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López, preso pero libre

Maduro debe liberar inmediatamente al preso político más conocido de Latinoamérica

El expresidente Felipe González saluda a Lilian Tintori.

Si el presidente Nicolás Maduro creyó que podría anular a la oposición venezolana con el encarcelamiento arbitrario de uno de sus líderes, Leopoldo López, los dos años transcurridos desde entonces no han hecho sino constatar su error. La oposición obtuvo el respaldo masivo de los ciudadanos en las elecciones legislativas de diciembre y López, lejos de caer en el olvido de la opinión pública venezolana y mundial, se ha convertido en el preso político más conocido de Latinoamérica. Su liberación inmediata no debe admitir excusas de ningún tipo. La prolongación de su encarcelamiento es una flagrante violación de los derechos humanos.

Anoche se presentó en Madrid Preso pero Libre, un libro con los escritos del propio López que sus familiares han ido sacando del módulo de la prisión militar de la que el excalde de Chacao es el único interno. Se trata de un relato que muestra la entereza moral y el sufrimiento diario de una persona privada de libertad y aislada por sus ideas políticas, víctima de una falsa acusación —el fiscal que le acusó escapó de Venezuela y denunció las presiones recibidas— y un pseudoproceso judicial que no resiste el más mínimo análisis de garantías legales. Más allá del drama humano (el más pequeño de sus dos hijos tenía unos meses cuando el encarcelamiento), las páginas revelan el fracaso de un régimen autoritario en su intento de quebrar la voluntad de una persona que cree en la democracia como la mejor forma de servir al pueblo.

Que haya presos políticos en Venezuela es un escándalo impropio de una sociedad —rica en capital humano y recursos materiales— que no merece atravesar la penuria material e institucional que sufre. Nunca serán demasiadas las veces que esto se recuerde ni demasiados los actos que exijan la libertad de quienes permanecen presos por defender la democracia.