Fiscalía General de la Nación y su Cuerpo Técnico de Investigación grabaron en video las declaraciones de varios exparamilitares que operaban en la base ilegal que había en La Arenera, un sector de La Escombrera. Esos videos le permitieron a las JEP reconocer el terreno, reformular y confirmar algunos espacios para la búsqueda y saber que en las proximidades de la base paramilitar estaban los lugares de inhumación.

“Vamos a avanzar con el esclarecimiento de responsabilidades en el alto mando militar y para ello, quizás tengamos que llamar también como declarantes y testigos a algunas autoridades civiles, porque pueden tener un rol en el esclarecimiento de lo ocurrido”, dijo el magistrado Salazar. Aclaró que “en los contextos de desaparición forzada todos los obstáculos asociados a la identificación, al encubrimiento, a la tergiversación de pruebas, a romper cualquier tipo de escenario que permita identificación y localización, tiene un rol en el análisis del crimen”.

La directora de la Unidad de Búsqueda para los Desaparecidos, Luz Marina Monzón también admite que estas intervenciones forenses son una respuesta tardía del Estado a estas víctimas. “Contrario a lo que debió haber hecho el Estado, durante mucho tiempo se postergó una respuesta oportuna”. El desafío forense es justamente el paso del tiempo. “Porque no solo no se buscó de manera sistemática y exhaustiva en ese lugar, sino que no se preservó y siguieron depositando escombros, una montaña de escombros”.

Ahora tendrán que removerlos con retroexcavadoras, determinar hasta qué lugar puede comenzar la intervención forense e intentar recuperar rastros de personas desaparecidas. Las víctimas como Alejandra, que hoy ha revivido los detalles de la larga búsqueda de sus familiares, son conscientes de las dificultades. “Son 20 años de botar escombros y de negligencia que hace compleja la búsqueda. Tenemos incertidumbre, pero la esperanza renovada”, dice la joven que tomó el legado de búsqueda que le dejó su madre.

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Catalina Oquendo
Corresponsal de EL PAÍS en Colombia. Periodista y librohólica hasta los tuétanos. Comunicadora de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magister en Relaciones Internacionales de Flacso. Ha recibido el Premio Gabo 2018, con el trabajo colectivo Venezuela a la fuga, y otros reconocimientos. Coautora del Periodismo para cambiar el Chip de la guerra.

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