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Una Red neutral

La manera más eficiente de progresar es que todos los agentes cooperen y se adapten a las demandas del mercado

Estados Unidos planea blindar la neutralidad en Internet.
Estados Unidos planea blindar la neutralidad en Internet.

Un tribunal de Estados Unidos ha reabierto el debate sobre la neutralidad en la Red al declarar que el acceso a la banda ancha es un servicio básico y equipararlo con el suministro de la electricidad, el agua o el teléfono. El fallo judicial, que puede ser recurrido ante el Supremo, viene a avalar que la igualdad es el principio básico de la World Wide Web y refuerza la idea de que aunque el usuario pueda pagar más por una mejor calidad del servicio, las operadoras no pueden discriminar unos contenidos en favor de otros, contundencia que contrasta con la calculada ambigüedad del mercado único digital europeo.

Por su propia definición, una Red neutral requiere una completa separación entre el acceso y los contenidos, sin que operadoras ni gobiernos impongan ningún tipo de discriminación, restricción o interferencia. Pero la realidad ha ido originando de facto una doble velocidad, creando así contenidos de primera y de segunda clase, un proceso de selección que contradice la filosofía de Internet, por naturaleza abierto y libre. Las empresas de telecomunicaciones se justifican argumentando que los buscadores de Internet utilizan sus infraestructuras sin pagar y que tal abuso lastra su negocio y las inversiones necesarias para sostenerlo.

Esta relación de fuerzas se está viendo alterada por un nuevo fenómeno. Compañías punteras en el sector tecnológico como Google y Facebook están trazando, por tierra o por mar, sus propias infraestructuras. Cambia así la relación de mutua dependencia entre quienes alojan los contenidos y quienes ponen los medios para acceder a ellos.

La manera más eficiente de progresar y de innovar es que todos los agentes cooperen y se adapten a las demandas del mercado. Si no es así, a las autoridades solo les queda un camino: legislar. Lamentablemente, las leyes avanzan a un ritmo mucho más lento que la tecnología.

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