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Reportaje:Dinero & inversiones

Tablas entre deuda pública y depósitos

En el arranque de 2011, ambos instrumentos darán unas rentabilidades similares

Miguel Ángel García Vega

Es como cuando uno era pequeño y tenía que escoger entre dos superhéroes. ¿Thor o el Capitán América? Cuál era el mejor, discutíamos en el recreo. Cada uno poseía características y habilidades que le hacían único. Y en cada situación de conflicto sabían sacarles el mayor partido. Todo dependía del archienemigo al que se enfrentaran. Al igual que aquellas viñetas, el mundo financiero plantea este comienzo de año una disyuntiva similar. ¿Qué es mejor para los inversores: los depósitos bancarios o la deuda pública? Del mismo modo que los superhéroes, cada instrumento posee sus habilidades, que ganan fuerza según el villano al que se enfrenten: inflación, riesgo, iliquidez.

Si hubiera que buscarle un titular a nuestro cómic, tal vez, acorde con la opinión general del mercado, lo formarían dos palabras: "depósitos bancarios", los cuales parecen ganar la partida de la rentabilidad durante este año a las emisiones del Estado. Sin embargo, se prevé una contienda reñida. "La deuda pública se ha convertido en un gran rival para los depósitos. Su rentabilidad dependerá mucho de la prima de riesgo con Alemania, pero este ejercicio podríamos ver las letras españolas a un año por encima del 3% y los bonos y obligaciones superando, como esta semana, el 4%", reflexiona David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Otras voces, como Virginia Romero, de Ahorro Corporación, mejoran, incluso, estos números. "Las letras a un año en la primera parte de 2011 podrían superar, dado el volumen que hay que colocar, el 3,5%". Pero advierte: "El primer trimestre del ejercicio no será apto para cardiacos. Muchos Tesoros europeos van a emitir gran cantidad de papel y habrá que ver cómo se absorbe". De hecho, "España necesita refinanciar 30.000 millones de euros a comienzos de año", advierte Jim Leaviss, director de renta fija minorista de M&G Investments.

La deuda pública se ha convertido por su rentabilidad en gran rival de los depósitos
Una relajación en la guerra de depósitos beneficiará a muchos bancos y cajas

Además "somos conscientes de que España puede ser atacada por los mercados como lo han sido Grecia o Irlanda, y esto genera incertidumbre en los inversores, que prefieren irse a los depósitos", advierte Soledad Pellón, analista de IG Markets.

El año se inicia, pues, bajo el signo de la precaución, una palabra que, por cierto, comparte muchas letras con preocupación. "El Banco de España estará muy encima para que en este ejercicio se acabe la guerra de depósitos, ya que el curso pasado esta pelea hizo un roto en más de una cuenta de resultados, especialmente de cajas de ahorros medianas y pequeñas. El supervisor no tolerará que se repita esta situación", advierte el responsable de un banco privado suizo con sede en Madrid. Según sus previsiones, "los pagarés darán una rentabilidad de entre un 2,5% y un 3%, mientras los depósitos superan el 4%".

Con estos guarismos parece que las emisiones públicas tuvieran desventaja en este enfrentamiento. Pero no tiene por qué ser así. "La deuda pública española es una buena opción si estás dispuesto a soportar la volatilidad", precisa Natalia Aguirre, analista de Renta 4. "El bono a diez años te ofrece un 5,3%. Son niveles para comprar si crees que España no tendrá problemas de solvencia. Aunque el ahorrador tiene que estar dispuesto a aguantar la inestabilidad, sobre todo los primeros meses del año".

Lo que está pasando, reflexiona Juan Pedro Zamora, analista de X-Trade Brokers, "es que la presión del mercado sobre la deuda soberana española está igualando en rentabilidad a depósitos, letras y bonos. De hecho, la remuneración de estos dos últimos instrumentos está siendo superior a la media que ofrecen los bancos y cajas de ahorros". La deuda pública puede ser, por tanto, la alternativa para aquellos ahorradores que han perdido el atractivo y que no se ajustan al perfil de cliente para el que las entidades más competitivas reservan sus mejores ofertas en imposiciones a plazo fijo. "No en vano, en general, la remuneración de los depósitos aumenta a medida que se estrecha la vinculación del cliente con el banco y resulta más elevada cuanto mayor es el importe que se entrega a la entidad", avanza Juan Pedro Zamora.

Esta nueva reedición del "tanto tienes, tanto vales" juega en contra de los depósitos y a favor de la deuda, pues iguala a todos los ahorradores. Además, se beneficia de una demanda adicional procedente de un mayor ahorro privado y del tirón bancario. Por si fuera poco, si, como está previsto, los bancos se ven obligados en el futuro a contar con más activos líquidos, es probable que la deuda sea el principal componente de esa cartera, lo que aumentaría su demanda. Por tanto, "la recompensa por poseer deuda estatal en lugar de depósitos es, en estos momentos, muy sustancial", dice Zamora.

Ahora bien, ¿cuál es la mirada de los bancos? A la postre actores principales en esta representación. "No parece que en los primeros meses de este año cambien de manera sustancial las rentabilidades de los depósitos. Se mantendrán en niveles similares a los actuales, con una ligera tendencia a la baja debido al mayor control por parte de las entidades financieras", augura José Garcerán, director de recursos de particulares de BBVA España y Portugal. En el sector esperan que, a medida que la reordenación de las cajas de ahorros avance, se relaje la tensión sobre la rentabilidad de los depósitos. Pues han sido las cajas quienes más han presionado en la retribución de estos instrumentos.

La entrada en escena del Banco de España debería, pues, limitar la guerra, "ya que el organismo supervisor está cansado de dar dinero a las cajas con el fin de ayudarlas y que estas utilicen las subvenciones para ofrecer rentabilidades muy altas en vez de subsanar sus desequilibrios", advierte Gerard Vaque, responsable de renta fija del centro de inversiones de Deutsche Bank.

Si, finalmente, la guerra de depósitos pierde virulencia (el propio Ministerio de Economía ha advertido esta semana de que esta pugna "no tiene sentido"), será una alegría para muchos bancos y cajas, pues el impacto de este enfrentamiento en el margen de las entidades resulta muy fuerte. Aunque hay quien matiza esta pérdida de protagonismo. "En España, el ahorro de las familias se canaliza sobre todo a través de los productos distribuidos por las entidades financieras a partir de su red de oficinas, y los depósitos siguen ocupando hoy un lugar muy relevante en la estrategia de las entidades", indican en Barclays.

Eso sí, el dinero será más selectivo con estos instrumentos. "El inversor rechazará ofertas raras, o sea, altas rentabilidades que proceden de entidades poco conocidas", aventura Javier Niederleytner, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). "La gente no quiere correr riesgos, por ejemplo, invirtiendo en emisiones de cajas pequeñas". ¿En cuanto a las plusvalías de los depósitos? "Este año se moverán entre el 4% y el 5%", dice Niederleytner.

Fachada de un banco que anuncia el lanzamiento de un depósito.
Fachada de un banco que anuncia el lanzamiento de un depósito.ÁLVARO GARCÍA

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Sobre la firma

Miguel Ángel García Vega
Lleva unos 25 años escribiendo en EL PAÍS, actualmente para Cultura, Negocios, El País Semanal, Retina, Suplementos Especiales e Ideas. Sus textos han sido republicados por La Nación (Argentina), La Tercera (Chile) o Le Monde (Francia). Ha recibido, entre otros, los premios AECOC, Accenture, Antonio Moreno Espejo (CNMV) y Ciudad de Badajoz.
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