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Peligro para los niños

Mattel retira 18,2 millones de juguetes

Es la segunda vez en dos semanas que la multinacional alerta de la presencia de plomo en la pintura en algún modelo - En España se distribuyeron medio millón de artículos con imanes peligrosos

Madrid / Nueva York

Una nueva alerta con los juguetes de Mattel. La compañía anunció ayer la retirada en España de más de medio millón de unidades por cuestiones de seguridad. De ellas, 10.000 corresponden al coche Sarge, uno de los personajes de la película Cars, porque su pintura, de origen chino, lleva plomo. La otra treintena de modelos son de las colecciones Polly Pocket, Doggie Day Care, y Barbie y su perrita Tanner, que contienen imanes de gran potencia que pueden desprenderse y de los cuales se vendieron en España 500.000 unidades entre 2002 y 2006. Es la segunda retirada masiva de juguetes de la marca en sólo dos semanas, después de que el 1 de agosto la alerta afectara a juguetes destinados a primeras edades. Todos los modelos fueron fabricados en China.

Hasta 10.000 unidades del modelo Sarge, un simpático todoterreno militar, se han vendido en España entre mayo y julio de este año. La marca ha detectado la presencia de plomo en su pintura después de que el pasado 1 de agosto retirara del mercado varios modelos de su filial, Fisher-Price. Tanto entonces como ahora, la pintura utilizada estaba contaminada con plomo y procedía de China. "El juguete fue producido por Early Light Industrial Co., Ltd (Early Light), uno de los proveedores de Mattel en China, quien subcontrató la pintura de los componentes del juguete a otro proveedor, Hong Li Da (HLD), también en China", explicó ayer Mattel en una nota. "A pesar de se le requirió utilizar pintura facilitada directamente por Early Light, HLD incumplió los estándares de Mattel y utilizó pintura procedente de un proveedor no autorizado".

Con motivo de la primera retirada de productos, los correspondientes a varios modelos de Fisher-Price, que afectó a casi 970.000 unidades fabricadas por Hong Li Da, el propietario de la fábrica, a la que daba el nombre, se suicidó esta semana, como informó el periódico oficialista China Daily.

Los otros juguetes citados, que tenían piezas imantadas con sistema de anclaje poco seguro, se vendieron entre 2002 y 2006. La compañía procedió a fabricar juguetes con nuevos sistemas de anclaje a partir de enero de 2007, según confirmó ayer un portavoz. De ellos se han fabricado más de 18 millones en el mundo, de los que 500.000 estaban en España.

Fue la propia compañía la que detectó los fallos y dio la alerta. Robert Eckert, presidente ejecutivo de Mattel, no ocultó ayer su decepción por la retirada masiva de sus juguetes del mercado. Y es que, en todo el mundo, la cifra asciende a 18,2 millones de unidades. El hecho de que la alerta haya procedido de la compañía y no de las autoridades le permitió al fabricante apuntarse el tanto de la prudencia. En EE UU, el envite fue rápidamente asumido por la autoridad correspondiente, y la retirada, primero colgada en la web de Mattel, fue comunicada públicamente por Nancy Nord, presidente en funciones de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor. En la UE y en España todavía no ha habido una reacción oficial.

Don Mays, portavoz Consumer Reports, una gran asociación de consumidores de EE UU, aseguró que han "perdido la confianza": "La gente dice que no se puede confiar en los productos que vienen de China, y que no comprarán productos de China".

Ayer, el presidente de la juguetera aseguró que van a reforzar el sistema de vigilancia, introduciendo controles más rigorosos para que sus distribuidores no esquiven los procedimientos de calidad. "No hay nada más importante que la seguridad de los niños que juegan con nuestros juguetes", dijo ayer.

Eckert hizo una clara distinción entre el problema de la pintura y el de los imanes. Respecto al primero, reconoció que podría haber una falta de entendimiento de las reglas por partes de sus distribuidores y aludió a que siempre hay alguien que trata de esquivar los procedimientos. Para tapar los agujeros, Mattel verificará los componentes que llegan a planta; hará inspecciones sorpresa de calidad en las fábricas de los juguetes antes de que salgan al mercado, y se asegurará que los distribuidores entienden y siguen las reglas. "Si quiere hacer negocio con Mattel, esto es lo que deben hacer", reiteró Eckert, mientras dejaba claro que "los componentes que no pasen las prueban, no se usarán". La compañía pretende que cada juguete que salga de sus plantas sea verificado debidamente antes ponerlo en mercado.

Un coste de millones

La compañía espera que esta retirada masiva de productos tenga un coste de entorno a 30 millones de dólares (22 millones de euros). Una cantidad que podría elevarse con el nuevo sistema reforzado de vigilancia de la calidad de los productos. la compañía perdía anoche un 2,5% en Bolsa.

Eckert dejó claro que "en Mattel no ponemos precio en seguridad. Estamos hablando de niños. No es cuestión de dinero". La compañía se lanza así a la arena para preservar la imagen de la marca, e intenta establecer un diálogo directo con los padres. "Quieren saber qué pasó y qué se está haciendo para evitarlo en el futuro", concluyó Eckert, que no descartó que en el futuro vuelva a pedir a los consumidores que devuelvan los productos porque dice que el sistema "no es perfecto". "Lo importante es asegurar a los padres que hacemos lo posible por evitarlo", apostilló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de agosto de 2007