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En Holanda el descanso dominical no será obligatorio

El país suprime la ley que impone el precepto cristiano pese a la oposición conservadora

Con la Biblia en la mano, los cristianos deben dedicar el domingo al descanso laboral y el recogimiento religioso en señal de respeto al séptimo día de la Creación, cuando Dios concluyó su obra y descansó. La legislación holandesa incluye una norma de 1953, denominada ley del domingo, que prohibía las actividades públicas no religiosas hasta las 13 horas. En la práctica, el paso del tiempo ha relajado la exigencia hasta convertir la jornada en otra cualquiera, con comercios y ferias abiertos. La tradición ha ido perdiéndose en casi todo el país, excepto en las zonas de mayor arraigo calvinista. Como corresponde a los alcaldes suavizar el reposo dominical, o bien imponerlo, así ocurría en las zonas más religiosas. Ahora que el Gobierno ha anunciado la supresión de la norma, perderán dicha potestad.

La decisión llega con cuatro años de retraso porque la mayoría del Parlamento ya lo pidió en 2012. Entonces y ahora, los partidos de inspiración cristiana y el grupo del xenófobo Geert Wilders rechazaron el cambio. Los primeros abarcan desde la democracia cristiana hasta los más ortodoxos, y aducen que ese descanso semanal subraya la identidad histórica de Holanda. Para Wilders, perderlo es una concesión más a la corrección política de una nación de tradición judeocristiana para no ofender a otros credos. En particular al islam.

En 2012 el Ministerio del Interior retrasó la petición de la Cámara con un gesto clásico: ordenó una investigación sobre el cumplimiento de la ley del domingo, habida cuenta de que su vigencia era simbólica porque la vida en la calle poco tiene que ver con lo legislado. La actual coalición de centro-izquierda no precisa el apoyo de los grupos cristianos y la separación de la Iglesia y el Estado es un hecho: la nueva ley sustitutoria estará lista dentro de un mes. Para enfado de Wilders y los suyos, la última petición para anular la norma de 1953 vino firmada por la diputada Fatma Koser Kaya, liberal de izquierda, holandesa de origen turco, musulmana y defensora de la no injerencia estatal en la práctica religiosa.