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Elecciones municipales y autonómicas | El Movimiento del 15-M

Un día en la república de Sol

Los indignados acampados en el kilómetro cero construyen una pequeña sociedad espontánea y dan forma a su proyecto organizados de manera horizontal

Ni la Junta Electoral Provincial, que decidió no autorizar la concentración convocada a las 20.00 de ayer en el kilómetro cero, ni la lluvia, que hizo su aparición al caer la noche. Nada pudo con la multitud de los indignados. La Puerta del Sol ya era una ciudad en miniatura apenas 12 horas después de que los miles de asistentes a la primera concentración del martes decidieran montar un campamento hasta el día de las elecciones.

No es tarea fácil organizar la espontánea convivencia de cientos de personas, de procedencias diversas, desconocidas entre sí, en el centro de la ciudad, sin que la cosa se descontrole. Hay que comer, ir al baño, dormir, limpiar, protegerse del frío, comunicarse con los medios y aprovechar el momento histórico para intentar elaborar un discurso común. Y todo ello, sin jerarquías y sin reproducir los métodos del sistema que se rechaza.

Un mapa sitúa a todo el que accede a la plaza por la calle Preciados. Dónde está la zona de dormir, el puesto de comida o el de objetos perdidos. Ocho comisiones, divididas en múltiples subcomisiones y formadas por voluntarios, organizan la vida de los indignados. A veces centenares, como a primera hora de la mañana, a veces miles, como pasó ayer por segundo día consecutivo al caer la tarde y acercarse la hora de la concentración.

Las lonas para proteger del sol, o de la lluvia, fueron cubriendo los distintos puestos a lo largo de la mañana. "Información, sé que faltáis vosotros, no me olvido", dice un miembro de la comisión de infraestructuras, encargada de los cobertizos, al ver a sus compañeros bajo el sol del mediodía. Los cartones del suelo también fueron dejando paso a algunos sofás y colchones. La vida en el campamento se fue haciendo cada vez más confortable.

Los acampados, muchos con caras de sueño, pasaron el primer día en la plaza reunidos en las ocho comisiones -creadas el pasado lunes antes del desalojo policial- para tomar las primeras medidas. Los grupos están abiertos a todo el mundo. Un moderador se encarga de dar el turno de palabra y algunas citas se prolongan durante horas porque todo el mundo quiere hablar. Y a nadie se le niega la palabra.

- Comunicación. "Eso háblalo con prensa". En el pequeño nuevo Estado, bautizado según las bocas de metro como Plaza de la Solución, son pocos los que se atreven a hablar en su nombre y muchos los que derivan a los periodistas a la subcomisión de prensa. De comunicación también es la subcomisión manifiesto, pero la asamblea que se celebró en la madrugada del martes los dejó sin trabajo al decidir que, en lugar de crear uno nuevo, se continuaba con el discurso redactado el pasado lunes. La pegada de mensajes sobre la cúpula de metro de Sol también es una acción suya. Todo el mundo puede dejar su frase bajo un cartel gigante que advierte: "Si no nos vais a dejar soñar, no os vamos a dejar dormir".

- Información legal. Sobre la mesa del puesto están todos los periódicos del día. Un hombre ha prometido llevarles a diario y de forma gratuita toda la prensa nacional. En una farola está pegado un cartel con el nombre del abogado de guardia, que va rotando. Los miembros de la comisión legal no se cansan de repetir a los acampados la importancia que tiene recordar su nombre por si les detiene la policía.

- Información. Como a media tarde aún no les ha llegado un toldo, en información hace falta, por encima de todo, protector solar. Aguantando el sol como se puede, los miembros atienden a todo el que se acerca a informarse del movimiento. A los que les gusta la idea pueden firmar un documento de apoyo. Aún no han contado las firmas, pero a media mañana creían que ya llevaban "más de 2.000". La asamblea, como siempre, tendrá que decidir si las presenta en el Congreso o simplemente se quedan como respaldo a su iniciativa.

- Infraestructuras. Hacen falta lonas, cuerdas, latas de conservas y una o más neveras para conservar los alimentos. Un cuadrado rojo señala la urgencia de la demanda. En amarillo o verde, menos importante, están las cartulinas, las mantas o los rotuladores. Y con un doble rojo, necesario por encima de cualquier bien material, los jóvenes han escrito la palabra democracia.

La comisión de infraestructuras informó durante la asamblea que celebraron a primera hora de la tarde de que un empresario ha decidido dejarles cuatro baños químicos. Todo el mundo estalla en un aplauso. Los cuatro puntos construidos con contenedores sin fondo sobre alcantarillas no resultaban muy cómodos.

Además de colocar las lonas, de hacer un inventario de sus cada vez más numerosos bienes y de gestionar el puesto de objetos perdidos, los miembros de infraestructuras tendrán que vérselas también con la lluvia, que ayer cayó con fuerza durante unos minutos antes de la concentración y que hoy podría repetirse. "Haremos dos aguas con las lonas, impermeabilizaremos...", improvisa uno de los chicos mientras duda. Pero remata seguro: "Si la poli no nos echa, no lo va a hacer la lluvia".

- Cuidados. El martes por la noche se llamaba limpieza, pero ayer se decidió cambiar su nombre por cuidados. Es de las comisiones más activas. Da igual que sean las cinco de la mañana o de la tarde, en la plaza siempre hay alguien enganchado a una escoba. Aseguran sus miembros que algunos vecinos hasta les han ofrecido los baños de sus casas.

- Alimentos. Lolo dice, no se sabe si en broma o no, que venía a Sol a ligar y que sin querer acabó tras una puerta en horizontal que hace de mostrador en el puesto de alimentación. "Si quieres comer bien hay que estar cerca de la cocinera", dice con sorna. En el puesto se amontonan centenares de bocadillos que se reparten en cajas por la plaza. Todo son donaciones de vecinos y comerciantes de la zona. Hay agua y refrescos y nada de alcohol, al menos hasta que llega Javier Celdaña con su furgoneta. La Sidrería, dice en el lateral. En un momento monta una mesa y saca tres cacerolas enormes: fabada y macarrones. Y para beber, sidra. La plaza se llena de platos de fabes. "Me he levantado y he pensado, empieza la revolución, acabo de abrir el restaurante y ando mal de pasta, pero me importa un bledo, algo está cambiando", dice Celdaña acompañado por cuatro de sus trabajadores.

- Acción. Los indignados de acción apenas se dejaron ver ayer. Pero entre sus cometidos está uno de los más duros, el de hacer un cordón de personas alrededor del campamento para protegerlo en caso de una carga policial.

- Extensión. La comisión, dividida en 10 subcomisiones, se encarga de seguir y recoger todo lo que sale en Internet sobre ellos y transmitir a través de la red todo lo que pasa en la plaza. Se trata de extender el movimiento y hacerlo llegar lejos. A todo el mundo, dicen, para que la iniciativa no muera cuando se levante el campamento. "Aunque eso sea el domingo", apunta uno de los miembros, "o en un año".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 2011