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MYRIAM AQUINO | Próxima alumna del Bachillerato de Excelencia

"Suponía que habría más nivel"

Myriam Aquino tiene, además de apellido de filósofo, como ella misma apunta, una voluntad de hierro. Vive en Casarrubuelos, el último pueblo de Madrid por la carretera de Toledo, pero no le preocupa tener que recorrer media región para llegar al instituto. Myriam, de 16 años, quiere estar en la primera generación de alumnos excelentes de la Comunidad de Madrid. Y se lo ha ganado a pulso. Un 7,27 de nota media en el examen al que han optado los 2.278 mejores alumnos de secundaria es un pasaporte más que suficiente para su travesía. Una odisea diaria a partir de septiembre de Casarrubuelos a Parla en coche con su padre, de Parla a Sol en Cercanías y de Sol a Tribunal en Metro. El precio de estar entre los mejores.

Myriam tardará más de una hora en llegar al instituto desde Casarrubuelos

La joven se aburría hasta ahora en clase y quiere ponerse a prueba

Nadie sabe lo que saldrá de la cuestionada apuesta educativa de la presidenta regional, Esperanza Aguirre. Un bachillerato solo para los alumnos más brillantes de la región que comenzará como experiencia piloto el próximo curso en el Instituto San Mateo, en el centro de Madrid. Pero Myriam tiene puesta toda su ilusión en el experimento: "Es un sacrificio. Espero que merezca la pena".

La estudiante está ya aburrida de aburrirse en clase. Mira a septiembre como un reto. Ni rastro del miedo de muchos estudiantes de buenas notas que temen que el bachillerato de excelencia les baje la media, ni un atisbo de pereza por tener que hacer un mayor esfuerzo. Todo lo contrario. Myriam se sincera y aunque dice que "suene pedante", hasta ahora era una estudiante del "día de antes" y está deseando ponerse a prueba.

El primer paso, el examen que hizo el pasado día 7 y del que ayer se conocieron las notas, no ha hecho más que aumentar sus ganas de ir al San Mateo. Aunque el examen le había salido bien no imaginaba destacar tanto, sobre todo cuando la mayoría de los alumnos ha suspendido la prueba. "Suponía que habría más nivel y mayor competencia", reconoce.

Sus calificaciones de 4º de la ESO en el Instituto Miguel Delibes en Torrejón de la Calzada son un pleno de menciones de honor. Todas las asignaturas menos Religión, "y porque no se puede", y Educación Física, su "talón de Aquiles". Es posible que no sea buena saltando el potro, pero suma ya dos premios nacionales de pintura rápida al óleo y además toca el piano, aunque ella apunta modesta que lo hace "horriblemente".

Con dos años por delante para pensárselo, Myriam tiene claro que irá a la Universidad aunque no sabe qué estudiará. Le gustan el arte y las ciencias, por eso quizás se decante por la arquitectura. Eso sí, le gustaría un doble grado -dos titulaciones- para llenar bien su tiempo.

Estudiante por la rama de ciencias pero una lectora voraz de literatura inglesa, Myriam explica que no sabe cómo pero también es autodidacta en inglés. Sin necesidad de haber viajado nunca a un país anglosajón es capaz de seguir conferencias de ciencia a través de Internet y de leer periódicos británicos con soltura. Por eso, no entiende bien su 7,5 de nota en Lengua Extranjera.

Pero estamos en verano y no es tiempo de hablar de notas. Aunque para Myriam las vacaciones hayan llegado un poco más tarde que para el resto de sus compañeros, ya casi tiene la maleta hecha para irse a Corcubión (A Coruña), el pueblo de su familia. A la vuelta le espera un duro comienzo de curso. Nuevo instituto, nuevos amigos y muchos kilómetros de por medio. Su madre, Mari Carmen, no duda que todo le irá bien: "Es una niña excelente". El año que viene ni siquiera hará falta que su madre se lo diga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de julio de 2011