Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Pablo Lizcano, un periodista al otro lado de la trinchera

El periodista Pablo Lizcano murió ayer, 3 de mayo, en Madrid. Acababa de cumplir 58 años el pasado 25 de abril. Para entonces ya había iniciado su último viaje. Pablo Lizcano nació en Madrid y se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, pero se dedicó al periodismo desde el primer momento como redactor de la revista Cambio 16.

Enseguida pasó al periodismo audiovisual. Con sólo 33 años fue presentador, subdirector y guionista del programa de TVE Autorretrato, y al año siguiente se convirtió en director y presentador del programa de entrevistas y actuaciones en directo Fin de siglo (1985-87), que fue el que le convirtió en un personaje popular

Después, Pablo Lizcano dirigió y presentó varios programas en la cadena SER, en Telemadrid y en Antena 3, antes de pasar "al otro lado de la trinchera", como él mismo definió sus ocupaciones posteriores: director de comunicación en diversos organismos hasta que montó b+c, una empresa especializada en comunicación cultural.

A principios de los ochenta escribió el libro La generación del 56. La Universidad contra Franco, un análisis histórico y periodístico de aquel movimiento intelectual que se reeditó en 2006. "Nuestra memoria es parte sustancial de lo que somos", dijo entonces Pablo sobre su documentada obra.

Era un lector compulsivo de prensa, que observaba la actualidad y el mundo que le circundaba de manera siempre afilada y crítica. Su capacidad de análisis y de síntesis le hacía imbatible en el cuerpo a cuerpo.

Su gran dedicación al trabajo no fue para Pablo sólo un medio de vida. En los últimos meses de su enfermedad fue también el ancla a la que aferrarse a la vida, que compartía con su compañera Rosa Montero, de cuya mano recorrió todos los viajes de los últimos 20 años.

En uno de ellos, la "fascinante" visita a Canadá, Pablo describía el nórdico país y quizá su idea del paraíso: "Tierra promisoria, bella, salvaje y deshabitada", en la que "cualquier rincón parece un buen sitio para quedarse". Ojalá lo haya encontrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de mayo de 2009