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¿Donuts de Pantera Rosa? Los hemos probado y este es el resultado

Hacemos una cata de este nuevo lanzamiento que fusiona la clásica rosquilla y el mítico bollo coloreado. ¿Disparate o manjar de los dioses?

“Donuts lanza una nueva variedad de rosquilla, con sabor a Pantera Rosa”. La noticia de este disparatado lanzamiento (la pizza de Kit Kat es LA NADA a su lado) nos ha excitado y empujado al ultramarinos más cercano para 1) comprobar que es cierto y 2) hacer una cata para saber si el híbrido está a la altura de lo esperado.

"Esta novedad fusiona la crujiente cobertura rosa del pastelito con la sabrosa y tierna masa característica de Donuts", anuncia la compañía en su comunicado. "En este lanzamiento hemos unido dos productos icónicos para todas las generaciones”. Sin duda, están jugando a ser dioses, especialmente en estos tiempos en los que el azúcar es identificado con el veneno y la bollería industrial es considerada arma química.

Procediendo a abrir los envoltorios para la gran cata.

El producto, que promete ser droga dura, ya está disponible en envases de dos, cuatro y (eureka) 4+2 unidades. El de dos nos tienta con la oferta de 1 euro. Suficiente para los tres paladares afilados que van a degustar este manjar gourmet: Elisa Sánchez (redactora), Iago Fernández (director web) y Artur Galocha (director de arte). Ninguno de ellos había vivido tanta emoción desde la aparición de los Donettes Hot Challenge (uno de ellos pica pero no sabes cuál) o los Japokitos (Phoskitos al estilo japonés).

AROMA

Elisa opina que huele a plástico y exclama: “¡Esto apesta!”, ante la sorpresa de Iago y Artur que -tras recibir el olor que aflora al abrir el envase- afirman casi al unísono: “a lo que huele es a infancia”. Elisa tiene 23 años, ellos treintaytantos, nadie aquí es ecuánime. Toda la cantina de El País se envuelve instantáneamente en la inconfundible fragancia embriagadora del mítico bollito.

Mismo color, diferente sabor.

DECEPCIÓN

No lleva relleno. Es simplemente un donut bañado en la crema (o lo que quiera que sea) que recubre la Pantera Rosa. Artur: “ha ganado la sobriedad del Donut frente a la fantasía de la Pantera Rosa, falta el bizcocho de abuela y la cremita blanca, que en realidad es lo mejor y lo que te da todos los matices”. Iago: “Si lo único que te ofrecen es un donut coloreado, los hay más divertidos en Dunkin’ Douts o Krispy Kreme… esto es dejarte con la miel en los labios, muerdes una cosa pero saboreas otra”.

TEXTURA FAKE

Artur: “Por algún extraño motivo, la textura exterior no es como la de toda la vida, se rompe en pedazos como un helado Magnum en lugar de deshacerse en tu boca como un M&M”. Elisa tiene la respuesta: “Lo han hecho así porque el original es como un sobao pasiego pero sin ser ni sobao ni pasiego”. Iago: “Lo único bueno es que la capa es más gruesa y parece soportar mejor el calor sin derretirse al instante”.

No, la textura de la crema rosa no es la misma. El sabor, sí.

APUESTAS

Elisa: “Pero, ¿quién va a querer comer algo que parece que está hecho para matar perros? Es color pota de remolacha. Parece el veneno amarillo ese que echan en las esquinas”. Artur: “Los que crecimos con la Pantera Rosa como si fuera el pecado original porque nuestras madres no nos dejaban comerlo, vamos a disfrutar de esta mezcla. Eso sí, mi suegro es camionero y te aseguro que esto no es algo que te encuentres en un bar de carretera. Un donut normal, vale, pero esto no”. Iago: “Vale pero si no vais a querer esa mitad de Donut dádmela a mí”.

Ningún trabajador sufrió durante la cata pero a Elisa le duele un poco la barriga.