Unió Mallorquina invitó a 3.000 personas en la operación Picnic

El nuevo caso de presunta corrupción que investiga la Fiscalía de Mallorca se salda con cuatro detenidos

ANDREU MANRESA Palma 25 FEB 2011 - 09:27 CET

La operación Picnic es el nombre del nuevo caso de presunta corrupción en Mallorca. La investigación ha destapado una red clientelar para captar militantes y votantes de Unió Mallorquina (UM) a cargo de los organismos públicos. Unas 3.000 personas fueron invitadas a excursiones con merienda incluída.

Dos políticos del la formación nacionalista figuran entre los cuatro detenidos en la operación anticorrupción por supuesta malversación de fondos públicos. Se investiga si se destinaron partidas del presupuesto de Palma a sufragar una red de militantes que desde la nómina del área de Medio Ambiente efectuaban tareas partidistas. El portavoz del partido, Miquel Munar -exdiputado del PP- se quejó esta tarde del "espectáculo mediático judicial" a 90 días de las urnas y alude al "sufrimiento emocional de la masa social de UM". El grupo tuvo cuatro presidentes en un año y tres están imputados en diversas causas.

Uno de los detenidos hoy, Salvador Maimó, activista vecinal de Es Fortí, exasesor de Medio Ambiente de Palma ( donde cobró 26.611 euros al año), coordinó una parte de la red bajo sospecha, integrada por doce trabajadores contratados sin prueba, cocurrencia ni publicidad. Contrariamente a la primera información aportada por UM, Maimó es un hombre de la nueva época de la formación que se proclama ajena y forma parte del consejo político del partido. Paula Cortés, pedagoga que gestionó el área de Medio Ambiente de Palma durante tres años, está también detenida. En la candidatura para Palma de UM, los cuatro primeros candidatos están imputados en diferentes causas. Los regionalistas solo obtuvieron dos concejales. También ha sido detenido y puesto en libertad un empresario de autocares de Soller Arbona 'Repic' que transportaba a los excursionistas de la red. La primera detención, no obstante, se produjo anoche. Se trata de Catalina Payeras, ex gerente del IMOF (Instituto Municipal de Ocupación y Formación) que fue interrogada sobre una supuesta contratación irregular en empresas municipales controladas por UM. Palleras que, según fuentes de la investigación, se avino a contar todo lo que sabía a cambio de un mejor trato penal, quedó en libertad sin cargos.

Con el caso Picnic se cierne sobre UM una nueva nube de sospecha. Desde las 9.00, y durante más de cinco horas, expertos del Grupo de Delincuencia Económica y especialistas en informática, han estado registrando la sede del partido en Palma.

La sede de UM no es el único lugar que ha investigado la Policía Judial. Los agentes también han entrado en las oficinas del IMOF, una empresa pública controlada por los regionalistas hasta febrero de 2010, y la plataforma de la que el partido presuntamente se valía para realizar los contratos objeto de la investigación.

La operación dirigida por el juez Antonio Rotger, el fiscal Pedro Horrach y el comisario Antonio Cerdá, ha causado gran expectación desde que ha trascendido. No en vano, las oficinas de UM están en la populosa calle comercial de la Via Sindicato.

No es el único escándalo en el que está inmersa UM, excargos y políticos en ejercicio de esa formación están sometidos a investigación y pendientes de juicios por diferentes causas penales por supuesta corrupción. Un exsecretario general, Tomeu Vicens, está en la cárcel con una condena firme por malversación y los tres últimos presidentes, Maria Antònia Munar, Miquel Nadal y Miquel Àngel Flaquer, están imputados en diferentes causas.

UM fue partido clave de la política y el poder en Baleares -ayudando alternativamente al PP o a la izquierda- desde 1983 hasta febrero de 2011, cuando el PSOE expulsó a sus políticos de los pactos de Gobierno por la multiplicación de sus escándalos de supuesta corrupción. La formación nacionalista logró 28.178 sufragios entre 700.000 electores, un 6,9%, en 2007. Con esta fuerza de palanca UM ejerció de nuevo de bisagra y mandó a la oposición a un PP que había obtenido el 47% de los votos, dando al PSOE las presidencias de Baleares, Mallorca y Palma. Sin este apoyo, la izquierda habría quedado en la oposición en la inmensa mayoría de instituciones de las islas.

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Los expresidentes de UM, María Antonia Munar y Miquel Nadal, celebrando el resultado de las elecciones de 2007. / TOLO RAMÓN

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