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medio ambiente

El reciclaje, un asunto de mujeres en Jartum

El proyecto Fandora conjuga ecoarte con empoderamiento femenino y cuidado del medio ambiente

El nombre del proyecto nombre fusiona las palabras árabes "arte" y "rol".

El tesoro de Maisson Matar está compuesto por plástico, madera de muebles usados y cables, pero sobre todo viejos periódicos, que, tras pasar por sus manos, se convierten en pendientes, cestos o fundas para cojines. Con una inversión de apenas 50 dólares, esta emprendedora sudanesa de 38 años ha logrado dar vida a Fandora, un proyecto que apuesta por la ecoartesanía para paliar el problema del reciclaje en el estado de Jartum, en el que se producen 5.000 toneladas de desechos a diario, y que apunta al empoderamiento de las mujeres más vulnerables.

"No me encontré con obstáculos demasiado importantes al convertirme en emprendedora por el hecho de ser mujer. Mi idea original era ganar dinero, pero esto ahora ya no es el objetivo principal. Lo que me motiva es contribuir a mejorar la sociedad, ayudar a la comunidad, cuidar del medio ambiente", explica la fundadora del proyecto, cuyo nombre fusiona las palabras árabes "arte" y "rol". "El arte puede desempeñar un papel muy importante en la sociedad y generar una profunda transformación. Cualquier cambio tiene que empezar por las mujeres", cuenta.

Fandora reúne un equipo de 17 trabajadores en un país en el que la tasa de desempleo entre los jóvenes ronda el 20%, según los últimos datos de la Organización Internacional del Trabajo. Con el apoyo de una treintena de voluntarios, ofrece formación a presas, víctimas de violencia doméstica y madres solteras para que monten sus propios negocios. "Para ellas es muy importante. Si no dependen económicamente de otra persona, pueden seguir adelante por su cuenta, decidir por sí mismas y dejar atrás los abusos y la violencia", explica Matar.

La emprendedora, de 38 años, se graduó en Física por la Universidad de Cape Town y obtuvo un máster en Física nuclear. "Volví a Sudán en 2011 y trabajé como profesora, pero me di cuenta de que no era lo que realmente quería hacer y fue entonces cuando decidí lanzar un pequeño negocio".

En el estado de Jartum, se producen 5.000 toneladas de desechos a diario

"Siempre me ha gustado la artesanía y quería producir algo que reflejase la cultura sudanesa con materiales disponibles a escala local, aunque en ese momento no pensé en el reciclaje", recuerda. La inspiración para la materia prima vino de algunos proyectos que había conocido durante su estancia en Sudáfrica, basados en el uso de papel reciclado. "Busqué información en internet y descubrí que muchos países en desarrollo han logrado convertir la basura en una herramienta para ganar dinero a través de la artesanía y, al mismo tiempo, ayudar a los grupos más desfavorecidos".

El proyecto fue seleccionado en 2013 entre los cinco finalistas de un concurso para jóvenes emprendedores organizado por la embajada británica y Matar fue elegida como embajadora de las emprendedoras por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, que reconoció el potencial de Fandora.

"Jartum, una ciudad en la que viven alrededor de seis millones de personas, está repleta de basura abandonada en cualquier esquina y las autoridades no consiguen gestionarla. A menudo, la gente soluciona por su cuenta el problema quemando todo tipo de residuos, incluido el plástico", asegura Matar. "Esto se debe a una falta de infraestructura, pero también a una escasa formación de la ciudadanía sobre la importancia de cuidar el medio ambiente".

"El arte puede jugar un papel muy importante en la sociedad y generar una profunda transformación", según la fundadora de Fandora

Algunos estudios estiman que el 60% de los desechos acumulados en Jartum es fruto de la mala conducta de los ciudadanos. A la falta de educación y de infraestructura, se suma también la escasa formación de los trabajadores del sector y su baja remuneración. El problema está exacerbado por la elevada densidad de población de la ciudad y al continuo flujo de migrantes provenientes de las zonas rurales del país.

El problema va más allá de la capital. Fandora insiste en la necesidad de establecer una jornada nacional dedicada al reciclaje y se vuelca en la organización de actividades de sensibilización, como el festival celebrado el pasado mes de febrero con la participación de artistas y organizaciones de todo el país. Matar espera que el evento se convierta en una cita anual fija y sueña con exportarlo incluso a otros países.

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