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Cataluña maquilló el resultado del examen de PISA a la educación

La Generalitat excluyó a inmigrantes y repetidores para mejorar la media

Barcelona

Un logro educativo bajo sospecha: Cataluña, que en la prueba PISA de 2009 mejoró sus resultados anteriores hasta igualar la media de la OCDE y superar la nota obtenida por sus compañeros del resto de España, maquilló la muestra de alumnado más allá de lo que estipula la OCDE, de forma que infrarrepresentó a los escolares inmigrantes y repetidores de la comunidad. La Generalitat excluyó de las pruebas al 5,95%, casi un punto porcentual más del máximo estipulado por la OCDE. La mayoría de los descartados formaba parte de los colectivos más susceptibles de obtener peores resultados.

Los analistas consultados dudan entre achacar este sesgo a una mala gestión de la prueba o una voluntad real de maquillar los resultados, pero en cualquier caso cuestionan la nota obtenida. "Probablemente no se mejoró en 2009. Solo se provocaron unas condiciones especialmente favorables para obtener mejores notas", advirtió ayer Ferran Ferrer, el director del trabajo de un centro de estudios especializado en educación que ha revelado las irregularidades. La Generalitat, por su parte, comunicó por la tarde que ha ordenado al Consejo Superior de Evaluación que analice el informe y revise los criterios mediante los que se selecciona la muestra de estudiantes que deben realizar las pruebas PISA.

El Gobierno catalán ha ordenado revisar los parámetros que aplicó en la prueba

"Las irregularidades afectaron la nota media de Cataluña, pero no podemos precisar en qué medida", añadió Ferrer, a su vez catedrático de Educación Comparada de la Universidad Autónoma de Barcelona, en relación con la prueba PISA: una serie de exámenes organizados por la OCDE en distintas materias que se realizan cada tres años al final de secundaria -a estudiantes de 15 años, que pueden cursar 3º o 4º de ESO- y que se realizan en 65 países. La evaluación sirve para trazar una especie de mapa sobre el nivel educativo de los distintos países que goza de amplia repercusión y credibilidad en el ámbito educativo global.

El estudio dirigido por Ferrer destaca tres criterios erróneos aplicados por el Departamento de Enseñanza en 2009, dirigido entonces por el consejero socialista Ernest Maragall, en el seno del Gobierno catalán formado por el tripartito (PSC, ERC y ICV). La OCDE permite la exclusión de un 5% de alumnos en algunos supuestos -recién llegados al país, que desconozcan el idioma en que se imparte la clase o sufran deficiencias que requieran una educación especial-, la Generalitat aumentó este porcentaje hasta descartar a casi el 6%. La OCDE no alertó de esta irregularidad porque valoró el conjunto de España, que sí cumplió con la proporción que reclama esta organización.

En los exámenes también se infrarrepresentó en casi dos terceras partes al alumnado inmigrante respecto a la realidad educativa catalana: de los 17,5% estudiantes extranjeros, la muestra PISA recogió solo el 11,2%. Finalmente, la muestra recogió a más alumnado de 4º de ESO del que realmente hay de 15 años en las aulas: la muestra seleccionó una proporción del 76,7% frente al 63,5% real por las repeticiones.

Estas desviaciones ya se produjeron en 2006 pero en magnitudes mucho menores -se recogió solo el 9,5% de inmigrantes frente al 11,9% existente en las aulas y al 69,8% de alumnos de 4º frente al 62,4% real-.

Pero la caída de estudiantes evaluados no tiene parangón: Cataluña eligió a 1.516 y 1.527 alumnos en las pruebas PISA de 2003 y 2006, respectivamente, para tener en cuenta sus resultados y calcular las medias. En 2009, fueron 1.381. "Esta diferencia despertó nuestras sospechas", reveló ayer Ferrer. Las variables apuntan a que Cataluña excluyó del examen directamente a alumnos inmigrantes y repetidores susceptibles de obtener peores resultados. El estudio, sin embargo, lamenta no disponer de suficientes datos para demostrarlo. La mayoría de países e incluso otras comunidades autónomas -como Murcia, refleja el estudio- juegan con estos ajustes estadísticos para perfilar una mejor nota media. "Pero el caso catalán es demasiado elevado", señala Ferrer. "La euforia que se generó por la mejora de los resultados PISA ahora debe cuestionarse", advierte.

No llegó a euforia, pero la Generalitat se congratuló públicamente de los resultados. "Cataluña puede confiar en que su educación tiene más valor. Estamos mejorando", recalcó entonces el consejero Maragall. Cataluña mejoró en 2009 en todas las facetas: amplió la brecha obtenida en 2006 respecto a la media española en comprensión lectora, matemáticas y competencia científica. Incluso superó a la media de la OCDE en lectura y prácticamente se igualó con los mejores países en el resto de variables, reflejando un nivel educativo similar a Suecia y Alemania. Una clasificación ahora cuestionada que analizará el Gobierno catalán.

Muestra irregular

- La Generalitat excluyó en la prueba de 2009 al 6% de los estudiantes. La muestra final fue de 1.381 alumnos, 150 menos que en 2006. La OCDE no permite dejar fuera a más del 5% de los alumnos por estar enfermos o no dominar la lengua.

- El alumno inmigrante quedó infrarrepresentado: la prueba PISA recogió el 11,2% frente al 17,5% existente en las aulas.

- Los alumnos de 4º de ESO, a los que se supone mayor nivel educativo que a los de 3º, estuvieron sobrerrepresentados: se examinó al 76,7% frente al 62,5% real.

- Las tres irregularidades apuntan a que se excluyó de la prueba a aquellos estudiantes inmigrantes o repetidores, los que supuestamente tienden a obtener peores resultados.

- El Gobierno catalán reaccionó a media tarde informando de que ha ordenado revisar los criterios aplicados por la selección de la muestra en la prueba PISA.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2011

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