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CONGRESO INTERNACIONAL DE ENFERMERÍA 2017

Las enfermeras también cuentan (y mucho)

Inversión, educación y empoderamiento de las trabajadoras del sector salud son claves para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, según los expertos del Congreso Internacional de Enfermería

Sesión plenaria del Congreso Internacional de Enfermería, este lunes en Barcelona.
Sesión plenaria del Congreso Internacional de Enfermería, este lunes en Barcelona.

"Si no tienes una silla en la mesa, trae tu propia silla". Este ha sido el mantra de la jornada de este lunes en el Congreso Internacional de Enfermería, en el que expertos del sector de la salud de todo el mundo reunidos en Barcelona han reivindicado el papel central jugado por las mujeres en el camino hacia el desarrollo sostenible y la importancia de que se involucren en los procesos de toma de decisión.

Alrededor de 20 millones de personas a escala mundial trabajan en enfermería, según los últimos datos de Naciones Unidas, y las mujeres representan más del 80% de este total. No obstante, si se mira a las posiciones de liderazgo, ellas brillan por su ausencia y apenas un 27% de los ministros del sector son mujeres.

"Las enfermeras tienen que estar en la vanguardia de la regeneración de la sanidad, porque son la clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible", ha insistido Julia Duncan-Cassell, ministra de Género, Infancia y Protección Social de Liberia. La participación en el ámbito político aún es difícil para las mujeres, ha admitido la ministra, debido sobre todo a las distintas percepciones de los roles en función el sexo, pero ha invitado a que se impliquen en los procesos de toma de decisión para que su enorme potencial no quede menoscabado.

Duncan-Cassell ha hecho referencia al papel de las enfermeras en la crisis del ébola que asoló su país en 2014. El 53% de los infectados por el ébola en Liberia fueron trabajadores de la salud; 120 de entre ellos murieron y 98 eran mujeres profesionales de atención primaria. "Durante la emergencia, muchos medios internacionales se hicieron eco de las historias de las enfermeras extranjeras, pero muy poco se habló de las liberianas, que realizaron un trabajo difícil y peligroso. A pesar de todo, se mantuvieron en primera línea. Muchas de entre ellas perdieron familiares, están traumatizadas, pero no recibieron ningún tipo de cuidado", ha explicado. "Es como cuando viajas en un avión y te dicen que tienes que abrochar tu propio cinturón de seguridad antes de atender a los demás. Les invitamos a que hagan lo mismo".

Las mujeres representan más del 80% del personal de enfermería. No obstante, si se mira a las posiciones de liderazgo, ellas brillan por su ausencia

Tras una evaluación del sistema de salud realizada en 2015, las autoridades sanitarias de Liberia decidieron canalizar los esfuerzos hacia la mejora de las instalaciones y un aumento de la inversión en educación y formación. "Prevenir, prevenir y prevenir. Esto es lo que hay que hacer. Tenemos que estar preparados e innovar para hacer de la escasez virtud. Si hay que usar una bolsa de plástico porque no tenemos guantes, pues se hace", ha destacado la ministra. Para lograrlo es crucial la voluntad política en reconocer la importancia del gasto en salud, ha sostenido la ministra, pero, sobre todo, que las mujeres tomen las riendas de su destino.

Para alcanzar las metas fijadas para 2030, quedan muchos retos pendientes, además de la igualdad de género. La presidenta del Consejo Internacional de Enfermería, Judith Shamian, ha recordado que para ese año serán necesarios 40 millones de empleos en el sector sanitario, y que habrá que prestar atención a que los jóvenes no se queden fuera. La tecnología y la tendencia a la privatización de la información son otros puntos que las autoridades no pueden perder de vista. "La enfermería no es un gasto, sino una inversión", ha subrayado al destacar que por cada dólar empleado en salud, 77 centavos se traducen en contribución al éxito económico del país.

"El gasto en sanidad se convierte en salud, crecimiento económico y seguridad económica", ha coincidido Rowaida Al-Ma’aitah, profesora de la Facultad de Enfermería en la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología y vicepresidenta del Consejo Nacional para la Salud de las Mujeres. "En la era de la globalización, todo atraviesa las fronteras… ¿Y entonces por qué no pueden hacerlo las voces de las enfermeras?".

"No podemos tener personas sanas en un planeta enfermo", ha afirmado Barbara Sattler, docente de la Universidad de San Francisco y fundadora de la Alianza de Enfermeras para Entornos Saludables. La experta ha hablado de las consecuencias del cambio climático sobre la salud, especialmente para las personas más vulnerables y los países con menos recursos. El calor extremo y la escasez de agua, por ejemplo, son la causa del fracaso de los cultivos y, por tanto, de hambrunas y malnutrición. Por otro lado, la prolongación de las estaciones húmedas lleva a una proliferación de los vectores que transmiten enfermedades como el dengue o la malaria. El cambio en los patrones del clima también se refleja en un incremento de incendios, de patologías transmitidas por el agua, de exposición a alérgenos, entre otros, causando masivos desplazamientos de la población.

"El cambio climático puede dar al traste con los avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las enfermeras no solo tienen que estar preparadas para hacer frente a la situación, sino que tienen que fomentar activamente prácticas compatibles con el cuidado del planeta", ha afirmado Sattler. El uso de la refrigeración solar para las vacunas y la sangre o reducir el consumo de carne en los hospitales son algunas de ellas.

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