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La tarea de los sindicatos

El sistema económico necesita unos sindicatos con credibilidad y fuerza negociadora

Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, respectivamente.
Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, respectivamente. EFE

La conmemoración del 1 de mayo, Día del Trabajo, debería dar pie a algunas reflexiones sobre el papel de los sindicatos, del mercado laboral y de la situación de la economía española hoy, que ha superado una recesión pero que no acaba de instalarse cómodamente en una fase de recuperación de las rentas salariales. UGT y CC OO están en estos momentos negociando con los empresarios las subidas salariales para próximos convenios. Las conversaciones siguen abiertas y quizá sea la hora de que se pacten subidas salariales que recuperen el poder adquisitivo de los trabajadores.

Los sindicatos, no está de más recordarlo, son una pieza básica en el entramado estructural del sistema democrático. Defienden unos derechos, los de los trabajadores, que no pueden quedar desprotegidos. Ahora bien, se enfrentan —incluso desde antes de la crisis de 2008— a un desafío singular al que, por el momento, no ofrecen respuestas. El mercado de trabajo en España se encuentra gravemente dañado por la pésima situación de dos colectivos, la de jóvenes y la de mayores de 45 años. La legislación laboral no se ha preocupado por el problema que ha condenado a la frustración a generaciones preparadas y con experiencia, por la ausencia de políticas efectivas de empleo; los sindicatos no han sido capaces de articular propuestas efectivas, quizá porque todo lo han fiado a la voluntad de los empresarios o a la situación de la economía.

Ya es un tópico recordar que el principal problema de las centrales sindicales es que pierden afiliación y credibilidad. Sus parámetros organizativos y financieros deberían ser más transparentes. Quizá ese sería el primer paso para recuperar confianza y ponerse en disposición de defender sus propuestas con más eficacia. Porque lo que nadie puede discutir es que el sistema económico necesita hoy también unos sindicatos con credibilidad y fuerza negociadora.

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