ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

domingo, 23 de mayo de 2010
Reportaje:DROGAS DE DISEÑO

La 'mefe' y las nuevas drogas web

Las autoridades europeas descubren nuevas sustancias que sustituyen a los estupefacientes tradicionales y que se pueden comprar por Internet. Entre ellas, la mefedrona, un sustitutivo del éxtasis. Los especialistas alertan del riesgo de toxicidad

A Ricard siempre le ha gustado experimentar con las drogas. Probar todo lo nuevo que sale. No las compra sólo para irse de fiesta, no. "Me gusta mi rollo cobaya, compartirlas con los amigos, lejos de las discotecas", cuenta desde Barcelona, solicitando aparecer en este reportaje bajo el nombre ficticio de Ricard. Este estudiante de Sociología, de 23 años, ha probado la mefedrona, esa droga que de manera incipiente y muy minoritaria está entrando en España y de la que se oye hablar en Dinamarca, Suecia y Reino Unido, lugares donde se han producido casos en los que murieron personas que la habían consumido (al menos cuatro en los últimos dos años). "La verdad es que cuando la tomé no me gustó apenas", dice Ricard. "En Internet hablaban de un boom, decidimos probarla. Decían que era el nuevo MDMA (éxtasis), y no lo es: es más taquicárdica, tienes que redosificar a menudo como con la coca, parece que tiene más peligro. A uno de mis amigos le dio un ataque de ansiedad".

"Cuando probé la mefedrona no me gustó apenas; a un amigo le dio un ataque de ansiedad", dice Ricard

"Una parte importante de las nuevas drogas viene de laboratorios de Asia", dice la experta Ana Gallegos

Ricard compró su dosis de mefedrona por Internet. Con su tarjeta de crédito. Como cualquier otra compra. Pagó y se la enviaron por correo. Así de fácil.

Las nuevas drogas que están apareciendo a través de la Red no son ilegales hasta que las autoridades de cada país conocen de su existencia, estudian sus riesgos y toman medidas. Durante un periodo de tiempo, viven en un limbo legal. Por eso en el Reino Unido algunas han sido bautizadas como legal highs, algo así como subidones legales. Las autoridades policiales no las pueden perseguir porque aún no han entrado en la categoría de drogas ilegales. Los consumidores las compran sin problemas y piensan que, al no ser ilegales, son más seguras. "Y eso no es así, es importante que esto se sepa", dice la especialista en adicciones Marta Torrens: "Son sustancias que no han sido probadas en humanos, vienen de laboratorios clandestinos, el riesgo de toxicidad es alto".

La mefedrona -la mefe, como la llaman en los foros- forma parte de las llamadas RC, por sus siglas en inglés, Research Chemicals -productos químicos de investigación-. Es un producto de laboratorio, una droga de diseño. En Internet, se anuncia como si fuera un fertilizante para plantas, o unas sales de baño. Posee efectos estimulantes y los que la han consumido destacan que está a mitad de camino entre la cocaína y el éxtasis. Con un precio que oscila entre los 10 y los 15 euros el gramo, se vende en forma de polvo o cristal (como piedras de sal gorda). Se puede administrar oralmente o esnifar. "La mefedrona sube muy rápido y baja muy rápido", explica Mireia Ventura, doctora en Farmacia y responsable del servicio de análisis de Energy Control, una organización para la que trabaja desde hace siete años. "Toca la memoria, la gente no recuerda cuánto ha consumido. No se debería consumir más de 1/4 de gramo, puede ser tóxica si alguien se pasa de la dosis". Sentada frente a su ordenador en el local que este colectivo tiene en el barcelonés barrio de Gracia, Ventura explica que la primera muestra de mefedrona que descubrieron en España apareció en Andalucía y corresponde a abril de 2009.

Energy Control es un colectivo que está en la primera línea en el mundo de las drogas. Si algo pasa, ellos son los primeros en enterarse. Colaboran con el Ministerio de Sanidad y con el Departament de Salut de la Generalitat, entre otras instancias oficiales. Desde 1997, aplican una política de reducción de riesgos que parte de un principio básico: si la gente va a tomar drogas de todas formas, mejor que tenga información sobre ellas; y mejor que lo que tomen haya pasado algún filtro de calidad. Los más de 70 voluntarios de esta organización acuden a raves (fiestas al aire libre o en lugares abandonados que duran más de 24 horas) y montan un puesto al cual acuden las personas que van a consumir éxtasis para que les analicen las pastillas y les orienten sobre su consumo y sobre, por ejemplo, los efectos secundarios. En definitiva, analizan e informan. Desde hace unos meses, han iniciado un experimento pionero: los lunes y los jueves por la tarde, los consumidores de éxtasis, mefedrona y demás drogas de diseño pasan por su laboratorio con pequeñas muestras de sus pastillas para que sean analizadas. "No estamos ni a favor ni en contra del consumo", explica Nuria Calzada, coordinadora de Energy Control. "Trabajamos con la población que consume y está expuesta a riesgos. Las drogas son un tema de salud y no de moral".

