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Ola de cambio en el mundo árabe

Los países del golfo Arábigo invitan a Marruecos a sumarse a su alianza militar

Los ministros de Asuntos Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo Arábigo (CCG) invitaron el martes a Marruecos a incorporarse a su "club de monarquías conservadoras árabes", como lo define Haizam Amirah Fernández, investigador del mundo árabe del Real Instituto Elcano.

Reunidos en Riad, los ministros de las ricas monarquías petroleras de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Catar, Bahréin y Kuwait dieron también su acuerdo al ingreso de Jordania en su organización. A diferencia de Marruecos, Jordania, que tiene frontera con Arabia Saudí, había cursado una solicitud.

Pese a estar a 5.200 kilómetros del Golfo, Rabat acogió con "gran interés" el ofrecimiento, según reza un comunicado de su Ministerio de Exteriores difundido ayer, y se mostró dispuesto a iniciar las conversaciones.

El CCG es en buena medida una organización defensiva cuyos miembros deben prestarse auxilio en caso de padecer una agresión exterior. El llamado Cuerpo Escudo de la Península, compuesto por 40.000 hombres, es el brazo armado del CCG.

Marruecos podría invocar esa cláusula defensiva para pedir ayuda a sus socios en caso de tensiones con España como sucedió, por ejemplo, en julio de 2002 en el islote de Perejil.

Más que un apoyo militar, difícil de proporcionar a tanta distancia, Rabat "podría requerir respaldo diplomático y ayudas financieras del CCG", opina Amirah.

El Consejo fue constituido hace 30 años, en torno a Arabia Saudí, "para hacer frente de la amenaza que podían suponer el Irán de Jomeini y el Irak de Sadam Husein", recuerda Amirah. A ojos de los países del CCG la amenaza iraní aún persiste.

Marruecos rompió relaciones diplomáticas con Irán en marzo de 2009 a instancias de Arabia Saudí, según los telegramas de la Embajada de EE UU en Rabat difundidos por WikiLeaks.

"Esta dimensión defensiva del CCG se orienta ahora hacia los problemas internos" en un mundo árabe plagado de revueltas, prosigue el analista.

Tropas saudíes y emiratíes entraron el 14 de marzo en Bahréin para acabar con la rebelión de la mayoría chií. El pretexto oficial de la intervención fue garantizar "la seguridad de las infraestructuras del país de cualquier interferencia extranjera", es decir, de Irán.

Amirah duda, sin embargo, de que a la monarquía alauí, que intenta dotarse de una imagen moderna y liberal, le entusiasme incorporarse a ese club conservador por mucho que obtenga compensaciones. "Sabe que a ojos de Europa no causa buen efecto".

El brazo armado del CCG mantiene además una estrecha relación militar con EE UU. Francia, principal socio político y económico de Marruecos, tampoco apreciará ese acercamiento de Rabat a un club auspiciado por EE UU. Si se produce se hará en detrimento de los intereses de París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 2011