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“La crisis del Lago Chad ha sido ignorada durante mucho tiempo”

Catorce países se comprometen a destinar 672 millones de dólares en ayuda humanitaria. "Un buen inicio", según Edward Kallon, coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Nigeria

Desde que Boko Haram tomó las armas en 2009, más de 2,6 millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares en el norte de Nigeria.
Desde que Boko Haram tomó las armas en 2009, más de 2,6 millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares en el norte de Nigeria.

El compromiso asumido por la comunidad internacional este viernes para prestar asistencia urgente a 10,7 millones de personas gravemente afectadas por la crisis de la cuenca del lago Chad es "un buen principio", según Edward Kallon, coordinador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Nigeria. Catorce países han anunciado hoy en la Conferencia Humanitaria de Oslo que destinarán 672 millones de dólares (636 millones de euros) en ayuda humanitaria a las poblaciones de la región —que incluye Camerún, Níger, Nigeria y Chad—, asolada por los ataques del grupo terrorista Boko Haram.

De este total, la cifra prevista para 2017 es de 457 millones de dólares (432 millones de euros), aunque Naciones Unidas hizo un llamamiento ayer para reunir 1.500 millones de dólares (1.420 millones de euros) y así poder cubrir las necesidades más urgentes de este año.

"Se trata de una respuesta relativamente buena", asegura Kallon desde el encuentro en la capital noruega, organizado en colaboración con Alemania, Nigeria y la ONU y en el que participan 170 representantes de 40 países y de ONG.

"La crisis ha sido ignorada durante mucho tiempo por la comunidad internacional y se decidió actuar solo cuando la situación ya se había convertido en dramática y al principio no hubo suficiente apoyo por parte de los donantes", sostiene el coordinador del PNUD. "Una de las lecciones que tenemos que aprender de todo esto es que hay que centrarse en un enfoque preventivo más que una respuesta a la crisis".

Naciones Unidas estima que se necesitan 1.500 millones de dólares para cubrir las necesidades más urgentes de este año

¿Se podía haber evitado? "Estoy seguro de que un rápido esfuerzo de la comunidad internacional hubiera podido contener la crisis, pero tardamos demasiado en responder", afirma Kallon.

El coordinador del programa de PNUD insiste en la importancia de atacar las causas de la crisis, que, en su opinión, son “el déficit de desarrollo, el cambio climático y la escasa protección de los derechos humanos, además de la desigualdad de ingresos y carencia de infraestructuras".

Kallon viajó recientemente al noroeste de Nigeria, una de las zonas más golpeadas por la crisis. "La prioridad es la asistencia urgente en términos de alimentos y agua, saneamiento y salud, pero también es necesario apoyar la educación, formar a los profesores y facilitar la vuelta sobre todo de las niñas a unas aulas seguras. Otro punto crucial es sostener los programas de regreso de los desplazados a áreas seguras, con dignidad", agrega.

El experto, originario de Sierra Leona, evita pronunciarse sobre si existe un riesgo inmediato de hambruna, pero explica: "La situación se está poniendo peor, no mejora".

Hay que centrarse en un enfoque preventivo más que una respuesta a la crisis

Edward Kallon, PNUD

Desde que Boko Haram tomó las armas en 2009 con el fin de constituir un Estado Islámico en el norte de Nigeria, alrededor de 20.000 personas han muerto y más de 2,6 millones tuvieron que abandonar sus hogares. El conflicto, en el que los ataques suicidas con bombas son muy frecuentes, dificulta el acceso de la ayuda humanitaria a la población en riesgo de una de las zonas más pobres del mundo. La crisis, que ha desbordado a los países vecinos, ha dejado sin acceso a las escuelas a unos 3 millones de niños y ha destruido 1.200 centros educativos, mientras que al menos 611 profesores han sido asesinados y otros 19.000 tuvieron que huir. El 80% del millón de niños desplazados, según Save the Children, tiene un escaso o nulo acceso a la educación, sobre todo las niñas. La agricultura y el comercio también se han visto seriamente afectados por la inestabilidad.

Además de los 14 donantes —en su mayoría europeos, junto a Japón y Corea del Sur—, otros cuatro países anunciaron su intención de aportar ayuda financiera. Estados Unidos, sin embargo, aún no ha aclarado cuál será su contribución.

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