Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Niño de Elche, revolucionario del flamenco

El artista ha sido el primer músico en ganar el Premio Ruido –otorgado por los Periodistas Asociados Musicales– por su LP ‘Voces del Extremo’

El Niño de Elche posa con naturalidad frente al objetivo.

El Niño de Elche lleva seis discos aflojándole el corsé al flamenco. Pero ha sido en su último trabajo, Voces del Extremo, cuando ha terminado de distender la rigidez de los palos gracias, entre otras cosas, a nuevas formas de expresión sonora en las que su cuerpo es un instrumento más. Voces del Extremo ha sido elegido como mejor disco del año 2015 por la asociación profesional Periodistas Asociados Musicales (PAM) y ha cosechado alabanzas a borbotones por parte de quienes valoran lo experimental y agradecen la transgresión en contraposición con las convulsiones que han sentido los puristas del género al escucharlo.

Francisco Contreras Molina (Elche, 1985) reconoce que llegar hasta aquí siendo fiel a sí mismo ha sido un procedimiento que ha llevado a cabo de manera coral, que es la forma de la que a él le gusta trabajar, y no de una manera personal: “La crítica de la música independiente fue la primera en escuchar mi discurso y así tuve la oportunidad de escuchar los trabajos de performance, de experimentación contemporánea, de activismo… Yo vengo del mundo del flamenco dónde he sido un luchador en contra de la crítica flamenca porque reúne el fascismo sociológico. Todo eso confluye en Voces del Extremo porque mi forma de trabajar es en grupo".

Esa crítica a la que se refiere Niño de Elche es la que lucha porque el flamenco permanezca envasado al vacío y no se mezcle con ingredientes nuevos. Aunque él no ha sido el único al que señalan por desvirtuar la pureza del flamenco: “El problema no es que sean críticos sino criticones. Si hay algo diferente a lo que hago yo con respecto a lo que se hacía antes es la introducción del cuerpo, de la conciencia corporal aunque no en el sentido de la danza. Por eso a mí me comparan muchas veces con Morente. Pero yo digo que Enrique trabajó desde la musicalidad y no hizo performance ni activismo, no se mezcló con la improvisación vocal, trabajó con la música industrial... Eso implica otras fronteras. Para los puristas del flamenco todo es excepcional”.

Además del abogar por la apertura del discurso en el flamenco también lo hace en la política. Se define a sí mismo como “hijo del 15M”; un movimiento que le sirvió como revulsivo, como vehículo para encontrar a muchos iguales: “Cuando llego al 15M me doy cuenta de que lo que yo entendía por comunismo era aquello y no lo que ya conocía y veía en el partido comunista”, asevera.

Preguntado sobre si cree que el Partido Comunista se ha agarrado a un discurso sin acción, lo tiene claro: “El Partido Comunista es un partido totalitario, jerárquico y conservador. No tiene nada que ver con el comunismo religioso. Es otra cosa. Yo he estado a algunas cuestiones del comunismo pero me he encontrado a más gente cercana a mí en los círculos libertarios como tiendas ecológicas o asociaciones de derecho animalista”.

Su visión sobre España tiene una pátina de humor y determinación. Lo primero, por haber hecho de la portada de Voces del Extremo en las que un antidisturbios está dentro de una librería. Contreras lo explica así: “La foto tiene muchas lecturas y eso es lo bueno. Es una denuncia a este sistema policial que es totalmente erróneo”, dice. Tampoco le tiembla la voz al hablar sobre la situación actual de España: “Cada vez soy menos creyente del Estado. Empezando porque su jefe de estado es un rey. Soy más partidario de los pequeños núcleos. España no es una nación”, declara.

Y si España no es una nación, ¿qué es? “Eso mismo me pregunto yo. ¡Qué coño es España! Los territorios son lo que sus personas quienes y está claro que no todos queremos lo mismo. Como músico, yo siempre digo que el acto más revolucionario es escuchar. En el momento en el que se escucha al prójimo todo cambia”, remata.

Más información