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La Generalitat prohíbe por primera vez unos 'correbous'

El Gobierno veta cuatro encierros en Camarles por no ser "tradicionales" - La medida indigna a los pro taurinos

La misma ley que sirvió a la Generalitat para blindar los correbous y zanjar la reivindicación de las comarcas del Ebro que exigían proteger estos festejos, de larga tradición en el sur de Cataluña, indigna ahora a las agrupaciones pro taurinas. Por primera vez desde que el Parlament aprobó la norma, el pasado septiembre, el Gobierno catalán ha vetado la celebración de cuatro correbous en Camarles (Baix Ebre) y ha desatado la indignación de los vecinos.

El Ayuntamiento de la localidad tenía previsto celebrar estos festejos esta semana para conmemorar la independencia del municipio respecto a Tortosa, lograda en 1978. Dos de estos cuatro encierros consistían en los bous embolats, modalidad en la que se adhieren una suerte de teas a los cuernos del toro y que las entidades defensoras de animales rechazan por considerarla un maltrato equivalente al de las corridas. La Generalitat denegó el permiso para todos los encierros alegando que la localidad "no puede demostrar tradicionalidad en esta fiesta", subraya el delegado del Gobierno catalán en las comarcas del Ebro, Lluís Salvadó. Los pro taurinos reclaman ahora que se vuelva a debatir la ley para evitar que se repitan prohibiciones de este tipo.

"Aceptamos la ley, pero no que nos tomen el pelo: una norma aprobada para defender los correbous no puede utilizarse para vetarlos. Es una interpretación totalmente errónea que la Generalitat debe corregir", subraya Miquel Ferré, presidente de la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las comarcas del Ebro. "No entendemos nada. Es una decisión personal de Salvadó, la ley no está hecha para prohibir los correbous", lamenta el alcalde de Camarles, Joan Curto (PSC).

"La ley es clarísima y no podemos tolerar estos correbous", sostiene el delegado Salvadó (ERC), que ha tramitado personalmente la petición del Consistorio de Camarles. La normativa, presentada por CiU y aprobada en el último pleno de la legislatura del tripartito con la única oposición de ICV y Ciutadans, precisa que autorizar los encierros requiere "acreditar fehacientemente la tradición de la fiesta".El Ayuntamiento de Camarles, que ya cuenta con este tipo de autorización para las fiestas mayores del pueblo, presentó a la Generalitat un DVD con imágenes de dos correbous celebrados a principios de la década de 1980. También documentos en los que incluye testimonios firmados de vecinos que vivieron aquellos encierros. Para Salvadó, "es de cajón que dos encierros en 30 años no acreditan ningún tipo de tradición".

El Consistorio y los pro taurinos sostienen que la "tradicionalidad" es una interpretación subjetiva que la ley debería precisar. Y se apoyan en que la misma norma permite la celebración de correbous en "acontecimientos sociales extraordinarios como el que reclama Camarles", señala Ferré.

El veto de la Generalitat también ha desenterrado el temor sobre el futuro de estos encierros tras la prohibición de las corridas de toros que el Parlament aprobó el pasado julio. "Tras los toros, algunos insisten en prohibir los correbous. Es un pulso, veremos quién tiene más fuerza y quién tiene menos", insistió Ferré, también concejal de CiU en Sant Carles de la Ràpita. Añadió que confían en resolver la polémica tras las elecciones que han llevado a los convergentes a la Generalitat. "Tengo una carta muy personal firmada por el futuro presidente, Artur Mas, donde se compromete a salvar los correbous", detalló Ferré. "Por eso estamos esperanzados".

La entidad que preside el regidor de CiU y el Ayuntamiento de Camarles han convocado una rueda de prensa el próximo viernes para anunciar las medidas con que pretenden volver a presentar batalla por los correbous. "Aunque a alguien pueda molestarle, los correbous son una tradición catalana que nunca desaparecerá", avisa Ferré. "Pensábamos que el asunto se había resuelto, pero la batalla vuelve a estar servida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 2010