COLUMNA

Wert se sale

Hay algo maligno en una parte de la derecha española

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, está que se sale. Para empezar, con lo de la moralina que quiere meter a nuestros niños a base de Religión como asignatura optativa pero con efectos académicos como los de las Matemáticas. ¿No se da cuenta —y eso es culpa de sus asesores— de que la inmensa mayoría de los encausados por corrupciones varias en nuestro país estudiaron con el sistema que él quiere recomponer? A más religión, más estafas. Bueno, también estudiaron Formación del Espíritu Nacional, cosa que al ministro todavía no se le ha ocurrido recuperar.

 Pero no le basta con eso. Ahora, a Wert, que ha practicado de sociólogo, se le ocurren cosas con las becas. Y descubre que en Andalucía baja el número de becas porque los niños de allí estudian menos. ¿Se le ocurre por qué pasa eso? Creo que hay que ayudarle: los pobres estudian menos. Pues que se queden de pobres si no son capaces de superarse y mejorar su situación. ¿Es cosa de los ERE de la Junta o puede haber otras razones? Un sociólogo está obligado a pensarlo, y un ministro, a arreglarlo. A Wert se le ha ocurrido la buena idea de relacionar las becas que hay que dar con las posibilidades de los alumnos de acabar sus carreras. Que despida a los asesores y contrate pitonisas.

Creo que hay algo maligno en este personaje. Algo que tiene que ver con las teorías de los obispos y del ministro Gallardón, que hacen escraches en los úteros de las españolas para evitar el vicio que tienen muchas jóvenes de abortar, por ejemplo. Hay algo maligno en una parte de la derecha española. Algo que la hace ser inmune a la compasión, a comprender al otro, a sentir simpatía por los que deberían considerar sus semejantes.

¿Cómo se cura eso?

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