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La carrera hacia la Casa Blanca

El republicano Mitt Romney tira la toalla

"Debo apartarme a un lado", dice tras el revés que sufrió en el 'supermartes'

Mitt Romney anunció ayer que abandona la carrera para proclamarse candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos en noviembre porque no quiere poner en peligro el lanzamiento de una campaña nacional fuerte, "que haría más fácil que Hillary Clinton o Barack Obama ganaran", dijo. "No ha sido una decisión fácil. Odio perder. Me embarqué en esta candidatura porque amo América", añadió.

El supermartes fue funesto para el candidato Romney. Apenas ganó con comodidad en Massachusetts, Estado del que fue gobernador, y Utah, cuna de los mormones, religión que profesa el ya ex candidato a la Casa Blanca. El resto de los Estados conseguidos quedaban minimizados por la ingente cantidad de delegados que obtuvo John McCain, quien en este momento prácticamente se corona ya como candidato republicano a la presidencia. Tras un miércoles de reposo en Boston con su familia y consultas con sus asesores, con los que sopesó sus futuras opciones, Romney tomó la difícil decisión él solo: "Debo apartarme a un lado. Por nuestro partido y por nuestro país".

"Son días de guerra, y no puedo dejar que mi campaña sea una contribución a la estrategia de rendirse ante el terror", dijo en referencia a la intención de los dos candidatos demócratas, Hillary Clinton y Barack Obama, de sacar las tropas de Irak. Sin expresarlo de forma tajante, Romney dejó ver que su apoyo podría ir hacia el campo de su hasta ayer archirrival, McCain. "No estoy de acuerdo con el senador McCain en todo lo que dice, como sabéis. Pero opino, como él, que hay que hacer lo necesario para ganar en Irak, para ejecutar a Osama Bin Laden y eliminar el terror de Al Qaeda".

Qué va a pasar ahora es la gran incógnita. En principio, la retirada de Romney no debería de tener gran impacto en la nominación de McCain. También supondrá un menor desgaste para el senador de Arizona, quien ya no tendrá que estar probando continuamente sus credenciales conservadoras y podrá centrarse en reunificar el partido. En cuanto a Huckabee, pese a ir en el tren de cola, el abandono de Romney supone que el pastor aglutinará a partir de ahora el voto religioso y ultraconservador.

Tras el supermartes, McCain lidera la lucha por la designación con 707 delegados. Romney tenía 294 y Huckabee, 195. Son necesarios un total de 1.191 para obtener la nominación del partido en la convención de finales de agosto en Minneapolis-Saint Paul (Minnesota). Retirarse de una campaña tiene diferente significado si se trata del Partido Republicano o Demócrata. En casa de los republicanos la decisión de qué hacer con los delegados ganados queda en manos del partido en cada Estado. Sin embargo, en el campo demócrata, un candidato que se retira técnicamente sigue siendo candidato, por lo que mantiene sus delegados ganados en los caucuses o primarias.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 2008