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CARTAS AL DIRECTOR

Arde Galicia

El problema de los incendios en Galicia es de fácil explicación. Todo el que está rodeado por eucaliptos sabe perfectamente lo que pasa, cuándo pasa y porqué.

Hace ya muchos años que Galicia empezó a perder sus formidables bosques de pino gallego y de roble Carballo. Fueron sibilinamente sustituidos por eucaliptos, árbol que tiene ciertas curiosas propiedades: absorbe en un año el agua que un pino gallego en 20, crece de forma rapidísima y tiene, lógicamente, muchísima más savia que cualquier otro árbol autóctono. Dicho esto, debemos saber que la mayor concentración de fábricas de pasta de celulosa se encuentra en la Ría de Pontevedra (seguida de cerca por la Ría de Huelva).

Cuando un bosque de eucaliptos se quema, arden las hojas y el ramaje fino, el tronco y ramas gruesas se tuestan por el exterior pero el resto permanece intacto gracias a la savia. Es un árbol sin utilidad maderera pues sus tablas no son estables y se abren fácilmente. Realmente solamente sirve para dos cosas: sus hojas como aromatizante (se recolectan antes de "las quemas") y su madera para pasta de celulosa y aglomerados. Bien, cuando terminan los incendios se retiran los troncos quemados y se subastan a precio testimonial y... ¿sabemos quienes ganan todas esas subastas? A que sí... Ahora viene la pregunta del millón: ¿Por qué no se hace nada?

En la provincia de Soria, su riqueza forestal pertenece a los municipios y, por extensión, a sus gentes, los pinos crean riqueza y allí no se produce ni un solo incendio, siendo una de las mayores masas forestales de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de agosto de 2010