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Ola de cambio en el mundo árabe

La represión de la revuelta popular contra Mubarak causó 846 muertos en Egipto

La revolución egipcia que logró acabar en 18 días de protestas callejeras con el régimen de Hosni Mubarak costó la vida a por lo menos 846 personas (incluidos 26 policías), según las conclusiones de la comisión oficial, integrada por jueces, que ha investigado lo sucedido aquellos días. La cifra duplica el recuento oficial previo de víctimas. El contenido del informe no sorprendió a quienes participaron en las movilizaciones de la plaza de Tahrir y el resto del país. Sostiene la comisión que las fuerzas de seguridad utilizaron munición real, balas de goma y agua a presión para dispersar las protestas, además de embestir con vehículos blindados a los manifestantes. El documento, difundido el martes por la noche, se basa en los testimonios de más de 17.000 testigos de la revuelta y funcionarios, además de 800 vídeos y fotografías de las marchas, explicó el jefe de la comisión, Omar Marwan.

El informe incluye el testimonio de un policía que recibió la orden de disparar contra los manifestantes, y los investigadores aseguran tener pruebas de que hubo francotiradores en las azoteas de la plaza de Tahrir. De hecho, recalcan los jueces, muchos muertos tenían impactos de bala en la cabeza o el pecho.

El trabajo de esta comisión oficial es un nuevo paso para que Mubarak, que gobernó el país durante casi tres décadas, y sus leales rindan cuentas por los desmanes cometidos durante sus años en el poder.

La comisión considera a Mubarak responsable último de las muertes de manifestantes porque el ministro del Interior, Habib al Adli, dio orden de abrir fuego. Al Adli y cuatro colaboradores suyos se sientan en el banquillo por esa acusación.

El expresidente, de 82 años, está ingresado en un hospital de Sharm el Sheij desde el pasado día 13, cuando fue interrogado por primera vez dentro de las investigaciones por corrupción y la represión violenta de los manifestantes. Está previsto que Mubarak, que abandonó el poder el 11 de febrero tras semanas de marchas multitudinarias, sea trasladado a un hospital militar, pero se desconoce cuándo. Sus dos hijos, Gamal y Alaa, están encarcelados desde ese mismo día en la prisión de Tora, al sur de El Cairo, junto a varios excolaboradores de su padre.

"Este informe está muy bien hecho. Será una de las bases para los juicios y la piedra angular para que los responsables rindan cuentas", aseguró Hafez Abu Saeda, de la Organización Egipcia de Derechos Humanos. Abu Saeda considera que los hechos confirmados por esta investigación ayudarán a la fiscalía a llevar ante el juez a muchos dirigentes del régimen.

El antaño poderoso jefe de los servicios secretos, Omar Suleimán, y los exministros de Sanidad y Trabajo fueron interrogados el martes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de abril de 2011