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Si tus hijos se portan bien en un restaurante, pagas menos

Un restaurador italiano opta por premiar a unos comensales con una rebaja de 13 euros por la buena conducta de sus niños en el local

Imagen de Instagram de la cuenta.
Imagen de Instagram de la cuenta.

Hay una imagen bastante común en algunos restaurantes: niños gritando, jugando, actuando… Una experiencia que los padres intentan muchas veces controlar, sin éxito, y que otras veces saca de quicio a los demás comensales, e incluso a los dueños de los locales.

Es verdad que es difícil, dependiendo de la edad, que un niño se esté quieto, pero cuando esto ocurre y se puede percibir cómo los peques se están comportando bien durante la comida, o muy bien, sorprende a algunos. Esto fue lo que pensó Antonio Ferrari el pasado domingo, cuando a su restaurante acudió una familia con sus pequeños en la que los niños se comportaron de 10. Un comportamiento que le llevó a reducir la cuenta de la familia en 13 euros, como el mismo ha publicado en su cuenta de Instagram.

En una entrevista concedida a Corriere della Sera, el restaurador explica que "en la mesa no había tabletas, ni móviles, solo folios; rotuladores y folios. Y me impresionó que mientras los padres saboreaban las últimas gotas de vino, sus hijos dibujaban y hacían tablas de multiplicar". La idea de rebajar la cuenta le surgió después de recordar una experiencia similar que vivió en Miami en sus últimas vacaciones. "Me quedé con ella y por fin el domingo pude ponerla en práctica".

"Era maravilloso verlos", continúa Ferrari, "los adultos tenían más o menos mi edad, unos 40 años, los niños, cuatro y seis años, y me decidí por el descuento". "Lo más curioso es que yo les rebajé la cuenta unos 13 euros y ellos dieron una propina de 30 euros para los camareros".

"Llevo 12 años en esto. Normalmente tenemos un público mayoritariamente adulto, pero los domingos vienen muchas familias. Y para nosotros los niños son la prioridad, tanto para servir a los pequeños primero como para preparar platos que no estén en el menú", prosigue.

¿Lo hizo por publicidad?, le pregunta el periodista. "No", contesta Ferrari, "lo hice por instinto". "Si los niños están tranquilos, los padres también pueden disfrutar del almuerzo", termina.

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