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Trump, el cambio climático y la COP22

Hasta los chinos se avergüenzan de Trump en la Cumbre del Clima de Marrakech

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El sol se levanta en la medina en Marrakech, y los delegados de diferentes países comentan los resultados de las elecciones de los Estados Unidos en el bus. Algunos flojito, muchos con caras de haber dormido poco. Antes de llegar al edificio donde se celebra la 22ª conferencia de cambio climático de las Naciones Unidas, una mujer dice fuerte: “¡rezad por la humanidad!”.

Donald Trump, candidato republicano a la Casa Blanca, ha ganado esta noche las elecciones, abriendo un gran interrogante sobre sus políticas económicas, exteriores, y también ambientales.

Mientras tanto, en Marruecos se reúnen 196 países para empezar un trabajo muy complicado y políticamente complejo: poner en práctica el Acuerdo de París. Durante dos semanas se discutirá cómo implementar el acuerdo, por ejemplo, cómo movilizar el financiamiento necesario para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a los cambios del clima, cómo aumentar la ambición en la lucha contra el cambio climático, o qué reglas de transparencia va a haber en la rendición de cuentas.

Hoy el mundo parece haberse detenido por un momento. Trump es conocido por su negación de la existencia del cambio climático, argumentando que “el concepto fue creado por China para bajar la competitividad de la fabricación en Estados Unidos”. También tuiteó que “todos los eventos climáticos son utilizados por los mentirosos climáticos para justificar mayores impuestos”.

Estados Unidos siempre ha jugado un papel crucial en cuanto a las negociaciones del cambio climático y, por lo tanto, en conseguir empujar una acción global coordinada. En la famosa conferencia de Copenhague, donde no se llegó a un acuerdo y fue vista como el gran fracaso climático, Estados Unidos y China no llegaron a un acuerdo sobre la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, y esto imposibilitó el acuerdo.

En cambio, antes de la cumbre de París, China y Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto donde anunciaban sus medidas contra el cambio climático. Esto posibilitó que se llegara a un acuerdo global, y la ratificación conjunta de ambos países ha hecho que más de 100 se hayan unido formalmente al Acuerdo.

La relación China-Estados Unidos, pues, es crucial para la ambición contra el cambio climático. Justo esta semana, Xie Zhenhua, el director de la Administración Estatal de Protección del Medio Ambiente en China criticó a Trump por sus ideas sobre política climática. “Da igual de qué país seas líder, tienes que estar alineado con las tendencias mundiales de desarrollo. El progreso del país se verá afectado si no lo haces”

¿Cabe la posibilidad de que Trump cambie de idea respecto al cambio climático debido a las relaciones con China? Por ahora es imposible saber cómo va a ser su acción respecto a este tema.

Más tarde en Marrakech, ya a la hora de comer, grupos de jóvenes de ONG de los Estados Unidos se concentraron para presentar sus demandas al nuevo presidente. Entre ellas, mantener el acuerdo de París y trabajar hacia una transición justa a energías renovables. Ben Goloff, parte de la acción, explica “me levanto siendo parte de un país que tendrá un presidente que niega el cambio climático y fomenta el racismo y el sexismo. Haremos todo lo que podamos, desde movilización de masas hasta desobediencia civil para conseguir aquello que seguramente él no hará.

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