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El enredo de Trump a cuenta de los ataques en Irán

El presidente advierte a Teherán que quien patrocina el terrorismo se arriesga a ser su víctima

Donald Trump, en un acto el 7 de junio.
Donald Trump, en un acto el 7 de junio.

Donald Trump parece empeñado en volver a situar a Irán en el eje del mal que George W. Bush acuñó en 2002 para describir a los Estados que supuestamente apoyan el terrorismo. Horas después de los dos ataques perpetrados este miércoles por el Estado Islámico (ISIS) en Teherán, que dejaron al menos 13 muertos, el presidente de Estados Unidos afirmó, en un breve comunicado difundido por la Casa Blanca, que “los Estados que patrocinan el terrorismo se arriesgan a convertirse en víctimas del mal que promueven”.

Conviene puntualizar y poner en contexto la afirmación del mandatario, que acaba de regresar de un rentable viaje a Arabia Saudí, líder del islam suní y archirrival de la República Islámica de Irán, adalid del islam chií. Estos son los hechos:

1. El lucrativo viaje de Donald Trump a Arabia Saudí

El pasado 20 de mayo, el presidente de Estados Unidos aterrizó en Riad, donde firmó el mayor contrato de venta de armamento de la historia estadounidense, un negocio que reportará a las arcas norteamericanas 110.000 millones de dólares (98.000 millones de euros). Arabia Saudí, uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, utilizará la nueva dotación para modernizar su Ejército, el mejor de Oriente Próximo después del israelí. Con este viaje, Donald Trump pretende estrechar las relaciones con los países musulmanes suníes frente al auge del yihadismo y el apogeo político y militar iraní.

2. El ISIS, autor del atentado en Irán

El autoproclamado Estado Islámico se ha atribuido la autoría del doble atentado en Teherán, contra el Parlamento iraní y el mausoleo de Ruholá Jomeini. El grupo terrorista, que se inspira en la misma rama del islam suní que Arabia saudí, el wahabismo —una interpretación extrema del islam—, considera herético el islam chií. Precisamente Irán, el país que se ha erigido en el faro del chiísmo, combate duramente al ISIS en Irak.

3. Los terroristas saudíes del 11S y el apoyo de Irán a Hezbolá

Donald Trump olvida que 15 de los 19 secuestradores suicidas que estrellaron los aviones en el 11S eran saudíes, además del cerebro de los ataques, Osama bin Laden. Irán, por su parte, apoya a la milicia-partido libanesa Hezbolá, que la Unión Europea y Estados Unidos consideran como una organización terrorista. Hezbolá, no obstante, participa en la vida política de Líbano. El pasado noviembre, la milicia-partido contribuyó a desbloquear el vacío de poder del país y facilitó con su apoyo la elección del actual presidente de Líbano, el cristiano maronita Michel Aoun. Eso sí, tras dos años y medio sin llegar a ningún acuerdo.

4. Monaquía absoluta versus República Islámica

Aunque ni el régimen saudí ni el iraní son ejemplos de democracia —ambos se legitiman en la religión y limitan las libertades personales— sí existen algunas diferencias. Mientras que Riad es una monarquía absoluta, Irán celebra elecciones para elegir a su presidente, si bien los candidatos deben pasar el filtro del Consejo de Guardianes, un órgano designado por el líder supremo, Ali Jamenei, que veta a los candidatos que no comulgan con los intereses del Estado. En los últimos comicios, celebrados el pasado 20 de mayo, resultó electo el moderado Hasan Rohaní, el responsable iraní de la firma del pacto nuclear. El acuerdo, que puso fin a 35 años de hostilidad con Washington, cerró el acceso de Teherán a la bomba atómica a cambio del levantamiento de las sanciones que aislaron internacionalmente a Irán.

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