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El final del secuestro más largo

Albert Vilalta y Roque Pascual: "Ya somos libres"

Los dos cooperantes liberados expresan a su llegada a Barcelona su agradecimiento al Gobierno español

EL PAÍS

Esta madrugada, a las 1.23 horas, los cooperantes catalanes Albert Vilalta y Roque Pascual, liberados este fin de semana por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), pisaban suelo español y ponían punto final a un calvario de 268 días de secuestro. A su llegada al Aeropuerto de El Prat en un avión Falcon de la Fuerzas Aéreas Españolas en el que también viajaban sus esposas, la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez y agentes del CNI, les esperaban junto a las autoridades catalanas una treintena de familiares y una caravana de sus compañeros de la ONG Barcelona Acció Solidària.

"Nos sentimos muy orgullosos de nuestro Gobierno", ha expresado Albert Vilalta en una comparecencia ante los medios que ambos liberados han ofrecido en el mismo aeropuerto junto con el presidente de la Generalitat, José Montilla, y los alcaldes de Barcelona y Santa Coloma de Gramenet, Jordi Hereu y Núria Parlón.

"Ya somos libres, y estoy muy contento y muy emocionado. Nos consta que el Gobierno español ha hecho un esfuerzo diplomático muy importante con todos los Gobiernos de la zona", ha expresado, destacando también las muestras de apoyo en Cataluña y el resto de España, porque eso les ha hecho resistir "un secuestro tan salvaje". Además de agradecer la presencia de tantas personas en el aeropuerto, donde han sido recibidos con aplausos, y "la contribución de tanta gente también por su liberación", Vilalta ha afirmado que se trata de "un día personalmente importantísimo para nosotros" porque han sido nueve meses de secuestro "muy duro". En la misma línea, Roque Pascual, ha agradecido la movilización social desencadenada por su secuestro así como la acción de las autoridades "en un proceso muy complicado, en diversos países y ante una gente muy especial".

"Nos han tratado de una manera correcta. Hemos vivido como ellos mismos viven", ha añadido Vilalta, aunque ha constatado que les han "arrancado" nueve meses de sus vidas. Aunque ambos se han mostrado serenos y en aparente buen estado de salud, Vilalta caminaba apoyándose en una muleta a consecuencia de las heridas sufridas en la acción del secuestro, y Pascual estaba más delgado.

Sus últimas palabras han sido para sus familiares. "Intentaré devolveros el disgusto tan grande que os he producido. Durante el resto de mi vida".

El presidente de Burkina Faso recibe a los liberados

Horas antes, desde Uagadugú, Vilalta ya mostraba su satisfacción por el final de un cautiverio prolongado desde el pasado mes de noviembre. "Estamos felices, es un gran día para nosotros", declaraba a los periodistas. Los dos cooperantes sonreían al ser recibidos por autoridades españolas, según informó un testigo de la agencia Reuters. Antes de embarcar rumbo a España, fueron recibidos por el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, en el palacio presidencia de Uagadugú.

La facción de Al Qaeda del Magreb Islámico aseguró anoche, en un comunicado en audio remitido a EL PAÍS , que la liberación de los cooperantes fue posible después de haberse cumplido algunas de sus peticiones y lo presentaron como "una lección" para los servicios secretos franceses, en referencia al intento fallido de liberación por comandos franceses del cooperante galo Michel Germaneau, de 78 años. Germaneau fue asesinado a finales de julio , pocos días después de la acción armada. El comunicado llegó después de que Roque Pascual y Albert Vilalta se encontrasen ya en lugar seguro.

La Moncloa solo confirmó la liberación cuando Roque Pascual y Albert Vilalta fueron entregados a los enviados del Ejecutivo español que les esperaban en el territorio de Burkina Faso. Un helicóptero del Gobierno de Burkina Faso trasladó a los dos cooperantes hasta la capital, Uagadugú, junto al mediador del proceso, Mustafa Imam Chafi , asesor del presidente Compaoré y al que se atribuye la medición en la liberación de la cooperante Alicia Gámez el pasado 10 de marzo. Los dos liberados presentaban un "buen estado de salud", según informó Chafi a EL PAÍS por teléfono. A lo largo de la tarde, ambos pudieron asearse y hablar con sus mujeres para decirles que se encontraban bien.

La de ayer fue una jornada "de gran alegría", sobre todo a partir del mediodía, cuando el Gobierno confirmó que los dos cooperantes se encontraban ya en "manos seguras" en la frontera de Burkina Faso. Atrás quedaban definitivamente nueve meses de angustia, desde aquel 29 de noviembre en que el vehículo en el que viajaban Vilata, Pascual y la cooperante Alicia Gámez apareció con las puertas abiertas en la carretera que une las localidades mauritanas de Nuadibú y Nuakchot, como parte de un convoy de la ONG Barcelona Acció Solidària. Un comunicado de la organización terrorista Al Qaeda difundido el 8 de diciembre confirmó las peores sospechas.

Cava tras nueve meses de espera

Ayer, nada más recibir la confirmación de la liberación por una llamada de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, los responsables de Acció Solidària descorcharon una botella de cava que llevaba nueve meses en la nevera a la espera de las buenas noticias que finalmente se habían confirmado.

En una rueda de prensa casi paralela a la que ofrecía en Madrid el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de la ONG, Francesc Osán, aseguró que estaban deseando abrazar a sus dos compañeros: "Estamos muy contentos. Después de nueve meses tenemos una gran felicidad. Lo esperábamos hace mucho tiempo". El responsable de la ONG señaló que esperaba que Alicia Gámez pudiera ir también a recibir a Pascual y Vilalta al aeropuerto de El Prat.

La ONG tenía previsto recibir a sus compañeros liberados con una caravana simbólica de socios, una versión reducida de la Caravana Solidària en la que participaban los cooperantes cuando fueron secuestrados. Sin embargo, por expreso deseo de las familias, los medios de comunicación no iban a poder estar a pie de pista para captar la bajada del avión de Pascual y Vilalta.

Desde que a primeras horas de la tarde del domingo la cadena de televisión Al Arabiya difundió la noticia de la liberación de Pascual y Vilalta, una tensa prudencia rodeó las informaciones del Ejecutivo, que eludió confirmar la liberación.

Antes de alcanzar la frontera de Burkina Faso, los dos cooperantes tuvieron que hacer un trayecto de unas 20 horas desde algún lugar del norte de Malí hasta la frontera con Burkina Faso, acompañados por el mediador de las negociaciones, Mustafá Chafi, y escoltados por hombres de confianza de los secuestradores de Al Qaeda, que no inspiraban confianza al resto de la comitiva. La posibilidad de que surgiera algún contratiempo durante ese desplazamiento, desde que fueran asaltados por contrabandistas hasta que volvieran a ser nuevamente secuestrados, empujó al Gobierno a ser extremadamente cauteloso con la información.

Los dos cooperantes salieron de Uagadugú a las 22.00, hora peninsular, con varias horas de retraso, para ser recibidos por el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, y agradecerle sus gestiones.