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Las salidas de tono de Kanye West

Su salto al escenario de los Grammy para menospreciar a Beck se ha convertido en una controversia que no para de generar reacciones

Kanye West baja del escenario de los Grammy tras interrumpir a Beck, ganador del premio al mejor álbum del año.
Kanye West baja del escenario de los Grammy tras interrumpir a Beck, ganador del premio al mejor álbum del año.

De todas las reacciones a la última polémica protagonizada por Kanye West en la gala de los Grammy, la de la cantante Shirley Manson ha sido la más implacable. “Eres tú el que está ocupado faltándole el respeto al arte, yendo a por un artista tan humilde y consolidado como Beck y de un modo tan grosero y salvaje. Esto te ha hecho parecer pequeño y mezquino”. Estas son las dos primeras frases de una carta abierta que la líder del grupo Garbage ha publicado este martes en su cuenta de Facebook y en la que se despacha a gusto contra el rapero, después de que éste irrumpiera en el escenario mientras Beck recogía su premio al mejor álbum del año. Una acción que en principio fue tomada como una broma pero que con el paso de las horas se ha convertido en una controversia que no para de crecer y generar reacciones.

La primera fue pensar que se trataba de una autoparodia de su desafortunada salida de tono en los MTV Video Music Awards de 2009. Entonces West interrumpió el discurso de agradecimiento de Taylor Swift como ganadora del mejor videoclip del año. Le arrebató el micro al grito de “Beyoncé tiene uno de los mejores vídeos de todos los tiempos”. La cantante country se quedó petrificada, y West se justificó después responsabilizando al alcohol, que propició “un arrebato de sinceridad”, definiéndose como “un soldado de la cultura que lucha por las injusticias en el mundo el arte”.

Por eso cuando Beyoncé fue de nuevo la derrotada el pasado domingo ante Beck y Mr. West enfiló el escenario, la diva y su marido Jay-Z junto con el resto del público rompieron a reír. Todo quedaba en una anécdota divertida, eso sí, fuera del guion del evento. Hasta que el marido de Kim Kardashian volvió a prender la mecha en una entrevista al finalizar la gala. “Beck tiene que respetar el arte y entregar su premio a Beyoncé. Si quieren que los grandes artistas regresemos a los Grammy tienen que dejar de jugar con nosotros. Estamos cansados”. También acusó a la organización de utilizar la presencia de Beyoncé con fines promocionales e insistió en que no va a poner en riesgo a su mujer ni a su hija pero siempre luchará “a favor de la creatividad”. Concluyó con un: “Si West sube a un escenario, ya sabéis por qué es”.

Esa misma noche las palabras del rapero tuvieron consecuencias en las redes sociales. Sus fans convirtieron en tendencia el hashtag #whoisBeck (¿quién es Beck?), como nexo para canalizar la indignación por el fracaso de Beyoncé en unos premios en los que partía como una de las favoritas. En muchos de esos comentarios, además de acusar a Beck de “ladrón”, salía a relucir la que parece la cuestión de fondo en la polémica: el tema racial. Kanye no figura como productor del álbum de Beyoncé por lo que no parece que tenga un interés, más allá de la amistad con la diva y su marido, como para defender su trabajo hasta ese punto. Por otro lado, los Grammy son los premios de la Academia de Música estadounidense. Como pasó en su día con los Oscar, no es la primera vez que se ha acusado a la institución de discriminar a artistas negros. No parece que Beck, un artista que toca una docena de instrumentos y que ha sido nominado hasta en 51 ocasiones, haya ganado injustamente.

Shirley Manson, en su particular “¿por qué no te callas?” a West, lanza una respuesta con un argumento global. “En tu intento de menospreciar un gran talento en favor de otro te burlas de todos los artistas y de toda la música de cualquier género, incluida la tuya”. La cantante concluye aconsejándole que “madure” y que se deje de pataletas que le hacen parecer “un completo idiota”. Pero la mayor lección para Kanye se la ha dado el propio Beck. El californiano, lejos de mostrarse ofendido, ha declarado que se sintió “muy emocionado” cuando le vio acercarse al escenario, y que él también creía que el premio iría a parar a Beyoncé. El ganador del Grammy terminó profesando su admiración por West. “Le sigo queriendo, es un genio. Espero llegar a lo que él hace”, señaló. Seguro que no se refería a asaltar escenarios mientras son otros los que recogen galardones.

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