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Cuba se asoma al vértigo del consumo

Los cubanos reciben con expectación la llegada de las primeras medidas de apertura económica de Raúl Castro

"La política sin economía no sirve, y eso Raúl lo sabe", dice Jorge, un jubilado de 75 años. Ha visto "los 49 capítulos de la revolución", y se declara "moderadamente optimista" ante las primeras medidas adoptadas por el nuevo presidente cubano, aunque a él -admite- éstas no le "benefician". En el extremo opuesto, Javier, 30 años de edad y uno de los 150.000 cuentapropistas que existen en el país, se reconoce "escéptico absolutamente", pese a ser un privilegiado. "Hasta ahora sólo se han tomado medidas para gastar, ninguna para ganar. Mientras eso no ocurra, y no creo que vaya a ocurrir con este sistema, soy pesimista".

"Aquí, el salario medio equivale a 12 euros al mes", indica un economista

Ha sorprendido el dinero que tenía la gente guardado en los colchones

A grandes rasgos, entre Jorge y Javier se mueve el sentir de Cuba: unos creen que ahora sí empieza a moverse la rueda del cambio, y que lo que vemos son sólo los primeros pasos; para otros, y no son pocos, este movimiento les pilla descreídos y cansados, lejos de todo.

En los 50 días que Raúl Castro lleva al mando, la isla ha asistido al fin de algunas prohibiciones que laceraban a los cubanos y que han sorprendido al mundo. La venta de computadoras, DVD y teléfonos móviles se ha liberado, y también ha caído el veto -vigente por 15 años- que impedía a los cubanos alojarse en hoteles y alquilar coches de turismo. Pero todos estos bienes y servicios han de abonarse en pesos convertibles (CUC), la divisa local, cuyo valor es 24 veces superior al del peso cubano.

"El impacto de estas medidas ha sido más psicológico que práctico, pero no debe restársele importancia", asegura un economista. Según sus cuentas, si un 60% de los 11 millones de cubanos tienen acceso regular al CUC, como dicen las autoridades, "es muchísimo menor" la cantidad de gente que puede gastar 130 CUC (unos 100 euros) en comprar un DVD o pasar una noche en un hotel. "En Cuba el salario medio mensual es de 408 pesos [o 17 CUC, o 12 euros]. Aun así, son derechos que se recuperan y ese intangible es importante", indica el citado economista.

La sed de consumo no ha sorprendido, pero sí el dinero guardado bajo los colchones. "¡Cómo está el circulante en manos de mis compatriotas!", dice el dependiente del departamento de electrónica de Carlos III, uno de los grandes almacenes más importantes de la capital, con 39 tiendas. En 10 días, se han vendido 634 DVD de diferentes precios, 320 ollas arroceras y más de 30 motocicletas eléctricas, cuyo precio puede llegar a 1.000 CUC.

"Desde el 1 de abril este departamento ha recaudado 267.000 CUC, el triple de lo habitual", dice uno de los gerentes. Pero el fenómeno no es sólo en La Habana. En Bejucal, pueblo de campo a media hora de La Habana, con 15.000 habitantes, la única tienda de divisas que comercializa los nuevos DVD se llama La Polaca y ha colocado 110 unidades. "En cinco días han acabado con las existencias", dice un empleado.

Jorge cree que más que las medidas introducidas, lo importante es que se ha "levantado el veto al consumo". "Hasta ayer ganar dinero y gastarlo era caca. Hoy se acepta que el que más trabaje y más gane, vivirá mejor, y eso es realista". Sin embargo, dice, "las prohibiciones eliminadas sólo tienen sentido si después se introducen cambios que permitan a la gente prosperar, sin necesidad de cambiar el modelo socialista". Javier no lo ve: "sólo son parches, medidas para rebajar la presión, no hay nada nuevo".

De camino a Quivicán, siguiendo la carretera de Bejucal, una pintada en un muro recuerda una vieja frase de Raúl Castro: "¡Sí se puede, coño!". En ambos pueblos, como en el resto del país, las autoridades han anunciado que repartirán tierras ociosas en manos del Estado a campesinos y cooperativistas, con el fin de aumentar la producción. En dos fincas privadas visitadas por este diario, sus dueños dijeron que todavía no "se ha explicado bien cómo quedará la cosa". Al parecer, además del usufructo de por vida de las parcelas que se entreguen, la reforma del agro contempla la descentralización del sector, que ofrecería al agricultor mayor autonomía para decidir cómo utiliza sus tierras, así como garantía de suministros y mejores precios de compra, entre otras medidas.

"Éste sí sería un cambio, pero hay que comprobar cómo se implementa", afirma un analista. En los últimos días, dice, ha habido otras pequeñas señales: el Gobierno ha comenzado a descentralizar y simplificar trámites, como el derecho a adquirir la propiedad por parte de los trabajadores arrendatarios de viviendas pertenecientes a entidades del Estado; también, se ha admitido oficialmente que no habrá límites sobre los ingresos de los empleados estatales, y hasta en el diario Granma se ha escrito que las transformaciones en la agricultura pueden ser un "trampolín" para que se produzcan "otros cambios". "Son pequeñas cositas, pero cuando uno las ve en conjunto, son alentadoras", dice Jorge. Para Javier, demuestran que "el Gobierno no va a hacer nada". El debate continúa y cada vez más caliente, y entre el "¡Sí se puede, coño!", de Raúl, y el "¡No se puede, coño!", de los escépticos, a 1.000 CUC las primeras motos eléctricas ya circulan por las carreteras.

Mientras la vida determina a quién da la razón, los primeros huéspedes cubanos disfrutan de los hoteles y otros ven películas. Hoy son minoría, pero en Quivicán y Bejucal ya florece un nuevo negocio: filmes piratas en formato DVD, a cinco pesos el alquiler al día, por si la cosa tarda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2008