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Causas del malestar en 2017

Los países con elecciones tienen un interés común: evitar la inmigración descontrolada

Donald Trump con Nigel Farage

Ahora que concluye 2016, muchos comentaristas, al pensar en los próximos meses, se ven invadidos por una sensación de malestar. Este año hemos visto las inesperadas victorias del Brexit y Donald Trump. ¿Qué nos deparará 2017? La UE afronta elecciones en tres Estados miembros, tal vez cuatro: Holanda, Francia, Alemania y quizá Italia. Y no está claro en absoluto qué va a suceder. El comportamiento de los votantes es cada vez más difícil de predecir.

Las investigaciones económicas y sociológicas indican diversos factores que han contribuido a estos vuelcos electorales. El debate es si la gente ha apoyado las causas y a los candidatos populistas, sobre todo, por aspectos económicos como la desigualdad de rentas, por aspectos culturales como el rechazo a la igualdad de derechos para las mujeres, las minorías y los gais, o por aspectos como la percepción de los ciudadanos de que han dejado de controlar su propio destino.

A primera vista, parece que los factores económicos son importantes. La opción del Brexit se votó sobre todo en el campo, donde el PIB per capita es muy inferior al de las ciudades. Además, la desigualdad de rentas es mucho mayor en Estados Unidos y Gran Bretaña que en la Europa continental. Y se puede demostrar que la votación del Brexit estuvo muy influida por la desigualdad de rentas entre unas regiones y otras.

La segunda explicación es el rechazo a las normas culturales progresistas. Así lo destaca un estudio muy interesante de Ingelhart y Norris, que afirma que los votos de protesta son una reacción cultural contra los valores progresistas. Tienen razón al decir que el discurso público, sobre todo en las redes sociales, ha cambiado por completo. Desgraciadamente, se ha vuelto aceptable hablar de la supremacía blanca y emitir opiniones racistas.

Por último, está la cuestión de la pérdida de control. En una sorprendente encuesta de YouGov, se demuestra que los votantes de Trump apoyan valores como el respeto a la autoridad. Los que creen que respetar la autoridad es más importante que enseñar consideración a los niños tienden al autoritarismo de extrema derecha. Además, la inquietud ante la inmigración impulsó en gran medida tanto el voto a Trump como el voto a favor del Brexit.

Un estudio afirma que los votos de protesta son una reacción cultural contra los valores progresistas

Si el factor económico es el principal, los europeos no deben preocuparse demasiado por las elecciones del próximo año. Los países de la Europa continental tienen los mayores sistemas de bienestar del mundo y unos niveles de desigualdad relativamente bajos. El paro, especialmente el juvenil, sigue siendo muy alto y necesita una solución urgente. Pero en nuestras sociedades envejecidas, las elecciones suelen ganarse con el voto de los mayores. Y está empezando a haber una sólida creación de empleo.

Si pensamos que pesan más los aspectos culturales, en particular la sensación de perder el control, las elecciones que vienen están sujetas a más incertidumbre. El reciente atentado de Berlín, llevado a cabo probablemente por un refugiado que había solicitado el asilo, puede cambiar aún más el estado de ánimo de los alemanes. En la Alemania de hoy están muy arraigados los valores de la tolerancia, el respeto y la razón. No se sabe qué pasará en las elecciones a canciller.

En Francia, el candidato conservador aúna unos valores culturales tradicionales con grandes propuestas de aplicar una reforma de tipo liberal al Estado y su economía. ¿Será una combinación ganadora? La candidata de extrema derecha tiene un programa xenófobo y unas propuestas económicas que podrían sacar a Francia del euro y empeorar enormemente su bienestar. Tampoco aquí están claros los resultados, y no sabemos si las preocupaciones culturales y el sentimiento xenófobo prevalecerán.

Todos los países que se encaminan hacia unas elecciones comparten un interés común: deben evitar la inmigración descontrolada. Para Europa es fundamental reforzar el control de fronteras y los servicios de inteligencia y antiterrorismo. Pero también lo es que Europa permanezca fiel a sus valores y proteja a quienes legalmente merecen esa protección.

En 2017 los votantes dirán si piensan que los responsables políticos nacionales y europeos han cumplido sus promesas. Pero las batallas electorales no van a limitarse a la inmigración y las desigualdades. Los factores culturales son más importantes de lo que creen los economistas. Ese es el ámbito en el que ciudadanos y expertos deben intervenir si desean defender la democracia liberal.

Guntram B. Wolff es director de la fundación Bruegel.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

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