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Reportaje:

Estudiantes iraníes contra Ahmadineyad

"¡Muerte al dictador!", gritaron varios universitarios al presidente cuando inauguraba el curso

"¡Muerte al dictador!", gritaron ayer un centenar de universitarios iraníes ante el salón de actos donde Mahmud Ahmadineyad inauguraba el curso académico, en la conservadora Universidad de Teherán. La osada consigna, enseguida contrarrestada por sus partidarios, pone de relieve la división de la sociedad iraní ante su presidente. "Los manifestantes no eran muchos, pero su actitud es algo nuevo", declaró un estudiante llamado Ehsan.

Ahmadineyad ya hizo frente a una protesta de este tipo en la Politécnica Amir Kabir, en diciembre pasado. En aquella ocasión, los estudiantes, que reclamaban la readmisión de los profesores jubilados antes de tiempo por sus tendencias liberales, llegaron a quemar un retrato del presidente. Desde entonces, el malestar de los universitarios ha aumentado con la misma intensidad que el Gobierno intentaba acallarlos.

"Los estudiantes encarcelados deben ser liberados", pedían ayer las pancartas de los manifestantes en referencia a sus tres compañeros de la Amir Kabir detenidos el pasado mayo por ofensas a la religión islámica. Los afectados han negado las alegaciones y dicen que han sido objeto de una campaña de descrédito por parte de sus enemigos políticos. Desde entonces, la Politécnica ha sido escenario de numerosas protestas que la prensa local ignora.

"Si como usted dijo en Columbia Irán es el país más libre del mundo, ¿por qué expulsa a los profesores universitarios?", espetó a Ahmadineyad uno de los estudiantes críticos, según la agencia Fars. De inmediato, los simpatizantes del presidente contraatacaron denunciando a los "falsos partidarios de la libertad" y pidiendo la "expulsión de los profesores no musulmanes".

Varios líderes estudiantiles reformistas habían retado al jefe del Gobierno a reunirse con ellos después de que en aquella universidad de EE UU hablara de "las libertades de los estudiantes iraníes". Esa libertad al parecer no alcanza a la televisión estatal, que ayer obvió el incidente a pesar de que tuvo que cancelar la transmisión en directo del discurso presidencial.

"Quizás sea un signo del renacer del movimiento estudiantil", concluía Ehsan. Sin embargo, el inusual acto de ayer puede acarrear consecuencias muy graves para quienes participaron en él. Pese a las declaraciones oficiales a favor de la crítica, los estudiantes que han expresado su desacuerdo durante los dos últimos años han terminado en la cárcel o expulsados de la universidad. La mayoría ya había perdido la esperanza de poder impulsar un cambio político tras la represión de las protestas de 1999, bajo el Gobierno del reformista Mohamed Jatamí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de octubre de 2007