El malestar
El Estado de Malestar es, sobre todo, consecuencia de un estilo. Humillar, además de recortar

En España reina ya el Estado del malestar. El Gobierno que iba a traer la Confianza en pañales, cava con euforia conmovedora bajo nuestros pies y hasta orina dentro de la propia tienda de campaña. Ahora mismo, el BOE podría publicar un único decreto con un único artículo: Abril es el mes más cruel. Nos ahorraríamos el despilfarro en eufemismos inverosímiles, como esa cara oronda de amnistía fiscal que se le pone al ministro de Hacienda cada vez que la niega. Porque el Gobierno está obteniendo resultados nefastos en la producción de eufemismos. Un buen eufemismo requiere una inversión en I+D y un equipo competente. ¿Cuánto le costaría a la administración Bush el eufemismo de “ausencia de confort” para definir la tortura? ¿Y cuántos teólogos consultaría el Vaticano para denominar con precisión sublime “traición a la gracia del orden sagrado” a lo que todos llamamos pederastia? Y en este nuestro Estado de malestar, en lugar de obstinarse en mentiras rudimentarias, como llamar “reformas” a las regresiones, sería mejor perseverar en el minimalismo genérico del rey (“Lo siento”), o en la línea estupefaciente del cafelito como causa de los males de España. La gente lo toma con culpa, como un punto en la prima de riesgo. Construir un incipiente Estado de bienestar fue un proceso laborioso, de luchas y consensos. El resultado fue una tortilla con no muchos huevos, pero tortilla al fin. Este pre-bienestar, la educación y sanidad públicas, la protección a la infancia y a la vejez, era la mejor urdimbre de una nueva identidad común. La verdadera célula madre de una España democrática. Ese era un espacio a proteger, a salvo de termitas y depredación. Pero el Estado de malestar es, sobre todo, consecuencia de un estilo. Humillar, además de recortar. Hospitales, escuelas, universidades, cultura, televisión pública, sindicatos... Por lo visto, ahí se arruinó España. ¿A quién votarían mañana los españoles en Francia? No desde luego por el Estado del malestar. L’espoir!
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Sánchez condena la “reciente violación de la legalidad internacional en Venezuela” en una carta a la militancia del PSOE
Protestas frente a la embajada de EE UU en Madrid: “No puedo tolerar lo que le están haciendo a Venezuela”
Protección Civil llama a la precaución ante las posibles nevadas en Cataluña durante las cabalgatas de Reyes
El Reino Unido y Francia atacan al Estado Islámico en Siria
Lo más visto
- Así le hemos contado la última hora del ataque de Estados Unidos a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro
- La Delta Force, la unidad de élite del ejército estadounidense que ha capturado a Maduro
- La lotería perdida y hallada de Villamanín
- El ataque de Estados Unidos a Venezuela amenaza con provocar una nueva subida del precio del petróleo
- Las imágenes de Nicolás Maduro detenido y los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela




























































