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16 clásicos del pop español que cantas y quizá no sepas de qué trata la letra

Los sorprendentes mensajes de 'Insurrección' (El Último de la Fila), 'El Tren' (Leño), 'Maldito duende' (Héroes del Silencio)...

Esto lo dicen mucho los autores de canciones: "Lo bonito es que cada uno tenga su propia interpretación de la canción". Y es verdad, esa es la magia de cualquier obra cultural, y más con la música, que suele evocar momentos, casi siempre agradables: que cada persona tenga su historia romántica con la canción. Pero qué haces cuando te enteras de que tu canción favorita de amor de todos los tiempos trata del sándwich favorito del autor. Que se te cae el mundo encima.

Estos temas son clásicos del pop español que muchos hemos cantando y en algunos casos nos han emocionado. Pero, ¿sabemos cuál fue la intención del autor al escribirla? Lee y verás...

'Insurrección', de El Último de la Fila

Qué no, que este clásico de El Último de la Fila que has cantado mil veces no es una historia de desamor. Lo explica el autor de la letra, Manolo García: "Mientras grabábamos el disco Enemigos de lo ajeno (1986) comíamos bocadillos todos los días. No teníamos ni para el menú del bar: estábamos fatal. La compañía nos racaneaba, pero ellos pillaban que no veas. Yo estaba muy mosqueado porque las cosas tienen que ser justas. Así que ese 'dónde estabas entonces' era por la compañía de discos".

'Sabor de amor', de Danza Invisible

Parece una jovial, refrescante e inocente canción de amor. Pero guarda una sorpresa. Lee dos veces estos versos: "Del negro de un mejillón, son tus ojos en su punto de sal" o "labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la pasión”. En efecto: el gran éxito del grupo malagueño de 1988 habla de un cunnilingus. El cantante Javier Ojeda utiliza la vieja fórmula de los intérpretes de blues, expertos en hablar de comida cuando en realidad se refieren al sexo.

'Al alba', de Luis Eduardo Aute

Su forma de aparentemente inofensiva canción de amor consiguió eludir a los (poco avispados) censores de las postrimerías del franquismo. Pero Al alba (1975) tiene un mensaje de mucho calado: es un alegato contra la pena de muerte y una proclama por la libertad. Concretamente, es una protesta ante las ejecuciones de diversos miembros de los grupos terroristas ETA y FRAP, previstas para septiembre de 1975 y que causaron gran estupor en la comunidad internacional (con retirada de embajadores y llamada del papa Pablo VI incluidas). Horas antes de la fecha señalada, Franco conmutó la pena de muerte por cadena perpetua para seis de ellos. Pero otros cinco fueron ejecutados. De aquellos días de incertidumbre, antes de las últimas ejecuciones del franquismo el 27 de septiembre de 1975, surgió Al alba.

'Marta tiene un marcapasos', de Hombres G

Hace tres años, en una rueda de prensa en Valencia, el cantante y bajista David Summers aseguró que esta era una de sus canciones "más gilipollas". Pero Summers exageró: narran la historia de un embarazo adolescente no deseado, con un marcapasos que tiene unos "ojillos idénticos a los de su padre". "Puedes oír sus pataditas, está vivo creo yo, Marta tiene un pasajero en su corazón", cuenta esta elocuente canción de 1986, que en la parte final dice: "Juega con todos los niños, les arranca el corazón, se los come con tomate, qué simpático".

Santiago Auserón (primero por la izquierda), responsable de las filosóficas letras de Radio Futura.
Santiago Auserón (primero por la izquierda), responsable de las filosóficas letras de Radio Futura.

'La estatua del jardín botánico', de Radio Futura

Pocas canciones del pop español con tantas lecturas. ¿Una canción de desamor? No. ¿Un tipo flipando por los efectos de alguna sustancia? Tampoco. ¿Un tema ecologista? No va por ahí, no. Su autor, Santiago Auserón (hoy Juan Perro, antes vocalista de Radio Futura) ha desvelado que en un principio tenía otro título, El mecánico del jardín botánico. Por aquella época, 1982, Auserón estudiaba Filosofía. Su libro de cabecera era Monadología, del filósofo alemán Leibniz, publicado nada menos que en 1720. Y surgió la idea. Habla Auserón: "Este libro tiene unas imágenes muy misteriosas que hablan de que dentro de cada estanque hay nuevos estanques y nuevos jardines, en el que siempre encontraremos nuevos peces y nuevas plantas. Esa imagen de mundos dentro de mundos me impresionó mucho". Y le inspiró la letra.

'Lucha de gigantes', de Nacha Pop

"Lucha de gigantes./ Convierte el aire en gas natural./ Un duelo salvaje./ Advierte". Qué demonios quería decir Antonio Vega en esta canción que compuso para Nacha Pop en 1987. Quizá te hagas una idea con la explicación que ofreció el propio Antonio. O quizá no. Atención: "Es una oda a la libertad de acción, un recuerdo de la ubicación de las dimensiones del ser humano en un entorno cósmico, de la relatividad entre la grandeza del hombre y su pequeñez en un entorno infinito. Es un juego de palabras que lleva a pensar en un juego relativo entre infinitud y lejanía". ¿Entendido? ¿No? Qué más da si es tan soberbia.

'El tren', de Leño

Cuántos adolescentes de finales de los setenta se preguntaron: de qué tren habla Rosendo. Hasta que crecieron un poco y empezaron a intuir algo. Así lo desveló Rosendo a Rolling Stone: "Era la época de cantar a los estupefacientes. Y había unos ácidos azules que se llamaban El Tren. le hicimos una canción".  Se grabó en 1979, en el disco de debut de Leño, y dice: "Un día yo quise viajar en él/ Subí despacio y me acomodé./ Vi rostros deshechos de satisfacción./ Si controlas tu viaje serás feliz".

