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jueves, 30 de agosto de 2007

Bush pedirá al Congreso 37.000 millones más para financiar la guerra de Irak

El líder chií Múqtada al Sáder anuncia que su milicia abandona las armas durante seis meses

Más dinero para financiar las guerras de Irak y Afganistán. No bastan los 460.000 millones de dólares (337.000 millones de euros) para el presupuesto de defensa del año fiscal 2008, que arranca en octubre, ni los 147.000 millones de dólares aún pendientes de aprobación. Según desvelaba ayer el diario The Washington Post, lo primero que hará George Bush al empezar la nueva sesión legislativa en septiembre será pedir 50.000 millones de dólares más (37.000 millones de euros) al Congreso para financiar esos conflictos. Mientras, en Irak, el Ejército del Mahdi, leal al clérigo chií radical Múqtada al Sáder, anunció que suspenderá sus actividades durante seis meses, un día después de que 56 personas murieran en combates en Kerbala.

Actualmente, EE UU gasta una media de 2.200 millones de euros semanales en Irak

La nueva petición del presidente de EE UU posiblemente se haga pública después de que el general David Petraeus, máximo responsable de las tropas en Irak, y el embajador estadounidense en el país, Ryan Crocker, presenten a mediados de septiembre sus conclusiones sobre los progresos militares, económicos y políticos en Irak. Se espera que dibujen un cuadro prometedor respecto al futuro del país, condicionado por la necesidad de que EE UU continúe manteniendo una fuerte presencia militar con la que consolidar esos progresos. La Casa Blanca confía en que el Congreso, tras escuchar el informe, no se atreva a rechazar su petición.

Actualmente, EE UU se gasta una media de 3.000 millones de dólares (2.200 millones de euros) semanales en la guerra de Irak. En total, el coste del conflicto ha superado los 330.000 millones de dólares. Afganistán se ha comido ya 78.000 millones. En comparación, los fondos federales destinados a reconstruir la Costa del Golfo tras el huracán Katrina apenas superan los 10.000 millones.

Según citaba el diario The Washington Post, la solicitud no debería sorprender a nadie, ya que según Gordon Johndroe, portavoz de la Casa Blanca, la Administración de Bush ya había anunciado que revisaría sus necesidades monetarias tras la publicación del informe de Petraeus. "Ya habíamos dicho con anterioridad que después de que Petraeus haga públicas sus conclusiones, revisaremos nuestras exigencias de cara al nuevo año fiscal, cuyo presupuesto se realizó en febrero", declaró. "Todavía no se han tomado decisiones sobre qué cambios se realizarán o cuándo", añadió.

En un principio se esperaba que el informe Petraeus fuera a favorecer a los demócratas, que claman desde hace meses por una reducción de tropas en Irak. Este año la presencia militar estadounidense en Irak ha llegado a los 160.000 soldados, dentro de una contraofensiva que comenzó hace meses y que catapultó hacia Irak a 28.000 hombres más respecto al año anterior. Pero según las informaciones que se han ido filtrando a lo largo del verano, no parece que las conclusiones del estudio vayan a permitir cambios radicales en la estrategia militar de la Casa Blanca. "Yo no esperaría sorpresas. La escalada de tropas se diseñó para que durara un año. No creo que vayan a cuestionarla", aseguró un miembro del Gabinete de Bush en el citado diario. Según sus estimaciones, Petraeus y Crocker centrarán su análisis en los éxitos en seguridad en Bagdad y alrededores y argumentarán que los avances pueden abrir una puerta a la reconciliación política en Irak durante los próximos seis meses.

Mientras, en el país árabe, el clérigo radical chií Múqtada al Sáder anunció la suspensión de las actividades de su milicia, el Ejército del Mahdi, durante seis meses, informa la agencia Reuters. El anuncio se produjo un día después de que 52 personas murieran y un millón de peregrinos fueran evacuados de la ciudad santa chií de Kerbala (sur), debido a fuertes enfrentamientos armados con las Brigadas Bader, también chiíes.

"Anunciamos el cese de todas las actividades del Ejército del Mahdi sin excepción, para reestructurarlo, con la finalidad de que mantenga sus principios religiosos", dijo a la televisión local Hazem al Arayi, uno de los ayudantes de Al Sáder, que leyó un comunicado firmado por el líder. Pese al anuncio, algunos analistas afirman que en estos momentos no está clara la autoridad que Al Sáder ejerce sobre el Ejército del Mahdi, debido a que se ha fragmentado. Otros expertos creen que el anuncio es precisamente un intento del clérigo por recuperar el control de las milicias, cada vez más divididas.

La milicia está formada por unos 60.000 hombres que luchan por controlar las sureñas ciudades de Nayaf, Basora y otras áreas de mayoría chií. El Ejército del Mahdi es considerado por el Pentágono como la mayor amenaza para la seguridad del país árabe, incluso por encima de Al Qaeda. Los militares estadounidenses en Irak creen que las facciones más peligrosas del Ejército del Mahdi reciben armas, fondos y entrenamiento por parte de Irán.

Cuestionado sobre si la suspensión de actividades significa que no habrá más ataques contra tropas estadounidenses, un asistente de Al Sáder afirmó a Reuters: "Todo tipo de acciones armadas, sin excepción, serán suspendidas". Las milicias han atacado pocas veces a las tropas estadounidenses. La acción más grande fue una ofensiva que tuvo lugar en abril de 2004 en la ciudad de Basora.

La suspensión de actividades del Ejército del Mahdi coincidió con la visita del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, a Kerbala para evaluar la situación después de los enfrentamientos.

El presidente George W. Bush, a su llegada el martes a Nueva Orleans para el segundo aniversario del Katrina. / REUTERS

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