Calzada explica que la irrupción de la mefedrona y demás nuevos productos de síntesis es consecuencia de una crisis que se produce a finales de 2008 en el mercado del éxtasis. La falta de acceso a los componentes químicos (los llamados precursores) que lo configuran provoca una carencia en el mercado. Empieza a aparecer éxtasis de peor calidad: en 2008, el 91,2% de las pastillas de éxtasis que analizaban en Energy Control contenían MDMA (metilendioximetanfetamina, el principio activo); en 2009, tan solo un 36%.

En ese contexto la baja oferta de pastillas que, además, son de peor calidad, facilita la irrupción de las llamadas RC, las Research Chemicals. Aparecen derivados sintéticos de feniletilaminas (sustancias creadas a partir del modelo del éxtasis), triptaminas (inspiradas en el modelo del LSD) y catinonas (sustancia de la que procede la mefedrona). Entre 2009 y los primeros meses de 2010, el número de muestras de RC recibidas en Energy Control se ha multiplicado por dos: suponen el 13% de lo que los consumidores les llevan para analizar.

Es lunes, son las seis de la tarde y dos técnicos del laboratorio de Energy Control en Barcelona examinan las muestras que han llegado esta tarde. Hoy sólo han venido dos usuarios a traer pequeñas muestras de cocaína y de éxtasis para que sean analizadas. El jueves anterior vinieron quince personas. Entre balanzas, pipetas, pinzas, tijeras y guantes, emerge el espectrofotómetro, el aparato que permite medir la pureza de las sustancias. La cromatografía en capa fina es el proceso mediante el cual determinan los adulterantes que llevan las drogas.

"El fenómeno de las RC es minoritario pero está en expansión", sostiene Nuria Calzada, la coordinadora de este colectivo. "Las posibilidades de mezcla de componentes de los laboratorios son infinitas. Al ilegalizar una sustancia, enseguida llega una nueva: se le quita un componente, se le añade otro y se crea una nueva molécula. No acabas con el problema, sino que creas otros".

Ana Gallegos es doctora en Química y experta en diseño de fármacos por ordenador. Originaria de Figueres, desde hace un año trabaja en Lisboa, en el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT). "Los laboratorios buscan una variante de una molécula y ofrecen sustancias que producen efectos similares a la droga prohibida", explica por teléfono desde su oficina. Gallegos coordina el sistema de alerta rápida de nuevas drogas del observatorio: recaba información de las que aparecen, envía notificaciones a los países miembros, elabora informes para las autoridades europeas. "Una parte importante de las nuevas drogas viene de laboratorios de Asia", dice. "Las webs están establecidas en Europa y desde la propia Europa se realizan los envíos".

El OEDT localizó 24 nuevas sustancias psicoactivas en 2009. Es la primera vez que se descubren tantas en un año (en 2008 fueron 13). Entre las 24 nuevas sustancias hay cinco sustitutivos del éxtasis, dos del LSD, cuatro catinonas sintéticas (tipo mefedrona) y nueve cannabinoides sintéticos: estos sustitutivos del cannabis son los que más trabajo están dando en el Observatorio desde finales de 2009, cuenta Ana Gallegos.

La irrupción de los cannabinoides sintéticos en el mercado tiene su origen en las investigaciones que muchos laboratorios han llevado en torno al cannabis. Lo explica la psiquiatra Marta Torrens, que dirige el programa de adicciones del Hospital del Mar de Barcelona. "Se hicieron estudios con animales para estudiar qué efectos terapéuticos puede tener el cannabis, por ejemplo, para problemas musculares, para personas que están con quimioterapia". Se intentaba separar las ventajas del cannabis de las desventajas (pérdida de memoria, desencadenamiento de cuadros psicóticos). Esas fórmulas, utilizadas por laboratorios clandestinos, han surtido el mercado de sustitutivos del cannabis.

