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viernes, 26 de marzo de 2010
Crítica:

El domador de bestias

JAVIER OCAÑA 26 MAR 2010
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Si el objetivo de una película de animación en 3D es que el espectador se sienta más partícipe de las acciones de los protagonistas, Cómo entrenar a tu dragón es perfecta, con esas secuencias aéreas que añaden emoción gracias al formato. Más allá de ello, la nueva obra de los responsables de Lilo & Stich es un catálogo de rupturas de estereotipos: las chicas vikingas también saben dar mamporros, la inteligencia es aún mejor que el músculo en una sociedad bárbara, y ya ni siquiera los dragones son lo que eran, pues sólo atacaban por miedo al hombre y ahora, más que provocar terror, son carne de mascota. En la domesticación del invasor, del salvaje, está el futuro. ¿Metáfora política? Igual nos estamos poniendo demasiado serios y simplemente haya que quedarse con el simpático entretenimiento para niños.

 
 

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