'Morena mía', de Miguel Bosé

Aparentemente, Morena mía (2001) es una canción erótico-romántica, una oda a un amor con dotes especiales para hacer... café. Pero es ahí donde reside la clave, pues en realidad eso no parece una cualidad tan reseñable. Pero si sabemos que en realidad estamos hablando de una felación, ya la cosa cambia: “Cuando tu boca, me toca, me pone y me provoca, me muerde y me destroza, toda siempre es poca y muévete bien, que nadie como tú me sabe hacer café”. Porque por mucha afición a la cafeína que se tenga, parece una exageración soltar algo como: "Morena mía, si esto no es felicidad, que baje Dios y lo vea y aunque no se lo crea, esto es gloria”.

 'El chiringuito', de Georgie Dann

"¿El chiringuito? Pero sin trata de un día cualquiera en un chiringuito cualquiera". Cuidado, no tan rápido. En realidad esconde una sexualidad tan desbordante como voraz y socarrona. Los versos no dejan lugar a dudas: "Las chicas en verano, no guisan ni cocinan, se ponen como locas, si prueban mi sardina" / "Está el menú del día, conejo a la francesa, pechuga a la española y almejas a la inglesa" / "Si sube la marea, me va de maravilla, la gente se amontona y yo les doy morcilla". Ríete tú de las letras reggaetoneras...

'Maldito duende', de Héroes del Silencio

Partiendo de la base de que las canciones de Héroes del Silencio, con toda su esdrújula grandilocuencia, pueden tener centenares de interpretaciones, escogemos Maldito duende por ser bastante obvias sus referencias a los efectos de las drogas. Falsas sensaciones de fortaleza, cuartos que no paran de menguar, tanta charla por ahí, duendes que invitan a soñar y a divagar, amaneceres que llegan demasiado pronto en medio de la insoportable soledad... Lo dicho, maldito duende deambulando por los Senderos de traición publicados en forma de disco por el grupo zaragozano en 1990.

Las intrincadas letras de Vetusta Morla reciben múltiples lecturas.
Las intrincadas letras de Vetusta Morla reciben múltiples lecturas.

'Copenhague', de Vetusta Morla 

¿Una relación amorosa condenada a mantenerse a distancia? Un poco sí, pero con la inmigración como trasfondo, pues en la letra hay reflexiones sobre el valor que hay que tener para marcharse, el miedo a llegar, el juego del azar y no saber dónde acabar. También se encuentran evocaciones a los ilegales que hacen miles de kilómetros en pateras, dejándose llevar por la corriente sin rumbo. Un texto de 2008 nada obvio, como procede con la intrincada banda madrileña Vetusta Morla.

'Ataque preventivo de la URSS', de Polanski y El Ardor

Uno de los himnos de la Movida, compuesto a ritmo de punk por los madrileños Polanski y El Ardor. "Qué harías tú, en un ataque preventivo de la URSS", repite esta canción de 1983, que parece de contenido bélico, o antibélico, pero nada de eso. Habla el compositor, Víctor Muñoz: "Estaba en casa con una chica que me quería ligar y le dije que era capaz de escribir una canción allí mismo, tan buena como las de Joe Strummer, de los Clash. Abrí el periódico y leí que se esperaba un ataque preventivo de la URSS con misiles. Y eso era lo que yo quería hacer con la chica, pero con mis misiles".  

Luz Casal gritaba por el feminismo cuando casi nadie lo hacía.
Luz Casal gritaba por el feminismo cuando casi nadie lo hacía.

'No me importa nada', de Luz Casal

Quizá mucha gente ignore que este éxito de Luz Casal de 1989 está compuesto en música por Pancho Varona y en letra por su hermana Gloria. Se trata de una narración de un desamor sí, pero también es un grito feminista, de una mujer fuerte e independiente.

'Frío', de Alarma

Miguel Ríos ha afirmado en alguna ocasión que Frío le parece una obra maestra, seguramente una de las mejores canciones del pop español. Y no solo el veterano rockero piensa así. Manolo Tena, con su especial y profunda sensibilidad, compuso este tema para su banda Alarma en 1982. Un canto a la desesperación que esconde un estremecedor relato sobre estar enganchado a la heroína. "Estoy ardiendo y siento frío" es uno de los versos reveladores que muestran el significado de este clásico.

'Chup, chup', de Australian Blonde

Una de las canciones más reivindicadas del indie noventero español. La canción (de 1993) de los asturianos Australian Blonde está en inglés y, aunque le hayas dado mil vueltas a la interpretación de la letra (una historia de amor, un canto a la fiesta...), olvídate. Trata de... nada. Habla su compositor, Fran Fernández: "Son versos que no tienen conexión. Era en inglés, así que pensé que tenían que ser apañados y nada más".

'Lobo López', de Kiko Veneno

"Qué día más bueno, cómo pica el sol./ ¿No es un poco raro para el mes que estamos ya tanto calor?", canta Kiko Veneno en esta rumba caribeña que publicó en 1992 en el que seguramente es su mejor obra, Échate un cantecito. ¿Una historia de un enamorado hasta las trancas que se encuentra por la calle a la mujer que quiere? Quizá. Lo cuenta Kiko: "Sufría de vértigo desde pequeño. Un día tenía un ataque muy grande y fui desesperado al médico. Me recetaron un supositorio. Había probado muchas cosas y ninguna había funcionado. Pero este supositorio fue milagroso. Estaba tan vacilón con el Torecan [nombre del medicamento] que compuse la canción del tirón".

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