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BIOÉTICA

Los científicos españoles defienden la experimentación con animales

Los investigadores emplearon 920.000 animales en 2013, un tercio menos que en 2009

Las sociedades científicas sugieren modificar el Código Penal contra radicales animalistas

Animalario del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona.

Los científicos españoles levantan la voz en defensa del uso de animales en la investigación biomédica. Los investigadores y profesores de España utilizaron 920.000 animales en 2013, el último año con datos. Ahora, la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) publica un documento oficial en el que defiende que este “uso de animales en la investigación es vital para el avance de la medicina”.

La Cosce sale a la palestra para “mejorar la información que se transmite a la sociedad” y “concienciar a las autoridades” ante el riesgo de que surja en España un “activismo virulento” contra la experimentación animal similar al que ya existe en otros países. En la última década, radicales animalistas han enviado cartas bomba al neurocientífico Colin Blakemore, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), un grupo de seis enmascarados dio una paliza al marido de una bióloga de la Universidad de California (EE UU) y un centro de investigación biomédica de la Universidad de Hasselt (Bélgica) fue pasto de las llamas por un ataque premeditado.

En el informe, los autores sugieren incluso “la modificación del Código Penal” para endurecer las penas por “el tipo de delitos en los que determinados grupos activistas contrarios a la experimentación animal puedan incurrir”, como liberar animales de un laboratorio para estropear un trabajo científico de años.

En la última década, radicales animalistas han dado palizas a científicos y quemado laboratorios en otros países

“No queremos que nuestro documento enfade a nadie, solo queremos informar para que cualquier persona pueda formarse su opinión”, explica Juan Lerma, coordinador del trabajo y director del Instituto de Neurociencias de Alicante. La Cosce, que agrupa a 75 sociedades científicas españolas, recuerda que la investigación biomédica “beneficia directamente a los propios animales”, ya que los tratamientos veterinarios modernos se basan en estos estudios.

“Prácticamente todos los protocolos actuales para la prevención, curación y control de las enfermedades, de los antibióticos a las transfusiones de sangre, de la diálisis al trasplante de órganos, de las vacunas a la quimioterapia, de las operaciones quirúrgicas de corazón a la sustitución de huesos y articulaciones en cirugía ortopédica, se basan en el conocimiento obtenido mediante investigaciones realizadas en animales de laboratorio”, subraya el documento.

De los 920.000 animales empleados en España en 2013 con fines científicos y de docencia, el 85% fueron roedores, principalmente ratones (663.000) y ratas (105.000), según los datos del Ministerio de Agricultura. También se utilizaron casi 28.000 conejos, 774 perros, 300 caballos y asnos, 254 gatos y casi 9.400 cerdos. En el mismo periodo, en los mataderos españoles se sacrificaron 41 millones de cerdos para alimentación. “Por cada animal que se usó en investigación biomédica en España en 2013 se sacrificaron 45 cerdos para alimentación y por cada cerdo que se usó en investigación se consumieron más de 4.400 cerdos en alimentación”, detalla el documento.

Los autores del trabajo ofrecen más datos para defender que el número de animales utilizados en investigación científica es “relativamente pequeño”. Solo en Reino Unido, señalan, las autoridades matan a más de siete millones de roedores cada año en su lucha contra las plagas indeseables. En EE UU, los científicos emplean anualmente unos 25 millones de animales en sus estudios, el 95% roedores. Al mismo tiempo, los estadounidenses se comen cada año 9.000 millones de pollos y 150 millones de vacas, cerdos y ovejas.

En 2013, los científicos españoles emplearon 9.400 cerdos. En el mismo periodo, en los mataderos del país se sacrificaron 41 millones

Entre los autores del informe figuran los vicerrectores de investigación de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Autónoma de Madrid, Jordi Alberch y Nuria Fernández; el presidente de la Sociedad Española para las Ciencias del Animal de Laboratorio, Javier Guillén; y el investigador Lluís Montoliu, miembro del Comité de Bioética del CSIC, el mayor organismo científico de España. También firman representantes de asociaciones de familiares de personas con alzhéimer y de ayuda a personas con albinismo.

El informe afirma que los científicos aplican “rigurosamente” el principio de las 3 R: reemplazar por cultivos celulares o simulaciones informáticas el uso de animales cuando es posible, reducir el número de animales empleados a los estrictamente necesarios y refinar los métodos empleados para mejorar el bienestar animal. Los datos confirman esta voluntad. En 2009, se utilizaron 1,4 millones de animales. En cinco años, se han reducido un 34%.

En cuanto a la refinación de los métodos, el documento pone el ejemplo de unas proteínas fluorescentes desarrolladas a partir de luciérnagas por investigadores de la Red de Enfermedades Tropicales, perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, en Madrid. Los investigadores han creado una cepa del parásito que provoca la leishmaniasis con esta proteína fluorescente. Cada año, la enfermedad, asociada a los perros en los países ricos, mata a unas 30.000 personas en los países pobres. Gracias a la proteína, los científicos pueden ver la evolución de la infección con un detector de luz, sin necesidad de matar animales constantemente. El método, aseguran, reduce hasta un 60% los sacrificios.

Los ensayos con animales han sido "cruciales" para desarrollar terapias contra el virus del sida

El documento detalla decenas de ejemplos que muestran que el uso de animales es “esencial” en la investigación biomédica. La hormona que produce el páncreas para controlar el azúcar en la sangre, la insulina, se descubrió en perros. Hoy es fundamental para tratar la diabetes humana y la de los propios perros.

Los estudios en animales, continúa el informe, también han sido “cruciales para identificar el virus del sida” y para “la producción de terapias como los antirretrovirales, que han prolongado millones de vidas”. La investigación en conejos y perros del virus del papiloma humano, principal causa del cáncer de cuello de útero, demostró que con una vacuna se podía impedir el desarrollo del tumor en las mujeres.

Finalmente, los autores defienden uno de los aspectos más polémicos de la experimentación con animales: el uso de primates no humanos. En 2013, en España se emplearon unos 300 macacos. “Los primates desempeñan un papel fundamental en el estudio del cerebro y de la conducta”, sostienen.

En la UE, la experimentación con grandes simios (chimpancés, bonobos, orangutanes) está prohibida salvo para la investigación de enfermedades que puedan poner en peligro la conservación de la propia especie o la vida de seres humanos, como el ébola.

La sociedad está establecida en una hipocresía galopante. La investigación con animales salva millones de vidas", dice un neurocientífico

El año pasado, un ensayo clínico de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) con chimpancés en cautividad en EE UU logró una prometedora vacuna contra el ébola que podría salvar miles de vidas de chimpancés y gorilas en libertad. En los últimos años, uno de cada tres gorilas que existían en el planeta ha muerto a causa de este virus. Ante las críticas contra estos experimentos, el principal autor de la vacuna, Peter D. Walsh, llegó a afirmar que “Jane Goodall [primatóloga y activista contra los ensayos con simios] está contribuyendo significativamente a la extinción de los chimpancés”.

“La sociedad está establecida en una hipocresía galopante. La investigación con animales salva millones de vidas, humanas y animales. Los partidarios de la prohibición tendrán que explicar sus razones para no querer evitar muertes y sufrimiento”, remacha Lerma.

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