Los que más ruido han hecho hasta la fecha han sido los productos Spice. Las webs los anuncian como inciensos no aptos para el consumo humano. "No se sabe nada de su toxicidad", dice Torrens, que es una de las especialistas españolas que participó en el Psychonaut Web Maping Project, un proyecto impulsado desde el Programa de Salud Pública de la UE, cuyos últimos resultados se presentaron en febrero, y que consistió en que distintos profesionales de los países miembros rastrearan webs y foros para ver qué nuevas drogas circulan.

Qué riesgos plantean estas nuevas drogas?: "Pueden desencadenar síntomas psiquiátricos como ansiedad, alucinaciones, paranoias; disminución de capacidades mentales; existe el riesgo de que sean tóxicas para el hígado, el corazón... No lo sabemos aún, todo esto hay que estudiarlo", explica Torrens. Dado que estos son efectos secundarios nocivos de ciertas drogas ya conocidas, como el éxtasis o derivados del propio cannabis, "se sospecha que algunas de estas nuevas sustancias puedan tener este tipo de efectos", añade. "Hay que decirlo y hacer algo", sentencia. Magí Farré, farmacólogo que participó junto a Torrens en el Psychonaut Web Maping Project, lo tiene claro. "Hay que informar de los riesgos y regular el mercado de compra de sustancias a través de Internet. Vimos que las vendían algunas empresas de química que se convierten así en narcotraficantes".

La Comisión Clínica del Plan Nacional sobre Drogas acaba de ponerse a redactar un informe sobre estas sustancias para determinar sus riesgos. En su despacho de la madrileña calle de Recoletos, Carmen Moya, delegada del Plan Nacional sobre Drogas, asegura que aún no se han producido incautaciones de mefedrona ni de nuevas drogas, que son fenómenos que no son predominantes, pero con los que hay que estar alerta: "Muchas de estas nuevas drogas están en la Red de forma legal: las presentan como ambientadores, inciensos, anestésicos generales. Nos preocupan porque se ponen a disposición de los ciudadanos más jóvenes". Moya dice que de las muertes relacionadas con la mefedrona que han aparecido en los medios (se publicó que se produjeron 25 en el Reino Unido), sólo se ha certificado que cuatro están relacionadas con la mefedrona: un caso en Dinamarca, uno en Suecia, y dos en el Reino Unido.

Desde el Ministerio del Interior, confirman que al tratarse de sustancias que no están fiscalizadas, que no figuran en la lista de Estupefacientes de la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes) que elabora la ONU, no las pueden perseguir. Al no ser ilegales, no se pueden hacer incautaciones. Fuentes del Cuerpo Nacional de Policía confirman que se han detectado en la Red compras de productos Spice, pero no de mefedrona. El fenómeno es totalmente incipiente. Y con esta cuestión de las nuevas drogas, ocurre lo de siempre: todo circula siempre muy rápido en la Red y las instancias tradicionales suelen reaccionar con retraso, ese parece ser el signo de los tiempos.

"Hay un juego constante del ratón y el gato", explica Eusebio Mejías, director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción: "El control de las drogas siempre va por detrás de las mafias de producción y tráfico", explica. "Se están haciendo drogas de síntesis con productos del mercado legal, con productos del mercado de los químicos, los colorantes, los perfumes. Y luego se hace una tarea de puro marketing. Los que están probando esas nuevas sustancias están haciendo de conejillos de indias, se están sometiendo a una ruleta rusa".

Óscar podría pertenecer a esa categoría de la que habla Mejías. A sus 31 años, este joven barcelonés asegura (en conversación telefónica y con nombre ficticio) que ha probado siete veces la mefedrona. "Las RC en general son minoritarias porque no son comerciales, son para tomar en un entorno controlado, no para irse de fiesta", explica. "Yo me he documentado a saco antes de tomar mefedrona. Es eufórica y estimulante. Tiene ciertas desventajas: a nivel tóxico, no sabes cómo es, o sea que hay que tener cuidado. Lo malo de estas drogas es que están poco estudiadas, no sabes el efecto que tendrán sobre tu cerebro, o tu hígado, pero asumo el riesgo. Ojalá se hicieran estudios más rápidos".

La mefedrona se anuncia en webs como fertilizante y se advierte que no es para consumo humano. ¿Cómo se hace para desenmascarar el truco de marketing que usan determinadas webs para vender drogas como si fueran otra cosa? Los especialistas consultados abogan porque haya información precisa y fiable sobre estas sustancias lo antes posible. En julio hay una reunión del Consejo de Europa para abordar el tema de estas nuevas drogas.

Laboratorio del colectivo Energy Control en Barcelona, donde se analizan muestras de drogas de síntesis. / CONSUELO BAUTISTA

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana