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Reportaje:

Ideas para dejar de ser pobre

El camino del desarrollo pasa tanto por medidas liberales como de izquierdas

"El crecimiento sostenido no es un milagro. Al revés de lo que ocurre con los milagros, el crecimiento fuerte y sostenido de la economía puede ser explicado y, confiamos, repetido". Ésa es la conclusión a la que ha llegado tras dos años de trabajo la Comisión sobre el Desarrollo y el Crecimiento, impulsada por el Banco Mundial. Esta vez no se trata del trabajo de un puñado de académicos refugiados en la teoría, ni de un grupo de tecnócratas empeñados en imponer el maná del liberalismo económico.

Se trata de un heterodoxo grupo de 21 miembros, de los que 15 proceden de países en desarrollo. Muchos son políticos, altos funcionarios -como los actuales gobernadores de los banco centrales de Indonesia y la República Popular China-, profesores o ejecutivos de países como India, Brasil, Reino Unido, Chile, Singapur, Suecia, Perú, Suráfrica, Egipto, Estados Unidos o México, o representantes de instituciones internacionales. No faltan dos premios Nobel en Economía: Michael Spence y Robert Solow.

El mercado es esencial, pero también acabar con las desigualdades

Un comité de 21 expertos ofrece las mejores recetas para salir de la pobreza

En lugar de dedicarse a teorizar sobre recetas para el crecimiento, han estudiado con detalle los únicos 13 países del planeta que entre 1950 y la actualidad han estado al menos 25 años consecutivos creciendo a una media anual del 7%: Botsuana, Brasil, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malaisia, Malta, Omán, Singapur, Taiwan y Tailandia, a los que podrían sumarse India y Vietnam, que llevan 15 años consecutivos de fuerte crecimiento.

Juntos forman un curioso conglomerado de países grandes y pequeños, democráticos y autoritarios, todavía en fuerte crecimiento o ya no tanto, y llamativamente repartidos por todo el planeta: dominan los asiáticos, pero los hay también de América Latina, Europa, África y Oriente Próximo.

El resultado final del ejercicio es una también heterodoxa mezcla de recomendaciones absolutamente liberales pero también profundamente de izquierdas. El mercado, la movilidad laboral, la globalización económica son esenciales para lograr el crecimiento, pero también es esencial que ese crecimiento sea inclusivo, la extensión de la educación, acabar con la desigualdad de géneros, la seguridad económica, el buen gobierno...

El análisis del éxito de ese grupo de países concluye que todos ellos tienen cinco puntos en común: han explotado plenamente la apertura de la economía mundial, han mantenido estabilidad macroeconómica, tienen altas tasas de ahorro e inversión, dejan a los mercados la asignación de los recursos y tienen gobiernos comprometidos, creíbles y capaces. La democracia no parece ser un requisito imprescindible, pero la población ha de tener confianza en que las políticas que implementa el Gobierno le son favorables y el inversor ha de tener confianza en la estabilidad jurídica.

"El informe sobre el crecimiento ha acabado de una vez con la equivocada noción de que se puede liberar de la pobreza sin necesidad de crecimiento económico", afirmó Michael Spence en la presentación del informe en Londres, en paralelo a otras presentaciones en Dacca y Nueva York. "El crecimiento no es un objetivo en sí mismo. El crecimiento es importante porque es esencial para conseguir las cosas que preocupan a la gente: reducción de la pobreza, empleo productivo, educación, sanidad y la oportunidad de ser creativo", explicó.

Spence puso especial énfasis en subrayar la necesidad de que las economías de los países en desarrollo engarcen con la economía global para entrar en la senda del crecimiento. "Mucha gente cree que antes de entrar en la economía global hay que crear una economía nacional fuerte, pero ésos no son procesos sucesivos sino que se han de abordar de manera paralela", insistió.

Según los autores del informe, "las estrategias que se basan exclusivamente en la demanda interna acaban alcanzando su límite". "El mercado interno es habitualmente demasiado pequeño para sostener el crecimiento a largo plazo y no otorga a la economía la misma libertad para especializarse en aquello que produce mejor". El estancamiento de Brasil en los años ochenta se explica sobre todo en el repliegue nacionalista con que los gobiernos de la época afrontaron los choques petrolíferos de los años setenta.

La apertura a la economía global es calificada como "la característica compartida más importante y lección central de este informe". Los países de alto crecimiento se benefician de dos formas: por un lado, importan ideas, tecnología y conocimiento del resto del mundo; por otro, explotan la demanda global, que genera un mercado grande y elástico para sus bienes. "Por decirlo de forma sencilla, importan lo que el resto del mundo conoce y exportan lo que el resto del mundo necesita". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008